ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL
Leer y orar: “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer 29:13)
Escoria
Ezequiel 22:18 dice: “Hijo de hombre, la casa de Israel se ha convertido para mí en escoria; todos ellos son bronce, estaño, hierro y plomo en medio del horno; en escoria de plata se han convertido”.
Esto revela que Israel, el tesoro precioso de Dios, se convirtió en escoria, el material inútil que permanece después de que el oro y la plata son refinados. Como elegidos de Dios, se volvieron rebeldes; como viña de Dios, se volvieron zarza y espinos; como la novia de Dios, se hicieron una prostituta; como el rebaño de Dios, se volvieron escorpiones; y como un tesoro de oro y plata de Dios, se volvieron escoria.
Este cuadro de Israel puede aplicarse a la situación del cristianismo hoy. En su posición, los cristianos son los elegidos de Dios; sin embargo, muchos se han vuelto rebeldes contra Dios. En lugar de ser una vid, se volvieron zarzas y espinos. En lugar de ser una esposa, se hicieron una prostituta.
De acuerdo con Apocalipsis 17 y 18, el cristianismo hoy no es una novia, sino una gran prostituta con muchas hijas prostitutas. Por lo tanto, el cristianismo hoy es verdaderamente una prostitución. Además, entre los cristianos, lo que vemos hoy no es un rebaño que produce carne y lana para los demás, sino escorpiones. Al final, aunque algunos cristianos hoy puedan ser un tesoro para Dios, la mayoría se ha vuelto escoria.
LAS RAZONES PARA LA DEGRADACIÓN DE ISRAEL
¿Cómo pudo un pueblo tan maravilloso, que eran los elegidos de Dios, la viña de Dios, la novia de Dios, el rebaño de Dios y el tesoro de Dios, volverse rebeldes, zarzas y espinos, prostituta, escorpiones y escoria? A fin de responder a esta cuestión, necesitamos considerar las razones para la degradación de Israel.
Idolatría
La primera razón para la degradación fue su idolatría. Ezequiel habla repetidamente acerca de los ídolos en medio del pueblo de Israel. No debemos considerar que el ídolo es siempre una imagen exterior. Los ídolos son sustitutos de Dios.
Ezequiel 14:3 dice: “Hijo de hombre, estos hombres han levantado sus ídolos dentro de su corazón”. Aquellos que levantan ídolos en sus corazones son apartados del Señor por medio de sus ídolos (v. 5). El versículo 4 dice: “Por tanto, habla con ellos y diles: Así dice el Señor Dios: Cualquier hombre de la casa de Israel que levante sus ídolos dentro de su corazón, y ponga tropiezo para su iniquidad, y venga al profeta, yo, el Señor, cuando venga, le responderé conforme a la multitud de sus ídolos”.
En estos versículos vemos un principio: todos aquellos que tienen ídolos dentro de sí y aun buscan a Dios de una forma exterior, no pueden encontrar a Dios. Dios no será encontrado por aquellos que levantan ídolos en sus corazones.
Aquellos que buscan al Señor de todo el corazón lo encuentran (Jer 29:13). Sin embargo, Dios no será encontrado por aquellos que lo buscan exteriormente, pero tienen ídolos interiormente. Si hay un ídolo en nuestro corazón, algo en nuestro corazón que nos ocupa en lugar de Dios, será inútil que busquemos a Dios, pues en esa situación Dios no tiene camino para ser encontrado por nosotros.
Cualquier cosa dentro de nosotros que sea un sustituto de Dios es un ídolo. Todo lo que amo más que al Señor es un ídolo. Una beca, educación, dinero, ropa, esposa, marido, hijos, todo esto puede ser ídolos, algo o alguien que amamos más que a Dios y que sustituye a Dios en nuestra vida. Todo lo que es más importante para nosotros que el Señor es un ídolo. La primera razón para la caída y degradación de Israel fue la idolatría.
El principio es el mismo con la degradación de la iglesia. En Apocalipsis 2 vemos que la degradación de las iglesias comenzó con abandonar el primer amor al Señor (v. 4). El Señor Jesús dijo que la iglesia en Éfeso tenía muchas buenas obras, pero Él tenía algo contra ellos, porque habían abandonado su primer amor por Él.
Esto indica que tenían algunos ídolos. Si no amamos al Señor con el primer amor, esto es una señal de que tenemos algún tipo de ídolo. Todo lo que amo más que al Señor es nuestro ídolo. Si percibimos esto, veremos que la causa de la degradación de Israel y de la iglesia es exactamente la misma.
El pueblo de Israel adoraba ídolos como sustitutos de Dios. La situación es la misma con una gran cantidad de cristianos hoy. La mayoría de los cristianos han perdido su primer amor. Algunos aman su obra misionera mucho más de lo que aman al propio Señor. Otros aman su estudio bíblico o su obra evangelística más que al Señor. Muchos cuidan de su obra, pero no se preocupan por el Señor.
El Dr. A. W. Tozer, de la Alianza Cristiana y Misionera, dijo cierta vez que, si el Señor Jesús entrara en una conferencia de líderes cristianos, ellos no lo reconocerían. Aunque podrían estar discutiendo su obra para el Señor, si Él entrara en su reunión, no lo reconocerían. La observación de Tozer indica que es común que los cristianos amen muchas otras cosas más que al propio Señor.
Asociación con el Mundo
Los ídolos llevan a las personas a la asociación con el mundo. El pueblo de Israel tenía ídolos, y a través de esos ídolos entraban en contacto y se asociaban con el mundo, es decir, con las naciones gentiles.
Esto indica que, mientras tengamos algo dentro de nosotros que sea un sustituto del Señor, estaremos asociados con el mundo. Podemos amar varias cosas en lugar del Señor: dinero, graduación, un buen empleo, un automóvil, una casa, una buena vida, e incluso nuestro marido, esposa o hijos. Cualquier cosa que amemos más que al Señor nos llevará a la asociación con el mundo y nos llevará al mundanismo.
Andar según las Costumbres de las Naciones
Después de que el pueblo de Israel se asoció con las naciones, comenzaron a andar según las maneras y costumbres de las naciones. Esto significa que siguieron a las naciones. Necesitamos darnos cuenta de que las tres causas de la caída y degradación de Israel son también las principales causas de la caída y degradación del cristianismo hoy.
Estas causas son: amar algo más que al Señor o en lugar del Señor, asociación con el mundo y andar según las costumbres de las naciones. Aunque estamos en la restauración del Señor, me preocupa el hecho de que algunos aún puedan tener un ídolo dentro de sí, aún puedan estar asociados con el mundo, y en su vida diaria aún puedan andar según la costumbre de las naciones.
No debemos modelar nuestra vida según los incrédulos de ninguna manera. Por ejemplo, no debemos seguir a los incrédulos en la cuestión de la manera de vestir. No debemos interesarnos por ningún estilo en particular; antes bien, debemos preocuparnos por tener una apariencia adecuada. La manera en que vivimos, la forma en que gastamos nuestro dinero y la manera en que nos vestimos no debe ser según la costumbre de las naciones. Somos un pueblo santo y, por eso, debemos ser diferentes del pueblo del mundo.
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Himno: Alabanza al Señor - "Satisfacción con Él"
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