sábado, 15 de marzo de 2025

Cómo ser útil para el Señor, semana 3, capítulo 6, sábado

CÓMO SER ÚTIL PARA EL SEÑOR

CAPÍTULO SEIS

SEMANA 3 - SÁBADO

Lectura Bíblica: Rm 8:13; 2 Co 4:11-12

Leer y orar: "Porque, si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras del cuerpo, viviréis." (Rm 8:13)

CÓMO SER QUEBRANTADO

Con relación al ser quebrantado, hay tres etapas de la experiencia: 1) la iluminación del Señor; 2) nuestro recibir o actuar y... 3) la coordinación de las circunstancias.

¿Qué significa ser quebrantado? Imagina un vaso de vidrio que, al principio, estaba entero, pero ahora ha sido hecho pedazos. Eso es ser quebrado. Esto debería estar claro para todos nosotros. Piensa en ti mismo. Tu vida natural, temperamento, disposición y carne están enteros. No obstante, ahora que has sido salvo, la vida de Cristo ha entrado en ti. Esta vida necesita manifestarse por medio de tu espíritu, pero está rodeada.

¿Por qué está rodeada? Por la vida natural, la carne, el temperamento y la disposición. Todo lo que tienes rodea la vida de Cristo, impidiéndole ser liberada. Así, todo lo que tienes en ti que está entero necesita ser quebrantado. Solo cuando todas estas cosas son quebrantadas es que la vida de Cristo puede ser liberada.

Primero, Dios hará resplandecer Su luz en ti para mostrarte que todo lo que tienes, incluyendo la vida natural, la carne, el temperamento y la disposición, son enemigos de la vida de Cristo y frustraciones y limitaciones para la vida de Cristo. Dios también te mostrará que todas estas cosas ya han sido crucificadas, pues son rechazadas por Dios, son enemigos de Dios y son frustraciones para la vida de Cristo.

Después de que veas esta luz, inmediatamente el Espíritu Santo que está en ti vendrá y llevará esta luz a todas las cuestiones, tanto importantes como triviales de la vida diaria. Antes de ver esta luz, no tenías sentimiento ni conciencia de condenación cuando perdías la paciencia y actuabas de modo carnal, pero ahora, después de ver la luz, el Espíritu Santo en ti concreta esta luz en ti.

Cuando actúas conforme a la vida natural y pierdes la paciencia, el Espíritu Santo te da la sensación de que esto es la carne, la vida natural, el “yo” y el temperamento; todos deberían ser condenados, pues ya han sido mortificados en la cruz. Entonces, por el poder del Espíritu Santo, condenas estas cosas, crucificándolas. En ese momento, la crucifixión no es solo una verdad objetiva acerca de la cruz, sino una experiencia subjetiva en ti. Esto es hacer morir las prácticas del cuerpo mencionadas en Romanos 8:13. Esto también es la muerte que hace que el morir de Jesús opere en nosotros, como menciona 2 Corintios 4:11-12.

Sabemos que la vida de Cristo tiene el elemento de muerte y, cuando este elemento pasa por nosotros, causa una muerte en nosotros. Esto es semejante a las células sanguíneas, que tienen al menos dos funciones. La primera es neutralizar los enemigos de nuestro cuerpo, las bacterias, y la segunda es, al mismo tiempo, proveer a nuestro cuerpo los nutrientes necesarios.

Vimos esta luz hace algunos años, pero no hablamos sobre ella porque no teníamos el valor de decir que, en la vida de Cristo, hay el efecto de muerte. No obstante, en la experiencia, poco a poco nos fuimos convenciendo más y más de esto. Recientemente, vimos que el hermano Andrew Murray también dijo lo mismo. Él dijo que, en la vida de Cristo, hay un poder aniquilador, un elemento de muerte, un efecto de muerte.

Una vez que el Espíritu Santo ha ganado lugar en nosotros, nos llevará diariamente a mortificar la vida natural y la carne. Este mortificar, este matar, es quebrantar. Además, para ayudarnos, Dios también nos da la disciplina del Espíritu Santo en el exterior, preparando las circunstancias para operar en nosotros en un esfuerzo conjunto por dentro y por fuera.

La vida de Cristo opera por dentro y las circunstancias, por fuera. Cuando tenemos el deseo de ser quebrantados, hay la coordinación de las cosas por dentro y por fuera, y el Espíritu Santo comienza a cumplir el quebrantamiento en nosotros. No obstante, si el deseo de nuestro corazón y nuestro espíritu no cooperan con el Espíritu Santo en el sentido de mortificar, entonces todas las circunstancias, por muchas que sean, no son de mucha utilidad. Las circunstancias externas operan en conjunto con el Espíritu Santo en nosotros y, entre estos dos factores, hay un tercer factor necesario: nuestra aceptación.

El Espíritu está en el interior, las circunstancias son exteriores, y, entre ellos, debemos ser los que reciben, los que ejecutan. De este modo, día tras día y vez tras otra, la vida natural, la carne y el “yo” serán quebrantados. Por último, cuando estemos a punto de perder la paciencia, ya no podremos actuar así, pues hemos sido quebrantados y tenemos muchas heridas en nosotros.

Disfrute más: Himno 382

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