ESTUDIO DIARIO DE HECHOS
MENSAJE CUARENTA Y SIETE
LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA
A TRAVÉS DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (13)
SEMANA 22 – MIÉRCOLES
Lectura Bíblica: Hch
Leer y orar: "Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos." (Hechos 17;28)
LA SOBERANÍA DE DIOS SOBRE LA TIERRA
En el versículo 26, Pablo muestra que Dios fijó los tiempos previamente establecidos y los límites de la habitación de todas las naciones. Aquí vemos la autoridad soberana de Dios. Él es soberano sobre toda la tierra. No solo creó a todas las naciones a partir de uno solo, Adán, sino que determinó los tiempos y lugares de las naciones. Las migraciones hacia América en sus tiempos y límites son prueba categórica de esta palabra y también de la primera parte del versículo 27.
Aparentemente, Colón abrió el camino de Europa hacia América; en realidad, fue Dios quien lo abrió, pues determinó las épocas para el descubrimiento de la nueva tierra. Además, es Él quien determina las fronteras de todas las naciones.
La predicación de Pablo en el capítulo diecisiete es muy filosófica. Desde la creación de los cielos y de la tierra y la provisión de Dios para toda la humanidad, él pasa a hablar de la existencia humana. Necesitamos aprender de él cómo predicar el evangelio. Podemos empezar con la creación, pero no debemos detenernos allí. Antes bien, debemos avanzar de la creación hacia la vida humana. Al hacerlo, tocamos la necesidad exacta del hombre. En 17:26, en su predicación, él llegó al tema de la vida humana en la tierra.
EL ESPÍRITU OMNIPRESENTE
Según el versículo 27, Dios formó las naciones, determinando los tiempos previamente establecidos y los límites de su habitación “para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros”. Por ser el Espíritu omnipresente, Dios no está lejos de cada uno de nosotros.
Esto involucra a la Trinidad. El Espíritu divino es trino. ¿Crees que es solo el Espíritu y no también el Padre y el Hijo? El Dios que no está lejos de nosotros ciertamente es el Espíritu omnipresente, y es el Dios Trino. El Espíritu es el Dios completo: el Padre, el Hijo y el Espíritu.
TODOS LOS SERES HUMANOS VIVEN,
SE MUEVEN Y EXISTEN EN DIOS
En la primera parte del versículo 28, Pablo explica: “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos”. Esto indica que la vida y la existencia del hombre, e incluso sus acciones, son de Dios. No significa que el hombre tenga la vida divina y viva, exista y actúe en Dios como lo hacen los creyentes en Cristo, que son nacidos de Dios, poseen Su vida y naturaleza, y viven, existen y actúan en la Persona de Dios. Antes bien, aquí él resalta que todos los seres humanos, incluidos los epicúreos y los demás incrédulos, viven, se mueven y existen en Dios.
GENERACIÓN DE DIOS
En el versículo 28, Pablo también dice: “Como algunos de vuestros propios poetas han dicho: Porque también somos linaje suyo”. Estos poetas probablemente eran Arato (alrededor del 270 a.C.) y Cleantes (alrededor del 300 a.C.), pues ambos dijeron las mismas palabras en sus poemas a Zeus (Júpiter), a quien consideraban el Dios supremo. En sus escritos, “suyo” se refiere a Zeus como el Dios supremo.
De acuerdo con los poetas a los que Pablo se refiere en el versículo 28, somos la generación de Dios. El hombre es generación de Dios, así como Adán es considerado hijo de Dios (Lc 3:38). Decir que Adán es hijo de Dios no significa que haya nacido de Dios o poseía la vida divina.
Adán fue creado por Dios (Gn 5:1-2), y Dios era su origen. Basado en esto, fue considerado hijo de Dios, así como los poetas ateos consideraban a toda la humanidad como generación de Dios. Ellos solo fueron creados por Dios, no regenerados de Él. Esto es absoluta e intrínsecamente diferente de que los creyentes en Cristo sean hijos de Dios. Los creyentes nacieron, y fueron regenerados, de Dios y poseen la vida y la naturaleza divina (Jn 1:12-13; 3:16; 2 P 1:4).
Como Dios es el Creador, el origen, de todos los hombres, Él es el Padre de todos ellos (Ml 2:10) en el sentido natural, y no en el sentido espiritual como Padre de todos los creyentes (Gá 4:6), regenerados por Él en el espíritu (1 P 1:3; Jn 3:5-6).
LA DISTINCIÓN ENTRE LA GENERACIÓN
DE DIOS Y LOS HIJOS DE DIOS
DE DIOS Y LOS HIJOS DE DIOS
Necesitamos considerar detalladamente lo que significa decir que toda la humanidad es generación de Dios. Algunos teólogos han enseñado que todo ser humano es hijo de Dios, basándose en Lucas 3:38, que dice: “Adán, hijo de Dios”. Entonces concluyen que, ya que Adán, el primero de la humanidad, era hijo de Dios, todos sus descendientes también deben serlo. Creen que este concepto se fortalece con las palabras de Pablo en Hechos 17 respecto a que toda la humanidad es generación de Dios. Sin embargo, si estudiamos la Biblia cuidadosamente, veremos que este concepto es incorrecto.
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