ESTUDIO DIARIO DE HECHOS
MENSAJE CUARENTA Y SIETE
LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA
MEDIANTE EL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (13)
SEMANA 22 – MARTES
Lectura Bíblica: Hch 17:16-34
Leer y orar: “Porque al pasar y observar los objetos de vuestro culto, hallé también un altar en el que estaba escrito: AL DIOS DESCONOCIDO. Pues a ese que adoráis sin conocer es precisamente al que yo os anuncio” (Hch 17:23).
En este mensaje estudiaremos la predicación de Pablo en el Areópago. El Areópago era la Colina de Marte, el lugar del antiguo y venerable tribunal ateniense, que juzgaba los asuntos más solemnes de la religión.
MARCADAMENTE RELIGIOSOS EN IDOLATRÍA
Hechos 17:22 dice: “Entonces Pablo, poniéndose de pie en medio del Areópago, dijo: Señores atenienses, en todo os observo muy religiosos”. La palabra griega traducida como “muy religiosos” significa literalmente temerosos de demonios o de espíritus sobrenaturales, es decir, entregados a la adoración de demonios, marcadamente religiosos. La misma palabra se usa en forma de sustantivo en 25:19 para referirse a religión. Los atenienses eran marcadamente religiosos, pero no en relación con el verdadero Dios, sino en la adoración a ídolos. Vimos que en el versículo 16 el espíritu de Pablo “se revolvía al ver la idolatría dominante en la ciudad”.
En el versículo 23 continuó: “Porque al pasar y observar los objetos de vuestro culto, hallé también un altar en el que estaba escrito: AL DIOS DESCONOCIDO. Pues a ese que adoráis sin conocer es precisamente al que yo os anuncio”. Aquí parecía estar diciendo: “Yo os anuncio a Aquel a quien adoráis como el Dios desconocido. Puede que sea desconocido para vosotros, pero es conocido para mí”.
EL CREADOR Y EL PROVEEDOR
En los versículos 24 y 25 Pablo dice: “El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas. Tampoco es servido por manos humanas, como si necesitara algo, pues Él mismo da a todos vida, aliento y todas las cosas”. Las palabras del apóstol en estos versículos fueron una fuerte refutación tanto para los epicúreos ateos, que no reconocían al Creador ni Su providencia para el mundo, como para los estoicos panteístas, que se sometían a la voluntad de muchos dioses con respecto a su destino (v. 18).
En el versículo 24, Pablo habla del Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él existen. Estas palabras estaban dirigidas principalmente a los epicúreos, quienes, siendo ateos, no creían en Dios ni en el Creador ni en la provisión divina. Por eso, continuando su mensaje contra los epicúreos, también afirmó que Dios es el Señor del cielo y de la tierra. Dios era totalmente ignorado por los epicúreos. Además, mostró que Dios mismo da vida, aliento y todas las cosas a todos. Estas son las provisiones divinas. Dios provee todas las cosas para que el hombre viva. Los epicúreos no creían en el Creador, el Señor del cielo y de la tierra, que provee todas las necesidades de la vida humana.
La predicación de Pablo en Hechos 17 es excelente. Al razonar con los judíos en las sinagogas usó las Escrituras, pero al predicar a los epicúreos filosóficos, se refirió a la creación.
Lo que Pablo hizo en 17:2 y 17:24-25 es similar a lo que hizo en los capítulos trece y catorce. En el capítulo trece usó las Escrituras judías como base para predicar al Cristo resucitado. Pero, en el capítulo catorce, su predicación a los ateos se basó en la creación de Dios. Sin embargo, hay una diferencia en el uso que Pablo hace de la creación al predicar en los capítulos catorce y diecisiete; la manera de expresarse en estas dos ocasiones es algo diferente.
En el capítulo catorce, dijo a los ateos que el “Dios vivo, que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos (...) no dejó de darse testimonio, haciendo el bien, dando lluvias y estaciones fructíferas del cielo, llenando vuestros corazones de sustento y alegría” (14:15, 17). Allí, su mensaje no fue muy filosófico. En contraste, las palabras de Pablo para refutar las enseñanzas erróneas de los epicúreos en el capítulo diecisiete son bastante filosóficas. Aquí declara que hay un Creador, el Señor del cielo y de la tierra, que da vida, aliento y todo lo necesario para la vida humana en la tierra.
DE ADÁN HIZO TODA LA RAZA HUMANA
En 17:26 Pablo prosigue diciendo: “De uno solo hizo todas las naciones humanas para que habitaran sobre toda la faz de la tierra, determinando los tiempos señalados y los límites de su habitación”. Este “uno solo” se refiere a Adán. De Adán, Dios hizo todas las naciones que habitan en la faz de la tierra.
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