MENSAJE CUARENTA Y SIETE
LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA A TRAVÉS DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (13)
Leer y orar: “Para que busquen a Dios, si tal vez, palpando, puedan hallarlo, aunque no está lejos de cada uno de nosotros;" (Hch 17:27)
LA PREDICACIÓN, LLENA DE CONOCIMIENTO,
DE PABLO A LOS JUDÍOS Y LOS GRIEGOS
En Hechos 17 vemos que la predicación de Pablo estaba llena del conocimiento adecuado, ya que él conocía tanto la cultura hebrea como la griega. Esto lo capacitó para desarrollar un ministerio que enfrentó tanto a judíos como a griegos.
Cuando se encontraba con los judíos, usaba las Escrituras para predicar a Cristo, mostrando dónde se revelaba Él en ellas. Pablo predicaba a Cristo no solo como el Mesías, sino también como Dios encarnado, quien asumió la humanidad, vivió en la tierra durante treinta y tres años y medio, y murió una muerte todo-inclusiva para resolver los problemas entre el hombre y Dios. Además, mostró que Cristo resucitó para impartir vida divina a los creyentes, ascendió a los cielos y fue hecho Señor y Cristo.
Pablo abordó la situación entre los judíos utilizando las Escrituras de esta manera. No solo conocía el Antiguo Testamento en su letra, sino que también tenía revelación y discernimiento para profundizar en sus verdades respecto a Cristo: Su doble naturaleza divina y humana, Su vida terrenal, Su muerte todo-inclusiva, Su resurrección propagadora y Su señorío como el que ascendió.
Cuando estaba entre los griegos, Pablo se comportaba conforme a la cultura griega. Su predicación se basaba en la creación de Dios. Según Hechos 17, mostró que Dios creó los cielos y la tierra, provee vida y todo lo necesario para sostenerla, produjo a la humanidad como Su descendencia, y que todos los seres humanos viven, se mueven y existen en Él. Les habló a los griegos de su necesidad de Dios, y les mostró que ese Dios es Jesucristo.
CALIFICADO PARA PREDICAR A CRISTO
La manera en que Pablo predicaba el evangelio indica que era un “vaso” instruido. En su ministerio podía enfrentar la situación de los judíos usando las Escrituras y la de los griegos filosóficos basándose en el hecho de que Dios creó el universo y al hombre.
No creo que un pescador galileo como Pedro pudiera haber asumido tal responsabilidad. Solo alguien como Saulo de Tarso podía hacerlo, ya que fue educado en la religión judía, instruido en la cultura filosófica griega y familiarizado con el ambiente político romano. Por lo tanto, estaba plenamente calificado para asumir el ministerio registrado en Hechos.
Aunque Pablo había sido educado en las culturas hebrea, griega y romana, su principal calificación no era su educación, sino su constitución espiritual. Él tenía el Espíritu Santo y el Espíritu de Jesús constituidos en él. Por eso, no predicó la religión hebrea ni la filosofía griega, sino al Cristo encarnado, crucificado, resucitado y ascendido. A pesar de su elevada educación, no predicó sobre ella, sino sobre el Cristo todo-inclusivo que se hace real como el Espíritu todo-inclusivo.
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