jueves, 24 de abril de 2025

La administración de la iglesia y el ministerio de la palabra, semana 6, capítulo 8, jueves

LA ADMINISTRACIÓN DE LA IGLESIA
Y EL MINISTERIO DE LA PALABRA

CAPÍTULO OCHO:
LA EDIFICACIÓN DE LA IGLESIA REQUIERE
CONOCIMIENTO DE DIFERENTES ASUNTOS

SEMANA 6 - JUEVES
Lectura bíblica: Gn 40:20-22; Job 1:4, 13,18-19; Mt 14:6-10

Leer y orar: "No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él;" (1 Juan 2:15)


ESTAR ALERTAS CONTRA EL SENTIMIENTO
DE SUPERIORIDAD NACIONAL Y LOS
HÁBITOS MUNDANOS

La edificación de la iglesia no depende de reconocer que lo que proviene de occidente siempre es bueno. Aunque el ochenta por ciento de las cosas que proceden de occidente sean buenas, al menos el veinte por ciento de las cosas en oriente también son buenas. No debemos pensar que las personas de occidente están cien por ciento en lo correcto. De lo contrario, las iglesias en oriente y occidente no serán edificadas juntas.

Hace dos días, un hermano de occidente dijo que varios siervos de la casa de los obreros estuvieron en una fiesta de cumpleaños con su familia. Él los invitó a alegrarse con ellos en el cumpleaños de su hijo. No debemos traer hábitos del mundo a nuestro medio. Desde que tomamos el camino de la restauración del Señor, no celebramos cumpleaños en los últimos treinta años.

No somos perfectos, pero algunos misioneros de occidente necesitan ser reprendidos. Vinieron al oriente con el fin de hacer la obra del Señor, sin embargo también perjudican esa obra. Celebrar el cumpleaños de los hijos e incluso invitar a los que sirven a participar es una actitud carnal que traerá daño a la obra del Señor.

Esto puede animar a los que viven en la casa de los obreros a celebrar el cumpleaños de sus hijos. Esto es intolerable. Permitimos que los hermanos de occidente nos influyan en lugar de influenciarlos a ellos. Los que laboran por el Señor deben tener mucho cuidado.

Siempre que recibamos una invitación, debemos saber quién está involucrado y cuál es el propósito de la reunión. Predicamos la verdad en cuanto a no amar al mundo y deseamos que los demás no amen al mundo. En los últimos treinta años nuestros colaboradores no celebraron los cumpleaños de sus hijos ni siquiera de sus padres.

Necesitamos aprender esta lección a fin de edificar la iglesia. De otro modo, nuestro esfuerzo será como un proverbio chino que dice que "molemos granos de soya sin producir ningún tofú". Nuestros esfuerzos serán en vano. Por esa razón, no debemos enorgullecernos ni humillarnos en exceso al conocer el origen de cierto asunto.

Antes de invitar a determinado hermano de occidente a hablar, consideramos el hecho de que él agradeció en público a los que le enviaron tarjetas de Navidad. A pesar de que recibí ayuda espiritual de ese hermano, en este aspecto él es quien necesitaba ayuda. Si la Navidad es condenada por Dios, aunque las personas nos envíen tarjetas, no debemos agradecerles. Este ejemplo demuestra que no todo lo que proviene de occidente está correcto. Ellos necesitan nuestra ayuda en muchos asuntos.

A pesar de no tener ninguna luz respecto a la base de la iglesia, se rehúsan a recibir ayuda respecto a ese asunto. Incluso debaten y discuten repetidamente sobre la base de la iglesia. Esto revela un sentimiento de superioridad nacional. Para que las iglesias en oriente y occidente sean edificadas juntas, los hermanos de occidente necesitan estar abiertos respecto a la cuestión de la base de la iglesia.

No estuvimos jugando en los últimos treinta años. Entregamos la vida para seguir este camino. No debemos considerar ningún asunto de la iglesia de forma superficial. Debemos, sí, estar desesperados respecto a algunos asuntos y dejar otros de lado. Respetamos los ministerios espirituales de occidente, sin embargo no estamos de acuerdo con que todo lo que proviene de allí esté correcto.

Las iglesias están delante de nosotros. Aceptamos a los hermanos de occidente que están con nosotros y debemos permitir que sirvan al Señor. Sin embargo necesitamos aprender a conocer a las personas y a discernir los asuntos. Necesitamos saber también lo que podemos y lo que no podemos aceptar. Necesitamos discernir incluso los asuntos que involucran a un joven o a una joven. Debemos alentar lo que es conveniente y restringir lo que no lo es. La mera predicación del evangelio para la salvación de los pecadores y la instrucción de los creyentes no puede edificar la genuina iglesia del Señor. Necesitamos conducir a otros a Cristo y ayudarles a establecerse y ser edificados en la iglesia.

Disfrute más: Himno 222

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