REUNIONES EN CASA
Leer y orar: “Y todos los días, en el Templo y por las casas, no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Nueva: Jesús es el Cristo.” (Hch 5:42 - Biblia de Jerusalén)
La razón por la cual las reuniones cristianas son muy débiles y pobres es porque la mayoría de los cristianos no tiene este tipo de experiencia con Cristo. Cada santo buscador es un creyente genuino con un espíritu sediento creado por Dios. Solamente Dios, es decir, los detalles de las riquezas de Cristo, puede satisfacernos. Esta es la experiencia que debemos tener con Cristo. Pues, cuando vamos a las reuniones pequeñas, todos podemos espontáneamente decir algo y ministrar algo que sea Cristo.
Recientemente leí el testimonio de un destacado funcionario del gobierno en Taiwán. Cuando tenía casi cuarenta años, le parecía que no le faltaba nada físicamente, pero interiormente le faltaba algo sobre la verdadera vida humana. En ese tiempo, él y su esposa visitaron muchas reuniones cristianas en Taipéi, pero les parecía que no recibían nada.
Un día fueron llevados por unos hermanos a la reunión de la iglesia en Taipéi. En la primera visita se dieron cuenta de que el Espíritu de Dios estaba allí. Desde ese día, él fue salvo y comenzó a participar en las reuniones. Les doy este testimonio solo para mostrarles lo que necesitamos en nuestras reuniones.
Debemos tener en el espíritu algo para orar o cantar o decir que pueda satisfacer el hambre de los verdaderos buscadores. Esta hambre no está en nuestra mente sino en lo profundo de nuestro ser, es decir, en nuestro espíritu que fue creado por Dios y que busca a Dios. Para las reuniones en casa necesitamos al Cristo que usted y yo experimentamos.
¿Cómo pueden ser fortalecidas, refrescantes y renovadas las reuniones en casa? ¿Cómo pueden ser muy atractivas, llenas de poder y con fuerza para sostenerse? No hay otra manera más que experimentar a Cristo. Tener solamente una lista de todos los detalles de las riquezas de Cristo no funciona. Lo que realmente funciona es lo que usted ha experimentado. Espero haber sido claro.
Detesto darles otro mensaje de doctrina. Espero que todos ustedes tomen este mensaje y oren: “Señor, minuto a minuto quiero vivir una vida orándote en todo tiempo”. Por eso Pablo dijo: “Orad sin cesar” (1 Ts 5:17).
Hace años no entendía lo que significaba orar sin cesar. ¿Cómo podría ser? Aunque no había recibido ningún conocimiento, poco a poco fui tanteando y encontré la solución. Orar sin cesar es simplemente orar todo el día en todas las cosas.
Cuando estoy escribiendo oro: “Señor, sé uno conmigo en esta escritura. Voy a estudiar un versículo que es muy profundo. Para mí es difícil comprenderlo. Señor, sé uno conmigo. Estoy estudiando una palabra griega que es muy profunda. He agotado todos los libros de consulta y no he conseguido encontrar el significado espiritual correcto y adecuado. Señor, sé uno conmigo”.
Mientras estoy hablando, tengo un espíritu que ora: “Señor, en este momento, sé mi elocuencia. Sé mi elocuencia instantánea, mi elocuencia para todo el día y para ahora, mi elocuencia para determinadas personas. Señor, sé mis frases para las personas que no conozco”.
Oro con frecuencia de esta manera. El Señor responde y honra este tipo de oración. Frecuentemente algunos vienen a mí y me dicen: “Hermano Lee, esta noche solo una frase que salió de tu boca me cautivó. Era exactamente lo que necesitaba”. Tenemos que ser los que están confirmados en el Ungido de Dios y son un espíritu con Él. Entonces viviremos tal vida diaria y, en todas las cosas, lo experimentaremos de maneras específicas.
En ciertas situaciones, ustedes necesitan humildad, sabiduría, tolerancia, prudencia o rapidez. Si oran de la manera que describí, experimentarán a Cristo con ciertos detalles. En determinado ambiente, lo experimentarán como su tolerancia. En otros, lo experimentarán como su sabiduría, su humildad o su longanimidad.
Con algunos más débiles, puede ser que lo experimenten como su lástima, como su misericordia, como su compasión. En todas las diferentes ocasiones, y en todo, serán uno con Él y se darán cuenta de que Él es uno con ustedes.
Después de esta gama de experiencias iremos a las reuniones con algo de Cristo. Iremos a las reuniones con las riquezas de Cristo, no en nuestra mente, sino en nuestro propio ser, pues lo hemos experimentado y disfrutado.
Si vamos a la reunión con tales riquezas, sin duda tendremos algo que compartir. Así es como tenemos que aprender a hablar las frases, la terminología y las expresiones de la Biblia. Por eso todos tenemos que estudiar la Biblia. Puede ser que todos tengamos algo que decir, pero si no tenemos la expresión correcta, no tendremos el modo adecuado de expresarlo.
Por ejemplo, si estoy en una reunión de lengua inglesa, pero no soy inglés, puedo tener algo de Cristo, pero me sería imposible expresarlo para ustedes. Aunque tenga conocimiento del inglés, también necesito la terminología, las expresiones, las palabras, las frases y las oraciones de la Biblia.
Por eso todos necesitamos leer la Biblia y los libros espirituales valiosos. De tales libros, espontáneamente adquirimos muchas cosas. Hoy en día en las escuelas primarias los maestros enseñan a los niños por medio de la lectura. Hay que leer, leer y leer. De la misma manera debemos tener la experiencia y el disfrute de las riquezas de Cristo como un cúmulo, un almacén en nosotros.
Entonces tenemos que leer la Biblia, y esto enriquecerá nuestro depósito. También tenemos que leer algunos libros espirituales tales como los Estudios-vida para adquirir no solo conocimiento, sino también las expresiones y la terminología para expresar lo que hemos disfrutado de Cristo.
Entonces sin duda las reuniones en casa serán ricas. No seremos capaces de evitarlas. Tendremos las riquezas y la elocuencia que ayudarán a llenar el espíritu y fortalecer al hombre interior. Si tenemos estos cuatro detalles, seremos los factores que enriquecen, fortalecen, refrescan y renuevan las reuniones en casa.
Ahora estamos equipados con cuatro cosas: llenar nuestro espíritu del Dios todo-inclusivo; el fortalecimiento de nuestro hombre interior con el poder del Espíritu Santo; la experiencia y el disfrute de las riquezas de Cristo; y hablar.
Debemos entender que cuando hablamos de las experiencias de las riquezas de Cristo, nuestro hablar es simplemente la predicación de Cristo como el evangelio. Todo lo que hablemos será el evangelio, las buenas nuevas, las buenas noticias.
Hechos 5:42 dice: “no cesaban de enseñar y de llevar las buenas nuevas de Jesús como el Cristo” [traducción de la versión en español]. En este versículo, la palabra griega traducida “llevar las buenas nuevas” es la misma palabra traducida como “predicar el evangelio” (lit.).
En Efesios 3:8 es predicar las riquezas de Cristo como el evangelio; en Hechos 5:42, a Jesucristo como las buenas nuevas. Esta palabra en griego significa algo más fuerte que predicar; Darby la tradujo como “anunciar”. Algunas otras traducciones usan la palabra “proclamar”.
La palabra griega indica que estamos anunciando, proclamando, predicando; estamos hablando Cristo y Sus riquezas como evangelio, como las buenas noticias, como las buenas nuevas. La Versión Concordancia Literal traduce esta palabra como “llevar el evangelio”. Esto quiere decir las buenas noticias, las buenas nuevas.
Evangelizar es predicar. Es decir, evangelizar con las riquezas de Cristo. Evangelizar significa predicar, proclamar, anunciar algo como el evangelio.
Por lo tanto, en todas las reuniones en casa, todo lo que hablemos debe ser el evangelio, las buenas nuevas para los oyentes. Generalmente hay hambre de recibir algo en las reuniones en casa. Si alguien habla Cristo, será una buena noticia para mí.
Si al ir a las reuniones estamos llenos del disfrute de las riquezas de Cristo, cuando abramos nuestra boca, será el anuncio de las riquezas de Cristo como las buenas nuevas a los participantes. Sin duda esto enriquecerá, fortalecerá, refrescará, renovará nuestras reuniones en casa y las hará atractivas y llenas de poder para guardar y sostener a todos.
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