jueves, 23 de enero de 2025

Estudio de Hechos, capítulo 26, mensaje 67, semana 31, jueves

ESTUDIO DIARIO DE HECHOS
MENSAJE SESENTA Y OCHO

LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA
POR MEDIO DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COLABORADORES (34)

SEMANA 31 – JUEVES
Lectura Bíblica: Ap 1:12-13a; 4:1-2; 5:6

Leer y orar: “Pero levántate y ponte sobre tus pies, porque para esto he aparecido a ti, para ponerte como ministro y testigo de las cosas en que me has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti,” (Hch 26:16)


TESTIGO DE LAS COSAS EN LAS QUE VEMOS A CRISTO

En el versículo 16, el Señor Jesús le dijo a Pablo: “Porque para esto me he aparecido a ti, para ponerte como ministro y testigo de las cosas en que me has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti” (IBB-Rev.).

Así, la expresión “en que” aparece dos veces. Aquí Pablo dice que el Señor lo constituyó ministro y testigo de las cosas que Él le reveló y de las cosas que aún le iba a revelar. Aunque este sea el significado que él quiso dar, no fue así como presentó la cuestión. Más bien, este versículo habla de las cosas en que Pablo había visto al Señor y de las cosas en que el Señor aún se le iba a aparecer.

Hechos 26:16 indica que Pablo no recibió la revelación de las cosas sin ver a Cristo; más bien, recibió las cosas en que vio a Cristo. En otras palabras, Cristo no le reveló cosas a Pablo que no lo tuvieran como contenido. Esa es la razón por la cual Pablo fue un testigo de las cosas en que vio al Señor. En todas las visiones que tuvo, vio a Cristo. Además, él sería un testigo de las cosas en que el Señor aún se le iba a aparecer.

Aquí el Señor parecía decirle: “En todas las visiones y revelaciones que recibas, Yo me apareceré a ti”. Esto significa que si solo tenemos visiones y revelaciones sin ver al Señor, entonces lo que veamos será vanidad. No estamos de acuerdo en estudiar la Biblia solo de forma teológica. Los que la estudian de esta forma pueden aprender teología, pero no ven a Cristo. Hay una gran diferencia entre estudiar la Biblia para aprender teología y estudiarla para ver a Cristo.

Cuando Pablo estaba en el camino a Damasco, Cristo le reveló ciertas cosas, y en ellas Pablo vio a Cristo. El Señor indicó que le iba a revelar más cosas, y en ellas Él mismo se le iba a aparecer. Así, Pablo no vio solo las cosas en sí, sino a Cristo como Aquel que aparece en todas esas cosas.

En tu experiencia puedes decir que recibiste luz del Señor o que tuviste una visión o revelación. Pero necesitas ver si Cristo se te apareció en esa luz, visión o revelación. En la supuesta luz, visión o revelación, ¿viste a Cristo?

Algunas veces hermanos vinieron a mí entusiasmados con alguna supuesta nueva luz que recibieron. Por ejemplo, cierta vez un hermano dijo: “Alabo al Señor porque hoy en la comunión matutina vi una nueva luz”. Cuando le pregunté sobre esa nueva luz, dijo: “Fui iluminado para ver que debo cortarme el cabello corto”. Entonces le pregunté cuál era el significado de esa luz, y dijo que cortarse el cabello corto lo haría más limpio. A eso respondí: “¿Qué hay de malo en usar el cabello un poco más largo? Los nazareos en el Antiguo Testamento usaban el cabello largo. Entonces, al final de su voto, se rapaban la cabeza, y de esa forma eran purificados. Parece que tu manera de cortar el cabello no es tan buena como la de los nazareos”. Le hablé de esta forma sobre la luz que afirmaba haber recibido del Señor, porque la así llamada luz carecía de Cristo.

En cualquier luz que recibimos del Señor, necesitamos ver a Cristo. Cristo debe aparecer para nosotros en lo que sea que veamos en forma de iluminación, visión o revelación. Si tenemos una visión sin ver a Cristo, esa visión no significa nada. De la misma forma, si estudiamos la Biblia y adquirimos conocimiento de las Escrituras sin ver a Cristo, ese conocimiento es vanidad. Todos necesitamos aprender a ver a Cristo en las cosas que nos son reveladas.

Aprecio la expresión “en que” usada dos veces en 26:16. El Señor primero habló “de las cosas en que me has visto”. Después también habló “de aquellas en que me apareceré a ti”. Aquí el Señor le estaba diciendo: “No solo voy a revelarte algunas cosas, sino que en ellas Yo mismo me apareceré a ti”.

El libro de Apocalipsis es una excelente ilustración del Señor apareciendo en las cosas reveladas al apóstol Juan. Juan tuvo varias visiones, pero en ellas el mismo Señor se le apareció. Veamos la primera visión en Apocalipsis, la visión de los candelabros de oro. Con respecto a esa visión, Juan dice: “Me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candelabros de oro, y en medio de los candelabros, uno semejante al Hijo del Hombre” (Ap 1:12-13a). Al ver los candelabros, Juan vio al Señor andando en medio de ellos como el Sumo Sacerdote cuidando de las lámparas.

En otra visión el Señor mostró a Juan la administración universal de Dios. Al respecto, Juan dice: “Después de estas cosas miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablaba conmigo, diciendo: Sube acá, y te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Al instante, yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado” (Ap 4:1-2).

Juan también dijo que en esa visión vio “en medio del trono, de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos, de pie, un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados por toda la tierra” (Ap 5:6). Nuevamente, en las cosas que le fueron reveladas, vio al Señor.

En principio, nuestra experiencia hoy debe ser igual a la de Pablo y Juan. Supón que en tu estudio del Nuevo Testamento afirmas tener algún entendimiento de Efesios 5. Sin embargo, la cuestión crucial es esta: ¿Ves a Cristo en Efesios 5? Si solo ves la cuestión de que el marido ame a la esposa y de que la esposa se someta al marido, sin ver a Cristo, entonces tu entendimiento es muy pobre, incluso vano.

Puedes conocer ciertas enseñanzas bíblicas, pero en ellas Cristo no se te ha aparecido. Que todos aprendamos la importancia de ver a Cristo en las cosas que afirmamos ver y conocer en la Palabra. Nuestra consideración de la expresión “en que” en Hechos 26:16 puede ayudarnos a ver la manera de estudiar la Biblia. Al leerla, necesitamos dedicar tiempo a cuestiones como esta. Si dedicamos tiempo a considerar la expresión “en que” usada dos veces en Hechos 26:16 (IBB-Rev.), percibiremos cuán maravilloso fue que el Señor le dijera a Pablo que lo había constituido ministro y testigo, tanto de las cosas en que él había visto al Señor como de aquellas en que el Señor aún se le iba a aparecer.

Disfruta más: Himno 185


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