lunes, 24 de febrero de 2025

Cómo ser útil para el Señor, semana 2, capítulo 2, lunes

CÓMO SER ÚTIL PARA EL SEÑOR

CAPÍTULO DOS

SEMANA 2 - LUNES

Lectura Bíblica: Mt 5 - 7

Leer y orar: "Viendo Jesús las multitudes, subió al monte; y sentándose, se le acercaron sus discípulos;" (Mt 5:1)

LOS DOS ASPECTOS DEL PRECIO

El precio que debemos pagar tiene dos aspectos. Uno de ellos se refiere a nuestro sentimiento interior y el otro tiene que ver con la luz de la verdad que el Señor nos ha dado. Normalmente, lo que sentimos en nuestro interior está, principalmente, relacionado con cuestiones triviales.

Las cosas importantes, valiosas y profundas se encuentran, en la mayoría de los casos, en la verdad. Este último aspecto se ve sobre todo en el Evangelio de Mateo. Mateo es un libro que habla del reino. El reino tiene un doble significado en relación con nosotros. Por un lado, implica el gobierno de los cielos y, por otro, exige que paguemos un precio. Casi todo el libro de Mateo trata sobre el requisito de pagar un precio. Sin embargo, los capítulos más importantes son el 5 al 7, el 13, el 24 y el 25.

Los capítulos 5 al 7 de Mateo, que consisten en la enseñanza dada en el monte, tratan sobre la realidad del reino. El capítulo 13, que consiste en las parábolas pronunciadas junto al mar, trata sobre la apariencia del reino. Los capítulos 24 y 25, que consisten en las profecías dichas en el monte de los Olivos, tratan sobre la manifestación del reino.

Tanto la realidad como la manifestación del reino fueron dichas en un monte. Esto sucedió porque solo los que "suben a la montaña" pueden participar de la realidad del reino hoy y entrar en la manifestación del reino en el futuro. Aunque una multitud siguió al Señor, solo una pequeña parte de ella escuchó el anuncio acerca de la realidad y la manifestación del reino. Los que escucharon fueron los que siguieron al Señor hasta el monte y se acercaron a Él. En otras palabras, fueron los que pagaron un precio y tuvieron comunión con el Señor.

La palabra acerca de la apariencia del reino fue dada junto al mar, lo que significa el mundo usurpado y corrompido por Satanás. Los que están en el mundo solo pueden escuchar la palabra acerca de la apariencia del reino. No pueden ver la realidad ni la manifestación del reino porque no han pagado el precio, subiendo a la montaña y viniendo al Señor.

Aunque las enseñanzas incluidas en estas tres secciones de Mateo son diferentes en términos de contenido, tienen un punto en común: el requisito de que se debe pagar un precio. En Mateo 5 al 7, el precio exigido es que todo nuestro ser y toda nuestra vida humana sean completamente entregados al Señor, para que podamos alcanzar la justicia suprema, entrar por la puerta estrecha y andar en el camino angosto.

Mateo 13 requiere que seamos libres del gran árbol y de la levadura, y que seamos el trigo y el grano de mostaza. Requiere que seamos molidos y pisoteados para proveer vida a los demás. El capítulo 13 también requiere que seamos el tesoro (incluyendo las piedras preciosas) y la perla. En otras palabras, este capítulo requiere que pasemos por el fuego del Espíritu Santo y por la presión de los sufrimientos para ser valiosos delante del Señor.

En los capítulos 24 y 25, el precio que se nos exige pagar tiene dos aspectos: el aspecto de la vida y el aspecto de la obra. El aspecto de la vida es que necesitamos comprar el aceite, y el aspecto de la obra es que necesitamos ser fieles. Comprar el aceite, el aspecto de la vida, es dejar las cosas exteriores de la vida diaria y ocuparse solo del Espíritu que habita en nosotros. Ser fiel en el aspecto de la obra es usar el don que hemos recibido para suplir a los demás.

LA RELACIÓN ENTRE PAGAR EL PRECIO
Y RECIBIR LA SALVACIÓN

Todos sabemos que la salvación de Dios consta de dos partes. En la primera, recibimos el perdón de los pecados y la vida eterna por la fe, y en la segunda, Dios quiere obrar en nosotros para que seamos mezclados con Él y nos convirtamos en uno con Él. El requisito previo para recibir la primera parte de la salvación de Dios es la fe.

Hablando estrictamente, el requisito previo para recibir la segunda parte de la salvación de Dios es pagar un precio. Dado que la salvación de Dios consta de estas dos partes, hay dos requisitos para recibirlas. Para recibir el perdón de los pecados y obtener la vida eterna, basta simplemente con tener fe. Sin embargo, si queremos que Dios obre en nosotros y se mezcle con nosotros, debemos cumplir el segundo requisito: pagar un precio.

Disfrute más: Himno 177

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