CONOCIENDO LA BIBLIA
Lectura Bíblica: Zac 9:9; Mt 21:5
Leer y orar: “Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: he aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” (Is 7:14)
PRINCIPIOS DE INTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA
En este capítulo necesitamos ver algunos de los principios de interpretación de la Biblia. Si queremos estudiar la Biblia, tenemos que entenderla. Para entender la Biblia, necesitamos interpretarla. Sin interpretación ni explicación, naturalmente no tendremos cómo entender la Biblia.
Sabemos que todas las cosas tienen sus propios principios. Cuanto más valorado e importante sea un asunto, más rigurosos serán sus principios y leyes gobernantes. Si determinado asunto no tiene ningún significado o importancia, y puede ser conducido de cualquier manera, no hay que hablar de leyes, principios o reglas. Pero si un asunto es respetable y ocupa un lugar significativo y de destaque, si es algo grandioso y noble, ciertamente existirán principios y leyes que gobiernan ese asunto; no se lo puede encarar a la ligera.
La Biblia es un ítem extremadamente grandioso en el universo. Además de nuestro Señor y Dios de la gloria, creo que el mayor ítem en el universo es la Biblia que tenemos delante de nuestros ojos y en nuestras manos. Puesto que la Biblia es tan importante, necesitamos la interpretación adecuada, para que podamos estudiarla y entenderla. Esa interpretación tiene que ser regida por reglas, leyes y principios definidos. No podemos interpretarla a nuestro antojo.
Ahora que vimos cómo fue escrita la Biblia, cómo fue traducida a diversos idiomas y puesta en nuestras manos como un libro tan disponible, necesitamos descubrir los principios y leyes gobernantes para su interpretación y estudio. Esto no solo nos ayudará a entender la Biblia, sino también nos ayudará a evitar muchos errores.
Todas las reglas son un tipo de protección. Si un tren no tuviera rieles para correr, no solo sería incapaz de moverse suavemente, sino que también carecería de protección. Cuando hay rieles, el tren se mueve sin sacudidas y tiene una protección adecuada. Lo mismo ocurre con el estudio de la Biblia.
Si alguien estudia y expone la Biblia de manera ciega y descuidada, el resultado será inconcebible e incluso peligroso. Nuestros pensamientos frecuentemente no tienen límites. Es muy peligroso que la persona juzgue según lo que piensa e interprete conforme concibe por medio de los sentidos.
Si queremos estudiar adecuadamente la Biblia y entenderla con precisión, es necesaria una interpretación restrictiva. Si queremos una exposición restrictiva de la Biblia, necesitamos encontrar los principios y leyes de interpretación de la Biblia. Mostraremos aquí diez de esos principios.
LO MÁS LITERAL POSIBLE
El primer principio de interpretar y entender la Biblia es: lo más literal posible. Tenemos que apegarnos firmemente al hecho de que cuando Dios inspiró a hombres para escribir la Biblia, Él usó palabras que son totalmente comprensibles al hombre. Cuando intentamos entender la Biblia hoy, tenemos que entender el pensamiento de Dios, estricta y precisamente según la letra de las palabras.
No debemos pensar que, puesto que la Biblia fue inspirada por Dios, ella siempre trasciende el lenguaje humano, y, por lo tanto, está abierta a interpretación espiritual. Esta es una tesis peligrosa.
Debemos interpretar la Biblia según el significado literal de las palabras. No importa cuán difícil o descabellada pueda parecernos una interpretación literal, tenemos que adherirnos estrictamente al significado literal.
Mencionemos algunos ejemplos. Un ejemplo obvio es la profecía del Antiguo Testamento, en Isaías, respecto al Señor Jesús nacer de una virgen. Hoy, el Señor Jesús ya nació de una virgen.
Por lo tanto, para nosotros no es sorpresa cuando leemos o escuchamos esta palabra. Pero en la época de Isaías, cuando los hombres leían lo que él había escrito sobre una virgen dar a luz un hijo y llamarlo Emanuel, ¿no habrían tenido dificultades en su mente?
Una persona ciertamente tendría dificultad en entender cómo una virgen podría estar embarazada. Algunos podrían haberse inclinado hacia una interpretación espiritual, sugiriendo que la virgen pudiera significar algo más que una virgen verdadera. Pero cuando esa profecía fue cumplida, fue cumplida literalmente. La virgen se refería a una virgen verdadera.
También, el libro de Zacarías, en el Antiguo Testamento, profetizó que el Señor Jesús habría de entrar por última vez en Jerusalén montado en un burrito. Cuando alguien leía esto, en aquella época, podría haberlo considerado difícil de entender, porque, para ellos, aquel a quien los otros proclamarían "Hosanna", el Rey digno de alabanza, el más estimado de Israel, nunca podría entrar en Jerusalén montado en un burrito.
Las personas lo considerarían ilógico montar un burrito. Por esa razón, interpretarían espiritualmente esa profecía, de manera que significara algo diferente. Sin embargo, cuando la profecía fue cumplida, fue cumplida literalmente en todos sus aspectos. La palabra era burrito, y de hecho fue un burrito.
Cuando leemos la Biblia, por un lado, tenemos que recibir inspiraciones espirituales, pero, por otro lado, no debemos alterar el significado literal a fin de combinarlo con una interpretación espiritual.
Solamente cuando una interpretación literal de una profecía o parábola lleva a situaciones absurdas o impropias es que se puede interpretarlas espiritualmente. Pero son pocos esos casos en la Biblia.
Debe considerarse cuidadosamente si un pasaje debe interpretarse literal o espiritualmente. Hay una gran diferencia en esto. He oído que algunos interpretan las langostas en Apocalipsis como si fueran los aviones de hoy, y la plaga proveniente de los cielos como si fueran las bombas lanzadas por los aviones. Esto es ridículo. Debemos tener cuidado de no interpretar tan libremente la Biblia.
Si alguien quiere encontrar ejemplos de interpretaciones extrañas e irracionales, lea "Las Señales de los Tiempos", publicado por los adventistas del séptimo día. Allí se pueden encontrar las interpretaciones más irrestrictas y absurdas. No debemos interpretar la Biblia de esa manera.
Debemos apegarnos a los principios y adherirnos, lo máximo posible, al significado literal. Solamente cuando la interpretación literal de algunas palabras, en algunas visiones, profecías y parábolas se vuelve muy absurda y tonta es que se las puede interpretar espiritualmente.
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