domingo, 23 de marzo de 2025

Administración de la iglesia y el ministerio de la Palabra, semana 2, capítulo 2, domingo

LA ADMINISTRACIÓN DE LA IGLESIA
Y EL MINISTERIO DE LA PALABRA

CAPÍTULO DOS
SEMANA 2 - DOMINGO

Lectura Bíblica: Gá 4:12-20

Leer y orar: "Hijitos míos, por quienes, de nuevo, sufro dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros; quisiera estar presente ahora con vosotros y cambiar mi tono, porque estoy perplejo en cuanto a vosotros." (Gá 4:19, 20)

Discernir entre el servicio de responsabilidad
y el servicio de carga

Los ancianos en todas las iglesias necesitan ir a la presencia del Señor a fin de recibir carga y ver si todas las reuniones de casa en su ciudad marchan de modo satisfactorio. Necesitamos prestar atención a la condición de las reuniones. ¿Son fuertes o débiles, vivas o muertas, ricas o pobres? No podemos permanecer inalterados.

Tal vez los responsables de las reuniones de casa estén en paz; sin embargo, los ancianos no deben estar en paz. Los ancianos deben actuar de forma coordinada, juntos, y no individualmente. Deben tener carga colectiva para causar total transformación en la condición de las reuniones de casa. Necesitan orar por los santos hasta con lágrimas y buscar al Señor para saber las palabras adecuadas que deberán decir.

En seguida deben hablar en las reuniones de acuerdo con su carga hasta que los santos se inquieten por dentro y no queden más satisfechos con la situación actual.

Cuando los ancianos hablan de esta forma, no hablan de acuerdo con su organización, sino según su carga. Ellos deben tener carga y no solo tener responsabilidad.

Como ancianos, no debemos solo compartir y conversar sobre las condiciones de las diferentes reuniones de casa, visitarlas y presentar informes de evaluación en la próxima reunión de ancianos. No hay carga alguna en esa práctica; eso será ineficaz y no traerá ningún beneficio.

Si tenemos una empresa con muchos empleados, su ganancia anual no será influenciada por conversaciones, informes y evaluaciones. Eso no cumple la carga. Si tenemos carga verdadera, iremos a establecer una meta de ganancia anual, trabajar en la dirección de alcanzarla y ser determinados en lograrla.

Tanto en la administración de la iglesia como en el ministerio de la palabra, los hermanos son loables en cuanto al grado de responsabilidad. No obstante, les falta carga. Sin carga, toda nuestra actividad será muerta e ineficaz; pero con carga, seremos vivos y prósperos. Ese resultado no está relacionado con nuestro método, sino con nuestra persona.

Servir con carga permitiendo que el ego sea negado

Los niños jamás serán exitosos en los estudios si estudian solamente para los exámenes. Si tienen carga, sus estudios sufrirán un cambio. Un hermano puede dar un mensaje solo por obligación, porque es su turno de compartir. Sin embargo, dar mensajes no es cuestión de obligación, sino de carga.

Podemos hablar por seis meses seguidos, no obstante, los que nos escuchan pueden no recibir nada y nuestra palabra habrá sido en vano. Si tenemos carga, percibimos que nuestros mensajes son ineficaces. Deben "incomodar" a las personas de modo que no tengan paz y se sientan estimuladas a amar y servir al Señor.

En esa situación nuestro ser será tocado por Dios. No existe necesidad de que nuestro ego sea negado si damos mensajes por obligación. Sin embargo, si damos mensajes a partir de una carga, nuestro ego necesita ser crucificado.

Trabajar de nueve a seis como empleado es cuestión de obligación y no requiere ningún tipo de ajuste. No obstante, trabajaríamos de modo diferente si tuviésemos nuestro propio negocio. Nuestra pereza sería eliminada porque tendríamos que levantarnos temprano para el trabajo.

La actitud de un camarero o de un dependiente hacia los clientes tal vez no necesite corrección. Pero una persona que dirige su propio negocio se adapta para jamás ofender a los clientes. En vez de ser transformados, algunos hermanos parecen tener más problemas al servir por obligación y no por carga.

Si existe carga, nuestro "yo" disminuye y es eliminado. Él no crecerá porque existen cosas que nuestra carga no nos permite hacer, y existen áreas que demandarán disciplina antes de compartir nuestra carga. Por ese motivo tener carga es lo que más nos trae transformación.

Un joven que no tiene la carga de cuidar de la familia puede no preocuparse con la manera en que vive. Sin embargo, después de casarse y tener hijos, sabrá lo que significa ser diligente y disciplinado. Un hijo puede gastar el dinero de los padres libremente, sin ningún dominio propio. Pero, cuando crezca y viva por su cuenta, sus gastos serán planeados. Será más cuidadoso al hacer compras.

Gastar el dinero de los padres es una cosa; gastar el propio dinero es una carga. Parece que los hermanos en las iglesias sirven por obligación, como empleados. No parecen tener mucha carga. Un servicio de ese tipo es peligroso y nos llevará a perder la presencia del Señor.

Disfrute más: Himno 427

« La unidad de la iglesia
Esto preservará;
Probando nuestros motivos,
Nuestra meta ajustará. »

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