Leer y orar: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." Mt 7:21
LA ACTITUD ADECUADA AL LEER LA BIBLIA
Con relación a la manera de estudiar la Biblia, me gustaría mencionar algunas cosas. Primero, hay un grupo de personas que cree solo en la gracia. Siempre que leen algo sobre el reino en la Biblia, lo aplican a los judíos.
Si escuchas sus sermones y lees sus libros, percibirás que, invariablemente, ellos empujan hacia los judíos todo lo que se refiere al reino. Todo lo que se refiere a la gracia es para la iglesia, y todas las cosas terribles son para los judíos. Para ellos, todas las cosas penosas y difíciles y las exigencias son para los judíos, no para nosotros. Eso es una tontería.
La Palabra de Dios es para Sus hijos, sean judíos o gentiles. Algunos dicen que Pablo nunca dijo específicamente que sus epístolas fueron escritas a gentiles y, por lo tanto, ellas no son para los gentiles. Sin embargo, ese tipo de explicación nada explica y mutila la Palabra de Dios.
Otros dicen que las porciones de las Escrituras citadas anteriormente se refieren solamente a los incrédulos. Pero ¿cómo puede existir distinción entre vencedores y no vencedores entre los pecadores? Eso es charla necia.
La Palabra de Dios nos muestra estas cuestiones de forma clara y definida. Debemos comer aquello que Dios nos ha dado, sea dulce o sea amargo. Cuando las personas oyen sobre gracia, se alegran; cuando oyen sobre el reino, se entristecen. La Palabra, sin embargo, es equilibrada.
Por un lado, vemos gracia; por otro lado, vemos justicia. Existe la fábula del águila y el gato. Una vez un gato encontró un águila. El águila dijo al gato: "El cielo es realmente vasto. Tiene esto y aquello. ¿Quieres que te lleve al cielo?" El gato dijo: "No, no tengo interés en ir allá". Cuando el águila preguntó por qué no, el gato dijo: "No hay ratones en el cielo. Si hubiera ratones allá, yo iría. Pero ya que no los hay, no iré".
El cielo es tan santo; el pecado, el mundo y Satanás no están allí. Si Dios te lleva al cielo, ¿serás capaz de vivir allí? Si no permitimos que el Espíritu Santo trabaje al Señor Jesús en nuestro interior, Dios tendrá que castigarnos para que podamos recibir beneficio y ser considerados dignos de estar con Él. Si solo predicamos la gracia sin predicar el reino, la iglesia sufrirá y los hijos de Dios sufrirán; y cuando venga el reino, habrá sufrimiento aún mayor.
Debo hablar, porque tengo el deber de hablar. Admito que después de mi hablar en estos pocos días, algunos aumentarán su oposición contra mí. Si estas palabras son mías, estoy dispuesto a verlos oponerse. Yo mismo me opondría a ellas. Sin embargo, si estas cosas son la Palabra de Dios y si Dios las ha dicho, ¿qué puedo yo hacer?
Cómo desearía no tener que hablar sobre estas cosas. Cómo desearía poder predicar algo que todos quisieran oír. Yo no soy Mateo, no soy Marcos, no soy Pablo. No escribí el libro de Hebreos, y no escribí Apocalipsis. Si yo fuera el escritor, podría cambiar las cosas. Pero estas cosas son la Palabra de Dios. Dios las ha hablado y ha determinado que sean así.
Amigos míos, al leer la Biblia, ustedes tienen que leer aquello que Dios dijo. No deben considerar aquello que el hombre dice. Deben cuidar solamente lo que Dios dijo. La mayor dificultad hoy al estudiar la Biblia reside en el prejuicio en la mente de los hijos de Dios.
Ellos tienen aquello que consideran como verdad y aquello que consideran como herejía. Piensan que todo lo que concuerda con ellos es verdad, y todo lo que no concuerda con ellos y difiere de ellos es herejía. No obstante cuán bíblica sea la base, cualquier pensamiento o concepto contrario al de ellos es considerado herejía. Pero si alguien tiene tal actitud, esa persona está acabada.
Lo que está en cuestión hoy es aquello que Dios dijo. Estoy alegre en mi corazón porque puedo predicar la "herejía" de la Palabra de Dios y puedo oponerme a la "verdad" de la enseñanza del hombre. Hoy tenemos que estar esclarecidos delante del Señor. No podemos estar bajo ninguna otra autoridad que no sea la Palabra de Dios.
No conozco ninguna otra autoridad. No sé qué es teología; no sé qué es la palabra del hombre; no sé qué es la tradición de la iglesia. Solo sé lo que la Biblia dice, y solamente lo que ella dice es lo que interesa. Debemos sujetarnos solamente a ella. No podemos cambiar la Palabra de Dios.
La Palabra de Dios nos relata el destino de Sus hijos. Ella nos cuenta lo que experimentaremos en el reino. Debemos prestar atención a estas cuestiones, pues tarde o temprano nos encontraremos con ellas nuevamente. Si prestamos atención a ellas, seremos cuidadosos en la manera de vivir en la tierra hoy.
La segunda cosa que debemos percibir es que solamente los que comprenden la verdad pueden oponerse a la herejía. Una herejía no puede oponerse a otra herejía. Pero todas las herejías no son herejía pura; son la verdad añadida de un pequeño error. Herejía es añadir cosas erradas a cosas correctas. Añade un poco del pensamiento del hombre al pensamiento de Dios y tendrás una herejía.
Por no conocer plenamente la verdad en la Biblia, el catolicismo predica la doctrina del purgatorio. Si no conoces la verdad que hemos liberado en las últimas reuniones, no serás capaz de decir si la doctrina del purgatorio está correcta o equivocada. Ahora que has oído estas palabras, percibirás que la doctrina del purgatorio está absolutamente equivocada.
Puedes decir que es herejía. En la Biblia vemos que la disciplina de Dios sobre los cristianos ocurre en el milenio, pero los católicos dicen que hay un purgar ocurriendo hoy. Ellos dicen que si un cristiano no vive a la altura del estándar en la tierra hoy, no será capaz de ir al cielo.
Por consiguiente, tendrá que ser purgado. Por lo tanto, ellos dicen que tan pronto un cristiano muere, empieza a ser purgado y es purgado hasta que la obra sea completada. Sin embargo, no existe absolutamente tal enseñanza en la Biblia. La Biblia nunca dice que así que un cristiano muere, será purgado en el Hades. La Biblia nos muestra que habrá la disciplina en el reino en el futuro, pero no hay el purgar en el Hades hoy.
En segundo lugar, los católicos cometen otro grave error. Ellos piensan que si aseguran para sí mismos indulgencias mientras estén vivos o si después de morir los sacerdotes oran por ellos, serán aliviados de alguna purificación del purgatorio. Sin embargo, la Biblia nunca dice algo semejante. La Biblia dice solamente que aquel que tiene misericordia de los otros obtendrá misericordia. La oración de los sacerdotes no hará nada por los muertos. La Biblia nunca nos enseña a orar por los muertos.
En tercer lugar, los católicos dicen a las personas que un hombre no será salvo hasta que haya sido completamente purificado en el purgatorio. Eso es una completa inversión de la enseñanza de la Biblia. La Biblia nos muestra que no hay otro nombre en el cielo o en la tierra además del nombre del Señor Jesús por el cual debemos ser salvos (Hch 4:12). Solamente Él puede salvarnos. Fuera del Señor Jesús, no hay salvación.
Disciplina y castigo no son para salvación, sino para santificación. La cuestión de nuestra salvación está determinada mucho antes de que Dios nos discipline, pero aún hay cosas en nosotros que no concuerdan con Él. Todavía existen imperfecciones y áreas que no están a la altura del estándar. Por lo tanto, existe disciplina en esta era y disciplina en el reino venidero. Una vez que una persona esté clara sobre la verdad bíblica, verá herejía en el catolicismo romano.
La Iglesia Católica Romana toma unos pocos versículos y los utiliza para su propio provecho. No obstante, si conocemos la verdad bíblica, percibiremos que la doctrina del purgatorio anula la gracia. Agradezco a Dios que, aunque soy un pecador inmundo, por medio del Señor Jesús ahora estoy salvo. Cuando muera, no tengo más que ser purgado, pues la salvación no depende de mí, sino del Señor Jesús. Ciertamente estoy salvo.
Ahora sabemos lo que es disciplina. La disciplina es el medio de Dios hacernos perfectos como Él es perfecto. Él nos castiga a fin de que seamos como Él, incluso para ser lo que Él es. Eso nada tiene que ver con nuestra salvación. Es un asunto dentro de Su familia. Finalmente, solamente después de conocer esto seremos capaces de tratar con la herejía en el protestantismo.
Hoy, entre los protestantes, están siendo difundidos dos tipos de errores. Primero, un grupo de teólogos protestantes propone que ya que un hombre es "salvo, salvo para siempre", puede hacer cualquier cosa en su conducta. Una vez que un cristiano es salvo eternamente, ellos dicen, puede ser malo hasta morir y aún estará en el reino. Él, sin embargo, ocuparía una posición muy inferior en el reino. Su mayor pérdida consiste en ocupar una posición más baja en el reino. Ese tipo de enseñanza hará que el hombre sea negligente e irresponsable.
Entonces, ¿qué es gracia para ellos? Para ellos la gracia es una excusa para negligencia y libertinaje. Hay otro grupo de protestantes que dice que después que una persona cree, aún existe la posibilidad de que no llegue a ser salva. Tal vez esté salva y no-salva tres o cuatro veces al día. Si ese fuera el caso, el libro de la vida sería sin duda muy confuso.
Un hermano una vez dijo que si no estamos eternamente salvos así que creemos, entonces el libro de la vida sería extremadamente voluminoso. Mi nombre solo podría ser borrado e insertado muchas y muchas veces. Si un hombre es condenado tan pronto peque y se va al infierno tan pronto transgreda, debemos cuestionar si la salvación es por la gracia o por las obras.
Ambos grupos son demasiado extremistas, aunque ambos tienen su base bíblica. La Biblia claramente nos muestra que cuando un hombre es salvo, está eternamente salvo. La Biblia también nos revela con claridad que es posible que un cristiano sea "lanzado en la Gehenna" temporalmente.
Pero el problema es que algunos hermanos, por un lado, insisten que la salvación es eterna y no hay tal cosa de disciplina en el reino, mientras otros hermanos, por otro lado, insisten que si podemos ser "lanzados en la Gehenna", entonces la vida eterna es incierta y, por lo tanto, podemos ir a la perdición eterna.
Sin embargo, si vemos la diferencia entre la era del reino y la eternidad, y la diferencia entre el castigo temporal del milenio y el castigo eterno, estaremos esclarecidos de que un cristiano puede recibir castigo en el futuro, pero al mismo tiempo, Dios ha dado la vida eterna a Sus ovejas, y ellas jamás podrán perderla.
Ese conocimiento nos da la osadía de decir que una vez que fuimos salvos, estamos eternamente salvos. Después que una persona es salva por la gracia, jamás perecerá nuevamente. De esa forma, no solamente resolvimos adecuadamente el problema del purgatorio del catolicismo, sino también hicimos una clara distinción entre salvación eterna y disciplina. Que el Señor nos conceda gracia y nos muestre que la cuestión de la salvación eterna está resuelta debido a la obra de Jesús de Nazaret, pero la situación de alguien en el reino es determinada por la propia persona.
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