CONOCIENDO LA BIBLIA
Lectura Bíblica: Mt 24 y 25
Leer y orar: "No seáis motivo de tropiezo ni para judíos, ni para gentiles, ni tampoco para la iglesia de Dios" (1 Co 10:32)
Con el mismo principio, Dios prometió a Su pueblo escogido, en el Antiguo Testamento, que prosperarían y ampliarían su territorio sobre la tierra. Pero en el Nuevo Testamento, ocurre exactamente lo opuesto.
Si hoy, citando palabras del Antiguo Testamento, predicas a los hermanos y hermanas diciendo: "Gracias a Dios, Él nos prometió que si le tememos, Él ampliará nuestro territorio y todos seremos propietarios de grandes porciones de tierra", eso sería totalmente errado. Hay tal promesa en la Biblia; sin embargo, esa promesa no está bajo la gracia, sino bajo la ley. En el Nuevo Testamento, Dios dijo que debemos renunciar a nuestras tierras y venderlas para dar a los pobres. Eso es exactamente lo opuesto al Antiguo Testamento.
Aunque todas son palabras de la Biblia, e inspiradas por Dios, no debemos tomar las palabras de la antigua dispensación y aplicarlas a la dispensación actual. Los católicos y muchos protestantes se equivocan en este punto.
Muchas cosas en el catolicismo provienen del judaísmo del Antiguo Testamento. Incluso la vestimenta de los sacerdotes y sus rituales de adoración son tomados de los principios del Antiguo Testamento. Claro que esas cosas se mencionan en la Biblia, pero no son para la dispensación presente.
Al exponer e interpretar la Biblia, no se puede decir: "¿No es esto palabra de la Biblia? Si lo es, debemos guardarla". No podemos hablar de esa manera. Tenemos que diferenciar las eras; es decir, debemos saber claramente a qué dispensación pertenece determinada palabra. Si no estás en cierta dispensación, entonces las palabras de esa dispensación no tienen nada que ver contigo. Más adelante hablaremos más acerca de las dispensaciones.
Al exponer la Biblia, se debe tener en cuenta a las personas a quienes determinada palabra va dirigida. Algunas palabras son dirigidas a los judíos, y no tienen relación con los gentiles ni con la iglesia. Algunas palabras son dirigidas a los gentiles y no tienen nada que ver con los judíos o con la iglesia. Algunas palabras son dichas a la iglesia y no tienen nada que ver con los judíos o con los gentiles.
La Primera Epístola a los Corintios 10:32 dice: "No seáis motivo de tropiezo ni para judíos, ni para gentiles, ni tampoco para la iglesia de Dios". En la Biblia, hay por lo menos tres tipos de personas a quienes Dios dirige Sus palabras: los judíos, los gentiles y la iglesia.
En el Antiguo Testamento, la mayoría de las palabras fueron dichas a los judíos. En el Nuevo Testamento, hay algunas palabras dirigidas a la iglesia. Paralelamente, tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento, hay algunas palabras dirigidas a los gentiles.
Debemos diferenciarlas claramente al leerlas y debemos descubrir a quién fueron dirigidas. Tenemos que diferenciar a las diversas personas a quienes las palabras son dirigidas, si a los judíos, a los gentiles o a la iglesia. Solo después de identificar a la persona a quien va dirigida la palabra podremos hacer el juicio adecuado.
Por ejemplo: algunos estudiosos de la Biblia han discutido mucho sobre para quién fue escrito el libro de Mateo. Hay muchos expositores que afirman que Mateo fue escrito para los judíos y no para la iglesia.
Ellos se refieren al trasfondo judío de las palabras en Mateo, diciendo que el Señor Jesús se refería claramente a llevar ofrendas al altar. Para ellos, eso es una prueba de que esas palabras son para los judíos.
El Señor Jesús habló claramente sobre el juicio del sanedrín. El sanedrín era una organización judía. También se refieren al capítulo 24 de Mateo que menciona la abominación desoladora en el lugar santo. Para ellos, el lugar santo pertenece inequívocamente a los judíos.
El Señor también dijo que cuando llegue la gran tribulación, las personas deben orar para que su huida no ocurra en sábado. ¿Acaso debería la iglesia guardar el sábado? Ya que las personas a quienes se dirige esa palabra guardan el sábado, ¿no son ellos judíos?
Estos estudiosos muestran muchos ejemplos como esos para probar que el libro de Mateo está dirigido a los judíos. Si así fuera, sería algo muy serio, porque todo el libro de Mateo ya no sería nuestra herencia.
Después de haber leído cuidadosamente todo el libro de Mateo, debemos admitir que las palabras en Mateo 5 ciertamente tienen un trasfondo judío, pero no están dirigidas a los judíos; están dirigidas al pueblo del reino de los cielos.
El pueblo del reino incluye no solo a los salvos de entre los judíos, sino también a los convertidos de entre los gentiles. El pueblo del reino es la iglesia. Debido a que entre el pueblo del reino hay personas que anteriormente habían estado en el judaísmo, y que tenían trasfondo judío, el Señor Jesús tenía que usar esas cosas relacionadas a ese trasfondo cuando dio su sermón en la montaña.
Hay muchas discusiones sobre los capítulos 24 y 25 de Mateo. Si lees cuidadosamente, descubrirás que una porción fue dirigida a los judíos, una porción fue dirigida a la iglesia y una porción fue dirigida a los gentiles.
En el capítulo 24, los versículos 1 al 30 son dirigidos a los judíos, los versículos 32 al 30 del capítulo 25 son dirigidos a la iglesia. El versículo 31 hasta el final de ese capítulo es dirigido a los gentiles. Al estudiar la Biblia, antes de tomar una decisión de interpretación, debemos primero definir a la persona a quien la palabra va dirigida. Solo entonces podremos entender e interpretar las palabras con precisión.
Sabemos que hay muchos tipos en el Antiguo Testamento. Algunos de ellos son simplemente personas individualmente, tales como Isaac, que tipificaba al Señor Jesús como el hijo heredero, y Rebeca, que tipificaba a la novia ganada por Cristo: la iglesia.
Algunos tipos son eventos, como la pascua de los israelitas que representa nuestra salvación delante de Dios cuando recibimos a Cristo inmolado como nuestro Salvador. Otro ejemplo es el éxodo de Egipto por los hijos de Israel, que tipifica nuestra salida del mundo. También hay algunos tipos que son objetos, como el cordero tipificando a Cristo y la serpiente de bronce, también tipificando a Cristo.
En el Antiguo Testamento, muchas personas, eventos y objetos son tipos, pero no depende de nosotros decidir si lo son o no. Tenemos que descubrir evidencias claras en el Nuevo Testamento. Si no hay ninguna mención del objeto, evento o persona en el Nuevo Testamento, no debemos suponer precipitadamente que es un tipo. Como mucho, podemos tomar prestado ese objeto, persona o evento como ilustración y usarlo para explicar las verdades en el Nuevo Testamento. Decir que algo es un tipo significa decir que es mucho más que una ilustración.
Aquí, solo presentamos y mostramos resumidamente estos diez principios de interpretación de la Biblia. Estos principios evolucionaron gradualmente a partir de cientos o miles de años de experiencia en el estudio de la Biblia. Son como la nata de la leche y la miel de las abejas y son muy preciosos.
Espero que todos podamos recordarlos claramente. Todo esto es para nuestra ayuda y restricción. Espero que, de hoy en adelante, todos los hermanos y hermanas apliquen estos principios en su estudio de la Biblia. Si los aplicamos, encontraremos un nuevo significado en la Biblia y tendremos un entendimiento mejor, más preciso y completo.
Disfruta más:
Himno - Alabanza al Señor - "Su Todo-Inclusividad"
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