A ADMINISTRACIÓN DE LA IGLESIA
Y EL MINISTERIO DE LA PALABRA
Leer y orar: "Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete." (Ap 3:19)
LA DEMOLICIÓN LLEVA A LA DISENSIÓN Y CAUSA DAÑO A LA AUTORIDAD EN LA IGLESIA
Necesitamos examinar nuestro corazón y considerar si nuestra obra en los últimos seis meses nos ha llevado a la unanimidad o a la disensión. Estar en unanimidad es edificar; estar en disensión es demoler la edificación.
Los hermanos responsables están en disensión si cambian la decisión de los ancianos sin darse cuenta de que, en realidad, están demoliendo la edificación. Si solo siete de las veintiocho reuniones de grupos en las casas están en esa condición, la iglesia en Taipéi estará en discordia y dividida.
No estamos aquí para establecer la autoridad de los ancianos como si fueran "papas", pero necesitamos preguntarnos si realmente existe autoridad administrativa en la iglesia. ¿En manos de quién debe estar esta autoridad?
Si está en manos de los mil hermanos que se reúnen regularmente, nos volveremos como la iglesia en Laodicea (Ap 3:14-22). Si esa autoridad está en manos de un "papa", seremos como la Iglesia Católica Romana.
La administración de una iglesia está en manos de los ancianos. Ellos deben aprender a estar sujetos a Dios y temerle. Deben administrar la iglesia con temor y temblor, y aprender a ser fuertes. Deben temer cometer errores y ser débiles e indecisos. Si una reunión de grupo necesita ser interrumpida, los ancianos deben tomar esa decisión sin titubear; de lo contrario, los grupos de reuniones en las casas restantes se convertirán en pequeñas iglesias locales.
Si nadie en una iglesia local ha sido quebrantado, teme a Dios o reconoce la autoridad en la iglesia en su ministerio, la iglesia está en discordia. Sus muchas actividades resultarán en mayor demolición. Prácticamente sería mejor tener menos actividades.
Si alguno de los hermanos responsables en la iglesia en Taipéi tiene una opinión diferente a la decisión de los ancianos, habrá una obra de deconstrucción en la iglesia. Una situación de disensión como esa causará la muerte. Si los responsables de los grupos en las casas son así, los miembros de los grupos también manifestarán opiniones opuestas.
Este tipo de tendencia puede compararse al cuerpo cuando contrae una infección: esto puede matar al propio cuerpo. Se trata de disensión y destrucción de la edificación. Mediante el esquema sutil de Satanás, nuestro esfuerzo puede, de hecho, convertirse en una obra de demolición.
Algunos han hecho grandes sacrificios por el Señor y por la iglesia. Por un lado, no debemos vanagloriarnos del sacrificio que hemos hecho; por otro, una vez que hemos hecho tal sacrificio, no debemos permitir que el esquema de Satanás entre en nuestro medio. Si servimos en medio de la discordia, no podremos avanzar. El esquema más astuto de Satanás es realizar una obra de disensión y división entre nosotros.
La obra de Satanás no consiste en hacer que todos discutan entre sí; más bien, consiste en realizar una obra de demolición mediante los buenos deseos y buenas intenciones de las personas. Este es su artificio. Aparentemente, la sugerencia del hermano responsable de estudiar otro libro de la Biblia es para el bien de los santos, cuando en realidad no lo es.
Sin embargo, si realmente hemos aprendido la lección, veremos que aunque la organización del servicio en la iglesia es flexible y no rígida, es necesario que haya armonía y un solo mover en la iglesia. Esto evitará que la iglesia caiga en las artimañas de Satanás.
LA AUTORIDAD DEL ESPÍRITU SANTO EN LA BIBLIA
Toda iglesia, grande o pequeña, necesita honrar la autoridad del Espíritu Santo. Por ejemplo, aunque miles de judíos creyeron en la iglesia en Jerusalén (Hch 21:20), no hubo una asamblea para votar sobre las diferentes cuestiones planteadas en el capítulo 15.
En lugar de eso, los apóstoles y los ancianos se reunieron en la presencia de Dios y, después de que algunos compartieron su experiencia y entendimiento, Santiago se puso de pie y habló (vs. 6, 22, 13). Esta es la autoridad del Espíritu Santo en la Biblia.
Después de reunirse, escribieron una carta a los creyentes gentiles (v. 20). No discutieron ni la iglesia organizó una asamblea para que los creyentes expresaran sus opiniones mediante el voto; en lugar de eso, los apóstoles y los ancianos se reunieron ante Dios para decidir la cuestión. Una vez que tomaron una decisión respecto al problema de la circuncisión, no se expresó ninguna otra opinión.
NO PLANTAR LA SEMILLA DE LA MUERTE O DE LA DISENSIÓN
Los que han aprendido la lección dirán amén cuando los ancianos decidan que los grupos de reuniones deben estudiar el Evangelio de Juan. Los que consideren que este libro es demasiado largo deben recibir ayuda de aquellos que han aprendido esta lección, para que se sujeten a la iglesia y respeten la autoridad de la iglesia.
Primero, necesitamos ayudar a los santos a aceptar lo que ha sido planeado por los ancianos antes de sugerir que se estudie un libro más corto. Ayudar a los santos en este sentido es maravilloso y contiene el elemento de edificar en unanimidad.
Si, por una motivación impura, algún responsable pone en duda la decisión de los ancianos y comparte sus sentimientos con otros responsables, el factor causante de muerte se esparcirá. Tal vez no difame a los ancianos ni se oponga a ellos, pero en su hablar puede diseminar la idea de que la iglesia es una dictadura. Esto causará disensión. La semilla de la discordia plantada en los santos puede crecer y, al final, llevarlos a una disensión con la iglesia. Esto es demoler la obra de Dios.
Incluso al predicar el evangelio e instruir a los santos puede existir un factor de demolición. Esto puede compararse con beber una taza de té que contenga la bacteria de la tuberculosis. Después de beberlo, contraeremos la enfermedad.
Es muy grave si un hermano, que antes no tenía el corazón inclinado a la disensión, comienza a manifestar un elemento de disensión en su servicio después de ser instruido por nosotros. La iglesia en una ciudad estará acabada si los santos divergen entre sí. Necesitamos estar alertas ante este gran peligro.
El esquema más astuto de Satanás es plantar la semilla de la disensión por medio de los que sirven. Cuando lo hace, la obra del Señor se interrumpe y surge la discordia en el servicio de la iglesia. Una persona que contrae tuberculosis puede tener una apariencia saludable, pero en un año todo su ser colapsará.
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