miércoles, 26 de febrero de 2025

Cómo ser útil para el Señor, semana 2, capítulo 2, miércoles

CÓMO SER ÚTIL PARA EL SEÑOR

CAPÍTULO DOS

SEMANA 2 - MIÉRCOLES

Lectura Bíblica: Mt 6:24; 19:16-22; 25:8-9; Lc 14:26-36; Jn 20:15-17; 21:15, 18; Hch 2:44-45; 4:32; 1 Co 9:24, 26; Gá 2:2; Fil 3:8; 2 Ti 4:7; Ap 3:18

Leer y orar: "Hermanos, en cuanto a mí, no considero haberlo alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús." (Fil 3:13-14)

EL OBJETIVO DE PAGAR EL PRECIO

El objetivo de pagar el precio es dar a Dios la oportunidad de realizar en nosotros lo que Él pretende hacer. El significado de pagar el precio es que permitimos a Dios tener un lugar en nosotros para entrar en nosotros, ser nuestra vida y hasta mezclarse totalmente con nosotros sin ningún impedimento, limitación o dificultad.

Nuestra manera de vivir, preferencias, inclinaciones, futuro e intereses deben ser renunciados a cambio de Cristo, pues Él desea ocupar el lugar de todo lo que tenemos. Necesitamos entregar todo lo que tenemos. Si entregamos más, recibiremos más. Si entregamos menos, recibiremos menos. Si no entregamos nada, no recibiremos nada. Si entregamos todo, recibiremos todo.

Debemos pagar el precio y negarnos a nosotros mismos, renunciando a la familia, la carrera y el futuro, dejando de lado todo lo que ocupa el lugar de Dios. De este modo, Dios vendrá a nosotros para ser nuestra vida, poder, naturaleza y contenido. Si alguien cree en el Señor, pero no está dispuesto a pagar el precio para ganar a Cristo, entonces la salvación que recibe consistirá solo en el perdón de los pecados y en recibir la vida eterna.

El aspecto de la salvación que incluye el perdón de los pecados y el recibir la vida eterna fue preparado por Dios para ti, y todo lo que necesitas hacer es recibirlo. Sin embargo, para que Dios se mezcle contigo, debes renunciar a todo lo que tienes. Por esta razón, Mateo dice que necesitamos comprar el aceite (25:8-9) y Apocalipsis dice explícitamente que necesitamos comprar oro, vestiduras blancas y colirio (3:18).

El término "comprar" en estos pasajes fue dicho por el mismo Señor. Pablo no usó el término "comprar", sino que dijo: "He perdido todas las cosas (...) para ganar" (Fil 3:8). En principio, tanto perder como comprar implican pagar un precio. El tamaño de tu pérdida determina cuánto entra Cristo en ti. Si estás apegado a lo que ya tienes, no hay manera de ganar a Cristo.

Los primeros cristianos vendieron todo lo que tenían por amor al Señor (Hch 2:44-45; 4:32). Antes, estaban bajo la usurpación de esas cosas, y Dios no tenía oportunidad, espacio ni camino en ellos. Sin embargo, finalmente, se dieron cuenta de que todas esas cosas no debían ser los objetivos de su búsqueda, sino que el mismo Dios debía ser su único objetivo.

Por esta razón, odiaron todas esas cosas y las perdieron. El joven rico en los Evangelios amaba al Señor y quería seguirlo, pero al final, se retiró triste (Mt 19:16-22). ¿Por qué? Porque no tenía la intención de vender sus bienes. Como estaba dominado por todas esas cosas, Cristo no tenía lugar en él.

Cada vez que una persona se deja dominar por la reputación, el futuro, la posición, el poder y los parientes, no hay manera de que Cristo tenga primacía en ella. El Señor dijo que nadie puede servir a dos señores (6:24). Esto significa que nadie puede tener dos amores. Esta cuestión no puede ser solucionada simplemente por la fe.

Así, al final del Evangelio de Juan, un libro que muchas veces se refiere a la fe (1:12; 3:15-16, 18, 36; 6:40; 20:31), se menciona el tema del amor. Muchos lectores de la Biblia reconocen que Juan 21 fue añadido por el autor como una reflexión posterior. Este Evangelio, sin duda, termina en el capítulo veinte, pero el escritor añadió otro capítulo, el capítulo veintiuno, que es de otra naturaleza.

Los primeros veinte capítulos de Juan hablan sobre la fe, pero el último habla sobre el amor (vs. 15-17). Pedro y Juan no tenían ningún problema con la cuestión de la fe. Sin embargo, a menos que dejaran los barcos de pesca y redes, no podían ganar a Cristo. Hoy, hay tantos cristianos que están en Juan 20, pero ¿cuántos están en el capítulo veintiuno?

Expresiones como "más que estos" (21:15) y "cuando seas viejo" (v. 18) indican que se nos exige pagar un precio para que Cristo tenga la oportunidad de llenarnos ricamente de Sí mismo.

Aunque en Juan 20 Pedro ya estaba salvo, en su interior no tenía mucho lugar para Cristo. Había recibido la vida eterna en abundancia, pero no había sido suficientemente lleno de Cristo. Por esta razón, el Señor preguntó: "¿Me amas más que estos?" (21:15). Tener más amor por el Señor era algo que le exigía pagar un precio.

Si solo tenemos fe, aún no podemos decir que para nosotros el vivir es Cristo, aún no podemos conocer el poder de la resurrección de Cristo y aún no podemos decir que es Dios quien efectúa en nosotros tanto el querer como el hacer. El Señor dijo que quien no renuncia a todo no puede ser Su discípulo (Lc 14:26-36). Si bastara simplemente tener fe, entonces Pablo no habría tenido necesidad de correr la carrera (1 Co 9:24, 26; Gá 2:2; 2 Ti 4:7), ni habría deseado recibir el galardón futuro (Fil 3:14).

Disfruta más: Himno 183

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