sábado, 30 de agosto de 2025

El Daño de la Segunda Muerte, semana 1, domingo, capítulo 1

EL DAÑO DE LA SEGUNDA MUERTE - 
Reflexiones sobre el milenio

Capítulo 1
DISCIPLINA Y RECOMPENSA

SEMANA 1 - DOMINGO
Lectura Bíblica: He 12:5-10

Leer y orar: "Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete." (Ap 3:19)


PREFACIO

En estos últimos años, los hombres están a merced de la entrada de un nuevo milenio con una mezcla de esperanza y ansiedad, más ansiedad que esperanza. Tú, como cristiano, no estás inmune a las exigencias y consecuencias del nuevo tiempo que ya está a las puertas. ¿Qué hacer, si la cultura humana con todo lo que representa intenta desviarte de lo principal: Dios y Sus exigencias para con Sus hijos? ¿Qué hacer?

Una excelente reacción es leer "El Daño de la Segunda Muerte", una serísima advertencia para los cristianos distraídos con el curso de este mundo. Como hábil cirujano, manejando correctamente el bisturí de la Palabra de Dios, Watchman Nee desvela para nosotros cuestiones cruciales sobre las actitudes y comportamientos cristianos y sus consecuencias en el milenio por venir.

En esta transición de milenio, en este momento decisivo de la historia de la iglesia y de la humanidad, son fundamentales y están totalmente basadas en la Palabra de Dios las revelaciones inéditas y valientes contenidas en este libro del consagrado escritor cristiano.

Lamentablemente es posible que el cristiano distraído no tome conocimiento de tales revelaciones. En cuanto a los que están preocupados por la vuelta inminente del Señor Jesús, que lean este libro y cooperen con el despertamiento que se exige en el cristianismo en estos últimos días.


PRÓLOGO

Lamentablemente, son pocos los cristianos que de hecho conocen la revelación bíblica respecto al reino milenial, la próxima era por venir.

Es urgente, es urgentísimo que todos nosotros que aguardamos la vuelta del Señor, estemos conscientes de nuestro juicio delante del tribunal de Cristo, y que cada uno será retribuido conforme a su vivir hoy.

¡La palabra de Dios es luz! Aunque parezca amenazador, el daño de la segunda muerte solo es una amenaza real para los cristianos desobedientes al Padre. Las advertencias contenidas en este libro son en realidad de amor y misericordia, son una oportunidad para arrepentirnos, buscando vivir, durante el tiempo que nos resta, de manera agradable al Señor.

Los editores


DISCIPLINA Y RECOMPENSA

Tenemos que distinguir dos cosas en la Biblia: la disciplina de Dios en los cristianos de esta era y la salvación de ellos en la eternidad.

Hebreos registra la cuestión de la disciplina de los cristianos. Ahora debemos ver qué tipos de personas Dios disciplina y cuál es la finalidad de esa disciplina.


MOTIVO Y OBJETIVO DE LA DISCIPLINA

La Epístola a los Hebreos 12:5-6 dice: "Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor disciplina al que ama, y azota a todo hijo que recibe". Aquí vemos claramente que el motivo de la disciplina es el amor de Dios. Aquellos que reciben la disciplina de Dios son los hijos de Dios.

Si una persona no es hijo de Dios, Él no la disciplinará. Nunca encontrarás en la Biblia que Dios discipline a un incrédulo. Dios no gasta Su tiempo y energía para disciplinar a todas las personas de esta tierra.

Ocurre lo mismo con nosotros. No disciplinamos a los hijos de nuestros vecinos. Si ellos no se visten bien o no hacen las cosas correctamente, no los disciplinamos. Solamente disciplinamos a nuestros propios hijos. Por lo tanto, la esfera de la disciplina se limita solamente a los cristianos, y el motivo de la disciplina es el amor.

No es porque odie al hombre que Dios lo disciplina. Él disciplina al hombre por amarlo. Apocalipsis 3:19 también dice que Dios disciplina por causa del amor. Hebreos 12:7-8 dice: "Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos".

Por lo tanto, la esfera de la disciplina se limita solamente a los hijos. El versículo 9 dice: "Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los respetábamos. ¿No obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?"

Si aceptamos la disciplina de nuestros padres en la carne, ¡cuánto más debemos aceptar la disciplina de nuestro Padre, el Padre de los espíritus! El versículo 10 dice: "Y aquellos, a la verdad, por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este, para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad".

Esto nos muestra el propósito de la disciplina. No es porque le guste disciplinarnos que Él lo hace. Tampoco es porque quiera que suframos. Él nos disciplina para que podamos participar de Su santidad.

Si un cristiano vive de una manera muy relajada en la tierra, sin manifestar la naturaleza y la santidad de Dios, la mano de Dios recaerá fuertemente sobre él. Dios no disfruta azotarnos.

Su propósito es tener Su santidad manifestada en nosotros. Él solo cesará de disciplinarnos cuando Su santidad sea manifestada en nosotros. Por lo tanto, percibimos que la disciplina no prueba que no somos del Señor. Al contrario, prueba que pertenecemos al Señor.

No hay necesidad de disciplina para alguien que no pertenezca al Señor. Solamente aquellos que pertenecen al Señor están calificados para ser disciplinados. Hay una gran diferencia entre castigo y disciplina. La disciplina de Dios sobre Sus hijos no es Su castigo sobre ellos. Aun cuando Dios los castiga, ese castigo no es un castigo, sino una disciplina.

La disciplina tiene un objetivo definido, que es que podamos participar de Su santidad, para que no vivamos neciamente día a día. Después de que un cristiano cree en el Señor Jesús, aunque nunca pierda su salvación, puede recibir un severo castigo de Dios.

Nunca debemos decir que un cristiano puede hacer todo lo que quiera después de ser salvo. La Biblia nos dice claramente que después de que un cristiano es salvo, aunque esté derrotado y caído, no perecerá eternamente y no perderá la vida eterna. Sin embargo, recibirá la corrección de Dios, hoy, en la tierra.


Disfruta más:

Himno 327 - Aliento - "Para Descansar en el Señor"

https://hinario.org/detail.php?id=728

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