LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA A TRAVÉS DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (16)
Leer y orar: “Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis luchando juntamente conmigo en oraciones a Dios por mí” (Ro 15:30).
LA CARGA DE PABLO POR JERUSALÉN
En un tiempo en el que Pablo se encontraba en una situación muy difícil pero también con una excelente oportunidad para llevar a cabo la economía del Nuevo Testamento de Dios, decidió en su espíritu ir a Jerusalén. Aunque estaba muy ocupado con la obra en Éfeso, su espíritu tenía una carga por Jerusalén.
Si leemos Romanos 15:25-31, veremos que tenía la carga de llevar ayuda financiera de las iglesias de Macedonia y Acaya para los santos pobres de Judea. También hace referencia a esto en 2 Corintios 8, donde indica que dar cosas materiales es totalmente una cuestión de gracia. Así, el objetivo aparente de su visita a Jerusalén era ministrar a los santos necesitados. Sin embargo, en realidad tenía una razón más profunda para tener ese propósito en su espíritu.
Creo que desde Hechos 15, Pablo no tenía paz respecto a la situación en Jerusalén. Si estudiamos el libro de los Hechos y todas las epístolas de Pablo, tendremos una visión clara del mover del Señor en la tierra según Su economía del Nuevo Testamento. Este mover comenzó en Jerusalén y, finalmente, alcanzó Antioquía. El "fluir" de este mover fue de Jerusalén a Antioquía y de allí se dirigió al mundo gentil. Pero el origen, la fuente, en Jerusalén había sido "envenenado". Como la fuente estaba envenenada, el veneno sería llevado a dondequiera que fluyera. Esa fue la razón por la cual Pablo no tenía paz respecto a la situación en Jerusalén.
Es probable que Pablo tuviera la carga de ayudar a Pedro y a Santiago a mejorar o ajustar la situación de la iglesia en Jerusalén. La situación allí era una mezcla: la economía del Nuevo Testamento de Dios con los elementos de la dispensación del Antiguo Testamento. Como hemos visto, esta mezcla es evidente en la comunión de Santiago en 15:13-21. Como veremos, la mezcla de la economía del Nuevo Testamento de Dios con la vieja dispensación es muy obvia en Hechos 21. Esta mezcla ofendía mucho al Señor. Al ver que el problema persistía en Jerusalén, Pablo no tenía paz respecto a la iglesia allí.
Vimos que, al final de su segundo viaje ministerial, Pablo fue a Jerusalén y saludó a la iglesia allí (18:22). Fue hasta allí porque siempre se esforzaba por mantener la unidad del Cuerpo y una relación agradable entre él y los santos en Jerusalén. Con esto vemos que, siempre que tenía oportunidad, visitaba Jerusalén para mantener una relación cordial con la iglesia y también buscar ayudar en la situación existente. Preocupado por Jerusalén, decidió en su espíritu, a pesar de la situación difícil y prometedora en la que estaba, ir a Jerusalén.
UN CORAZÓN ENSANCHADO POR EL INTERÉS DEL SEÑOR
Hechos 19:21 indica que Pablo tenía un corazón ensanchado por el interés del Señor. Mientras era atacado en Éfeso y llevaba a cabo su ministerio, resolvió en su espíritu ir a Jerusalén, y desde allí estaba ansioso por ir a Roma. Al respecto, dijo: “Es necesario que también vea Roma”. Si miramos el mapa, veremos que Éfeso, en Asia Menor, estaba a medio camino entre Jerusalén, al este, y Roma, al oeste. Mientras trabajaba y enfrentaba los ataques en Éfeso, tenía el deseo de atender la situación en Jerusalén y también de ver Roma. ¡Qué corazón ensanchado tenía!
Pocos de nosotros tenemos un corazón así. A menudo, quienes trabajan en cierto lugar dirán: “Estoy muy ocupado aquí. No tengo deseos de atender ningún otro lugar. Además, estoy enfrentando mucha oposición. ¿Cómo puedo tener carga por otros lugares?”.
La actitud de Pablo fue completamente diferente. En medio de su situación, aún podía proponerse en su espíritu ir a Jerusalén y luego expresar su deseo de ver Roma. Como ya hemos comentado, finalmente fue a Roma y, de manera maravillosa y soberana, realmente la vio.
Según Gálatas 2:8, la parte que correspondía a Pablo en el ministerio del Nuevo Testamento era entre los gentiles. Aunque su carga era el ministerio entre los gentiles, aún estaba preocupado por el interés universal del Señor. Su preocupación principal era con todo el Cuerpo de Cristo, no solo con la parte que le correspondía en el ministerio del Nuevo Testamento. Reconoció que sería muy difícil que el Cuerpo de Cristo fuese plenamente edificado mientras se permitiera que persistiera la mezcla religiosa en Jerusalén.
Teniendo una visión clara respecto al mover del Nuevo Testamento del Señor, se preocupaba por la situación reinante en Jerusalén, especialmente porque estaba relacionada con la economía del Nuevo Testamento de Dios para edificar el Cuerpo de Cristo.
Disfruta más: Himno S-38
No hay comentarios.:
Publicar un comentario