viernes, 22 de noviembre de 2024

Estudio de Hechos, capítulo 17, mensaje 47, semana 22, viernes

 ESTUDIO DIARIO DE HECHOS
MENSAJE CUARENTA Y SIETE

LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA A TRAVÉS DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (13)

SEMANA 22 – VIERNES
Lectura Bíblica: Mt 25:31-36; Hch 10:42; 17:30-34; 24:25; 1 Co 15:19, 32; 2 Ti 4:1; 1 Pe 4:5; Ap 20:11-15

Leer y orar: “Y nos mandó que predicáramos al pueblo y testificáramos que él es el que Dios ha constituido como Juez de vivos y muertos." (Hch 10:42)

ARREPENTIMIENTO Y JUICIO

En Hechos 17:30-31 Pablo continúa: “Pues bien, Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por medio de un varón que ha designado, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”.

El día que Dios estableció para juzgar al mundo será cuando Cristo juzgue a los vivos en el trono de Su gloria antes del milenio (Mt 25:31-36), probablemente sin incluir el juicio de los muertos en el gran trono blanco después del milenio (Ap 20:11-15).

De acuerdo con Hechos 10:42, Cristo fue designado por Dios como “Juez de vivos y muertos”. Él juzgará a los muertos después del milenio en el gran trono blanco. Segunda de Timoteo 4:1 y 1 Pedro 4:5 también indican que Cristo juzgará tanto a vivos como a muertos. El día mencionado en Hechos 17:31 se refiere específicamente al juicio de los vivos, pues se menciona “el mundo”, que parece aludir a los hombres vivos en ese momento. Ese día será cuando Cristo vuelva. Dios lo designó para ejecutar este juicio, y el hecho de que haya resucitado a Jesús de entre los muertos es una prueba categórica. Tanto Pedro en 10:42 como Pablo aquí y en 24:25 enfatizaron en sus mensajes el juicio venidero de Dios.

El término griego traducido como "acreditó" en el versículo 31 también puede traducirse como “dio fe, certeza o garantía”. La resurrección de Cristo es la certeza de que Él volverá para juzgar a todos los habitantes de la tierra. Esto se ha garantizado para que creamos y puede llevarnos al arrepentimiento (v. 30).

Las palabras de Pablo respecto a Cristo como el varón designado por Dios y Su resurrección muestran que él estaba lleno del Señor y Su resurrección. Pablo fue guiado y dirigido totalmente por el Espíritu de Jesús. Como tenía el Espíritu de Jesús en él, su meta, independientemente del tema del que hablase, era predicar a Cristo y Su resurrección.

LA REACCIÓN A LAS PALABRAS DE PABLO
SOBRE LA RESURRECCIÓN

Hechos 17:32-34 dice: “Cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban; pero otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez. Entonces Pablo salió de en medio de ellos. Pero algunos se unieron a él y creyeron; entre los cuales estaba Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y otros con ellos”.

De estos versículos, podemos notar que Pablo ganó no solo a líderes judíos, sino también a personas importantes entre los griegos. Aunque el Nuevo Testamento no menciona una iglesia en Atenas, Pablo realizó allí una obra significativa.

LA PREDICACIÓN DE PABLO
ANTE LOS EPICÚREOS

La predicación de Pablo en Hechos 17 fue adecuada a la situación de los griegos en Atenas. Muchas de sus palabras estaban dirigidas tanto a los epicúreos como a los estoicos.

Los epicúreos no reconocían al Creador ni Su providencia, buscando placeres sensuales, especialmente relacionados con comer y beber. Los estoicos, por otro lado, eran panteístas, creyendo que todo estaba gobernado por el destino y que los acontecimientos eran resultado de la voluntad divina.

En el Areópago, Pablo primero se refirió a Dios como el Creador de manera objetiva, como alguien fuera de nosotros y con quien no tenemos una relación directa. Luego mostró que todos los seres humanos somos descendencia de Dios y vivimos y existimos en Él. Finalmente, habló del juicio venidero de Cristo sobre los vivos.

Los epicúreos decían que no había Creador ni Proveedor y defendían la búsqueda del placer sin preocuparse por el futuro. Es probable que Pablo tuviera en mente a los epicúreos cuando dijo: “Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (1 Co 15:32), una posible cita de una máxima epicúrea.

Pablo parecía responder: “Hay un Creador y Proveedor que da a todos vida, aliento y todo. Ustedes son descendencia de Dios, pues su vida viene de Él. Viven, se mueven y existen en Él. También deben saber que habrá un juicio en el futuro, relacionado con la resurrección de Jesús. Dios lo designó como Juez, y lo confirmó resucitándolo de los muertos. Ahora deben arrepentirse”.

Estas palabras también habrán sido impactantes para los estoicos. ¡Qué maravillosa fue la predicación de Pablo a los atenienses!

Disfruta más: Himno 203

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