CONOCIENDO LA BIBLIA
Lectura Bíblica: Mt 5
Leer y orar: “Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano; y entonces, volviendo, presenta tu ofrenda." (Mateo 5:23,24)
NO SACRIFICAR NINGUNA PORCIÓN DE LA PALABRA
Al definir una verdad, a veces muchos versículos relacionados indican un determinado significado, pero dos o tres de ellos no pueden ser explicados de esa manera. No se puede decir que, porque solamente uno o dos versículos no pueden ser explicados de esa manera, se puede, por lo tanto, sacrificarlos y basar la exposición en la mayoría de los versículos. Si la persona actúa de esa manera, está sacrificando algunos versículos. No podemos hacer así.
Una vez que uno o dos versículos no concuerden con determinada interpretación, tenemos que abandonar esa interpretación. Debemos respetar todas las porciones de la Biblia. Solamente cuando una interpretación se armoniza con toda la Biblia esa interpretación puede ser considerada confiable. Cualquier versículo que prohíba cierta interpretación de la verdad no debe ser sacrificado. En lugar de eso, esa determinada interpretación es la que debe ser abandonada, y tenemos que esperar más revelación de parte de Dios. Si estudiamos la Biblia de esa manera, no caeremos fácilmente en error.
TODAS LAS EXPRESIONES APOSITIVAS SON IGUALES
Hay muchas expresiones en la Biblia que están en aposición¹ a otras. Todas esas expresiones apositivas son equivalentes y no diferentes. Por ejemplo: Mateo 5 habla de nueve bienaventuranzas. Allí dice: "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos", y "Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios". Esas son expresiones casadas, donde la primera expresión combina con la segunda.
En este caso, en cada bienaventuranza, hay primeramente la condición para la bendición y, luego, la bendición misma. Todas las expresiones casadas son equivalentes. Si la primera parte de una expresión especifica una condición, entonces todas las primeras partes de esas expresiones casadas también especifican condiciones. Si la segunda parte de una expresión especifica una bendición, entonces la segunda parte de todas esas expresiones también especificará una bendición. Este es otro principio o regla.
Los judíos presentaban sus ofrendas en el altar con el propósito de acercarse a Dios y tener comunión con Él. Si tomas ese principio, percibirás que las palabras del Señor se refieren a un hombre ofreciendo algo delante de Dios y teniendo comunión con Él. Por lo tanto, no podemos descuidar la cuestión del background, sino que debemos procurar entenderlo.
Por otro lado, no debemos ser restringidos al background. No podemos enseñar a las personas a llevar ofrendas al altar, simplemente porque el Señor Jesús habló tal palabra. Si estás limitado por el background, tendrás un gran problema. Por lo tanto, tenemos que ver que no podemos descuidar la cuestión del background; si lo hacemos, no entenderemos el significado exacto de la Biblia. Por otro lado, necesitamos ser cuidadosos para no quedar presos al background, llevándonos al error.
Las palabras de Dios para el hombre están divididas en dispensaciones. Algunas palabras fueron habladas por Dios al hombre bajo la dispensación de la ley. Otras palabras fueron habladas por Dios al hombre bajo la dispensación de la gracia. Cuando intentamos entender esas palabras, debemos discernir las diferentes dispensaciones. No debemos aplicar a la dispensación de la gracia las palabras habladas en la dispensación de la ley.
Ese es el engaño de los adventistas del séptimo día, respecto a la cuestión de guardar el sábado. Guardar el sábado es un mandamiento que Dios dio al hombre en la dispensación de la ley. Cuando se llega a la era de la gracia, es algo totalmente diferente. Pero los adventistas del séptimo día se aferran a Éxodo 20 y dicen que, una vez que Dios habló claramente sobre el sábado, tenemos que guardarlo hoy. Es verdad que Dios habló sobre guardar el sábado, pero eso es algo en la dispensación de la ley y no en la dispensación de la gracia.
Hay otro ejemplo. En los Salmos se nos dice que nuestros hijos en la carne son bendiciones de Dios. Recuerda, por favor, que esa es una palabra del Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, eso ya no es verdad. No se puede encontrar ningún pasaje en el Nuevo Testamento que diga que los hijos en la carne son bendiciones.
Aunque no puedo decir que los hijos en la carne sean ahora maldiciones, me atrevo a afirmar que ellos son responsabilidades y lecciones. Hoy, en la dispensación de la gracia, la verdadera bendición son los hijos espirituales.
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¹ Aposición = empleo de un sustantivo, o locución sustantiva, como aposición. Aposición = nombre, o expresión equivalente, que ejerce la misma función sintáctica de otro elemento al que se refiere.
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