Leer y orar: "Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres será negado delante de los ángeles de Dios" (Lc 12:8,9)
Ahora veamos lo que dicen otros pasajes de la Biblia acerca de esta cuestión. Lucas 12:1 dice: "En esto, juntándose una multitud de muchos millares, tanto que se atropellaban unos a otros, comenzó a decir a sus discípulos primeramente". Él no habló a todos, sino a los discípulos primeramente. "Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía".
La palabra del Señor aquí prueba que los discípulos no son los hipócritas; ellos son el pueblo de Dios. Luego, en los versículos 4 y 5, el Señor dijo: "Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que, después de matar, tiene poder para echar en la Gehena".
La palabra de Dios es suficientemente clara. Ella nos dice, no una vez, sino muchas veces, que es posible que un cristiano sea "echado en la Gehena". Esto está dicho claramente aquí. El Señor dijo a los discípulos que no temieran a los que matan el cuerpo, pero después nada más pueden hacer.
Ellos no deberían temer lo que algunos pudieran hacer a su cuerpo, ya que eso es todo lo que conseguirían hacer. Sin embargo, deberían temer a Aquel que puede echarlos en la Gehena. Los versículos siguientes también prueban que aquí el Señor se refiere a los discípulos, es decir, a los cristianos.
Los versículos 6 y 7 dicen: "¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos". Solo los cristianos son pajarillos.
Los no salvos no son pajarillos; ellos son cuervos. En Mateo, los lirios del campo y también los pajarillos se refieren a los cristianos. Los pajarillos no siembran, no cosechan, ni recogen en graneros (Mt 6:26). Esto se refiere a los cristianos y no a los incrédulos.
Aquí se dice claramente que es posible que los "pajarillos" de Dios sean "echados en la Gehena". Note también que se dice que los cabellos de estas personas fueron todos contados. Dios no tendría tanto cuidado con incrédulos.
Por lo tanto, lo que se quiere mostrar aquí es que los que pertenecen al Señor no necesitan temer lo que puedan hacer a sus cuerpos. El único a quien deben temer es a Dios, pues Él tiene autoridad para echarlos "en la Gehena". Debemos temer a Dios que posee la autoridad para tratar con nuestra alma, y no a los que solo pueden matar nuestro cuerpo.
Los dos versículos siguientes, 8 y 9, son muy preciosos. "Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios".
Los cristianos pueden dividirse en dos clases: los que confiesan y los que no confiesan Su nombre. Algunos confiesan Su nombre, mientras que otros no. Algunos están preparados para ser perseguidos, mientras que otros no lo están.
Algunos solo serán cristianos secretamente; son los que desean la gloria del hombre. Otros confiesan al Señor abiertamente y están dispuestos a ser mártires. Por lo tanto, ustedes pueden ver a quién se refiere el Señor en estos versículos de Lucas 12. No debemos temer cualquier sufrimiento que venga por confesar Su nombre. Si no confesamos Su nombre, nuestro pecado es más serio que todos los otros pecados.
En consecuencia, Él no confesará nuestros nombres delante de los ángeles de Dios. Cuando usted considere los versículos 1 al 9 en su conjunto, verá que el "echar en la Gehena" en el versículo 5 es equivalente a que el Señor no confiese su nombre delante de los ángeles en el versículo 9. La confesión delante de los ángeles puede ilustrarse con un ejemplo.
Suponga que un joven haya hecho algo malo y termine en una cárcel. Sus padres u otros miembros de la familia pueden pagar la fianza y librarlo del problema. Pero suponga que el joven sea realmente malo, y sus padres sientan que él necesita algo de sufrimiento. Como resultado, sus padres no pagan la fianza.
Lo mismo ocurre con los cristianos. A menos que el Señor confiese nuestros nombres, seremos castigados. Hay una palabra maravillosa en Apocalipsis 3:5: "El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles".
Al inicio del reino, delante del trono de juicio, los ángeles de Dios llevarán a los cristianos ante Dios. El libro de la vida estará allí. En el libro de la vida están registrados todos los nombres de los cristianos. Habrá muchos ángeles y muchos cristianos. El Señor Jesús también estará allí.
Uno o más ángeles, entonces, leerán en voz alta los nombres del libro de la vida, y el Señor Jesús confesará algunos de los nombres. Aquellos cuyos nombres Él confiese, por consiguiente, entrarán en el reino. Cuando otros nombres sean leídos, el Señor no dirá nada. En otras palabras, Él no confesará sus nombres. Los ángeles, entonces, pondrán una marca negativa en esos nombres.
Por lo tanto, los nombres de los vencedores estarán sin marca en el libro de la vida, mientras que los nombres de los derrotados estarán marcados. En cuanto a los no salvos, sus nombres ni siquiera aparecen en el libro de la vida. Un grupo de personas no tendrá sus nombres en el libro; otro grupo tendrá sus nombres allí, pero los nombres estarán marcados; y un tercer grupo, en la época del reino, tendrá sus nombres preservados tal cual cuando fueron inicialmente escritos en el libro.
Si su nombre está marcado en el trono de juicio, eso no significa que usted estará acabado y ya no será salvo. Apocalipsis 20:15 dice: "Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego". Esto nos muestra que aquellos cuyos nombres no estén registrados en el libro de la vida estarán eternamente en el lago de fuego.
Aquellos cuyos nombres no aparezcan en el libro de la vida serán lanzados al lago de fuego. Esto ocurrirá al inicio del nuevo cielo y nueva tierra. No podemos decir que los que son citados en Apocalipsis 3 no tienen sus nombres escritos en el libro de la vida. Podemos decir solo que sus nombres fueron marcados. Por consiguiente, ellos no serán lanzados al lago de fuego, pues sus nombres ya están en el libro de la vida.
La salvación eterna es muy segura; ella jamás puede ser sacudida. Por otro lado, sin embargo, hay un peligro. Si somos tolerantes con el pecado, si no perdonamos a los demás, si cometemos adulterio, si insultamos a los hermanos, si tememos sufrir, ser avergonzados, perseguidos y si tememos confesar al Señor, tenemos que ser cuidadosos, pues Dios nos echará "en la Gehena" para ser castigados temporalmente.
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