REUNIONES EN CASA
Leer y orar: “Porque todos podéis profetizar, uno después de otro, para que todos aprendan y todos sean consolados”. (1 Co 14:31)
Ahora, todos ustedes necesitan practicar. En las reuniones en las casas todos necesitan hablar por la fe. Esta fe, como vimos en el último mensaje, está involucrada con el Espíritu. Este espíritu no es meramente nuestro espíritu ni meramente el Espíritu Santo, sino que es absolutamente un espíritu mezclado.
Sabemos hoy que tenemos un espíritu mezclado dentro de nosotros, el Espíritu Santo que se mezcla con nuestro espíritu. Cada vez que no nos preocupamos por el ambiente o por las circunstancias, sino que solo nos preocupamos por lo que dice la Biblia, ejercitamos nuestra fe.
Cada vez que ejercitamos nuestra fe, nuestro espíritu está incluido y el Espíritu Santo también está allí. Así tenemos tres cosas: nuestra fe, nuestro espíritu y el Espíritu Santo. Todos necesitamos aprender a hablar en cualquier tipo de reunión, ejercitando nuestra fe, por nuestro espíritu y por el Espíritu Santo.
En realidad, las tres cosas son una sola. Cuando hablamos por la fe, ejercitamos nuestro espíritu. Cuando ejercitamos nuestro espíritu, el Espíritu Santo se mueve en nuestro espíritu. Esto hace la diferencia.
Hablen lo que dice la Biblia. Si estamos dispuestos a ejercitar nuestra habilidad de creer, la fe estará allí. Cuando hablamos lo que dice la Biblia, el espíritu está allí y el Espíritu Santo también está allí. Esto hace que nuestro hablar sea vivo.
Hoy en día, no estamos en la época del Antiguo Testamento. No estamos en esa economía. Estamos en la economía del Nuevo Testamento. En esta economía, Dios ha derramado Su Espíritu sobre nosotros. Él es como el viento que sopla y como el aire.
Si abrimos la ventana, tendremos el soplo y el aire. En la dispensación del Nuevo Testamento el viento sopla todo el día y el aire está aquí todo el tiempo. Tenemos que creer en esto conforme dice la Biblia. Por lo tanto, tenemos el Espíritu dentro de nosotros y también el Espíritu sobre nosotros. Ahora, somos simplemente los que son bautizados en el Espíritu y están bebiendo el único Espíritu.
En el Nuevo Testamento, especialmente en Hechos, el bautismo del Espíritu se refiere a la venida del Espíritu sobre los creyentes. Tanto el bautismo en el Espíritu como la venida del Espíritu se refieren al mismo acto.
En el Antiguo Testamento no se usa la palabra bautismo o bautizar, pero el concepto de descender [el Espíritu] está allí. El Espíritu de Jehová descendió sobre Su pueblo. Esta venida del Espíritu es como el bautismo del Espíritu.
Este bautismo fue completamente efectuado y el resultado reposa ahora sobre nosotros. Tenemos que creer en esto y practicarlo. Incluso en casa, cuando ustedes hablan con sus familias acerca de Cristo, necesitan ejercitar la fe y el espíritu.
Necesitan creer que el Espíritu está sobre ustedes y en ustedes. Al hablar con sus hijos, necesitan hablar de este modo. Desafortunadamente, sentimos que necesitamos la fe, el espíritu y el Espíritu Santo solamente cuando vamos a dar un mensaje.
No sentimos tal necesidad cuando hablamos con nuestra esposa, nuestro esposo, nuestros padres o nuestros hijos. Nuestra manera de hablar con ellos, sin fe, podrá hacerlos dormir. Pero el hablar divino nunca les dará sueño. Al contrario, los despierta.
Si practicamos el hablar divino, nos acostumbraremos a él. Entonces en el Día del Señor participaremos de la reunión hablando. No estaremos callados en la reunión. Estaremos acostumbrados a hablar el hablar divino. De esta forma hablaremos con fe, con el espíritu y con el Espíritu Santo. Esta es la forma correcta.
Tengo una pesada carga porque siento que me es difícil despertar sus corazones y hacer que sus mentes presten total atención a este asunto. En la reunión ustedes asienten con la cabeza, pero cuando salen, simplemente olvidan. No practican.
¿Están dispuestos a prometer que, de ahora en adelante, comenzarán a practicar todo el tiempo? Si no tienen a nadie con quien hablar, simplemente hablen al aire. Quizá algunos ángeles estén allí y algunos demonios estén escuchando su hablar.
De todos modos, simplemente hablen de esta manera. Hablen, hablen, hablen. Hablen por la fe. Cuando lo hacen por el ejercicio de su habilidad de creer, sus espíritus estarán incluidos y el Espíritu Santo también estará junto. Entonces su hablar se hace divino. Es un tipo de hablar divino.
Puede ser que los que están callados en las reuniones digan: “Hermano Lee, no me culpe. Tiene que culpar a Dios que me creó así. Esta es mi disposición. Yo no la hice, sino Dios. Hermano Lee, usted tiene que agradecer a Dios por Su misericordia que lo creó a usted de esta manera: hablando, hablando, hablando todo el tiempo. Yo no fui creado por Dios de este modo y no puedo hablar”.
Decir esto anula la palabra de Pablo. Pablo dijo que todos ustedes pueden profetizar.
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