ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL
Leer y orar: “Mas para vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis y saltaréis como becerros de la manada.” (Ml 4:2)
EL VIENTO, LA NUBE, EL FUEGO Y EL ELECTRO
En este mensaje consideraremos Ezequiel 1:4. Este versículo abarca cuatro cosas principales: el viento, la nube, el fuego y el electro (metal brillante). Primero, un viento tempestuoso venía del norte. Segundo, una gran nube venía junto con el viento. Tercero, había un fuego revolviéndose. Cuarto, del fuego salía un electro.
Génesis 1 comienza con una palabra acerca de Dios, y Ezequiel 1 se abre con una visión gloriosa de Dios. Aquellos que conocen a Dios pueden testificar que nuestras experiencias espirituales son conformes a nuestro conocimiento de Dios. De la misma manera, nuestro servicio y los asuntos de la iglesia también dependen de nuestro conocimiento de Dios.
El grado de nuestro conocimiento de Dios determinará tanto el grado de nuestra experiencia espiritual como la situación de la iglesia. Espiritualmente hablando, todo lo que tenemos depende del ser de Dios, de Su visión y manifestación, y de nuestro conocimiento de Dios.
Las visiones del libro de Ezequiel no comienzan con el hombre, sino con Dios. Las visiones, que comienzan desde el norte, donde Dios está, nos muestran a Dios en Su voluntad, plan, intención, obra, acción y relación con el hombre.
Estas visiones revelan lo que Dios espera que el hombre sea en relación con Él. Además de los cuatro asuntos mencionados anteriormente, las visiones del capítulo uno incluyen los cuatro seres vivientes, las ruedas con llantas altas y espantosas, un cielo tan claro como cristal, el glorioso trono de Dios y el hombre sobre el trono. A medida que consideramos las visiones gloriosas de Dios en este capítulo, es necesario prestar mucha atención a todas estas cuestiones.
La Biblia es un libro de figuras que nos revelan a Dios y las cosas espirituales. Dios es Espíritu, y como tal es abstracto, misterioso, invisible, intangible e insondable. Dios no solo es abstracto, sino que todas las cosas espirituales también son abstractas.
Sin las figuras de la Biblia, nos sería bastante difícil comprender a Dios y las cosas espirituales. En Su sabiduría, Dios usa cosas visibles y materiales para describir las cosas invisibles y espirituales. Además, Él usa señales y símbolos para expresar asuntos abstractos y misteriosos.
Por esta razón, la Biblia usa muchos tipos, figuras e imágenes para describir e interpretar las cosas espirituales. Un gran número de elementos en el universo son símbolos de cosas espirituales.
Por ejemplo, el sol simboliza a Cristo como nuestra luz (Ml 4:2; Lc 1:78), y el pan simboliza a Cristo como nuestro sustento (Jn 6:35). En realidad, todas las cosas positivas del universo pueden ser usadas para retratar lo que Cristo es para nosotros.
La intención de Dios en Su creación es usar las cosas creadas para ilustrar lo que Cristo es. Esto significa que todo el universo llegó a existir con el propósito de describir a Cristo. Por ejemplo, si la vid no hubiese sido creada, el Señor Jesús no podría haber usado una vid para describirse a Sí mismo (Jn 15:1).
Si no hubiera zorras y aves, Cristo no podría haber comparado Su situación en Su ministerio con la de las zorras con sus madrigueras y las aves con sus nidos (Mt 8:20). Incluso el pasto fue creado para que el Señor Jesús pudiera usarlo como ilustración de Sí mismo (Jn 10:9).
Puesto que el universo con sus miles de millones de cosas y personas fue creado con el propósito de describir a Cristo, Él, al revelarse a Sí mismo, puede encontrar en cualquier entorno algo que le sirva como ilustración de Sí mismo. El universo entero es una figura de Cristo.
Si vemos esto, nos daremos cuenta de cuán rico, profundo, ilimitado e insondable es Cristo. Así como la Biblia en su totalidad es un libro de figuras, así también Ezequiel, como una miniatura de la Biblia, es un libro figurativo, un libro lleno de figuras.
Estas figuras se presentan en forma de visiones. Las visiones que Ezequiel vio estaban absolutamente relacionadas con Dios y con las cosas espirituales y, por lo tanto, no deben entenderse de forma literal, física. Si intentamos interpretar las visiones de Ezequiel literalmente, no seremos capaces de comprenderlas.
Cuando era joven, no podía entender el libro de Ezequiel. Cuanto más leía este libro, más confundido quedaba. En particular, no podía entender el asunto de los cuatro seres vivientes. Cada uno de los seres vivientes tenía cuatro rostros: al frente, el rostro de un hombre; a la derecha, el rostro de un león; a la izquierda, el rostro de un buey; y atrás, el rostro de un águila (Ez 1:5-6, 10).
Además, “las plantas de sus pies eran como las de un becerro”, y “debajo de sus alas tenían manos de hombre” (vv. 7a, 8a). Pensaba que la figura de los seres vivientes era muy extraña, y no podía comprenderla de ninguna manera.
Agradezco al Señor que, a medida que gradualmente avancé en mi experiencia espiritual, comencé a entender las visiones de Ezequiel, comparando el registro de Ezequiel con otras porciones de la Palabra.
Finalmente, como alguien que arma las piezas de un rompecabezas para tener una visión completa, junté varias partes de la Palabra y comencé a ver las figuras de los asuntos espirituales retratados en el libro de Ezequiel, dándome cuenta de que Ezequiel usa cosas visibles y físicas para representar cosas espirituales.
Ahora, en nuestro estudio de Ezequiel, necesitamos ver el significado espiritual intrínseco de las figuras de este libro, considerándolas a la luz de toda la Biblia y comparándolas con nuestra experiencia espiritual. Comenzaremos ahora a considerar los cuatro asuntos en Ezequiel 1:4, punto por punto.
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