sábado, 7 de febrero de 2026

Estudio-Vida de Ezequiel, semana 2, sábado, mensaje 6

ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL

Mensaje 6
ALAS DE ÁGUILA, MANOS DE HOMBRE Y CASCOS DE BECERRO

SEMANA 2 - SÁBADO
Lectura Bíblica: Éx 19:4; Sal 17:8b, 57:1b, 63:7, 91:4; Is 40:31; Ez 1:6b-9a, 11b; 1 Co 1:31, 15:10; 2 Co 1:12, 4:7, 12:9

Leer y orar: “para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.” (1 Co 1:31)


El primer capítulo de Ezequiel contiene muchas figuras que componen una imagen. A menos que todas ellas se apliquen de una manera espiritual, parecerán no tener sentido.

Considere, por ejemplo, los cuatro rostros de los seres vivientes: el rostro de hombre, el rostro de león, el rostro de becerro y el rostro de águila. Si aplicamos estas cosas espiritualmente, serán muy significativas.

En este mensaje consideraremos las alas de águila, las manos humanas y los cascos de becerro. Los cuatro rostros son la expresión de los seres vivientes, y las alas, las manos y los cascos están relacionados con las acciones y el mover de los seres vivientes.

Hablando de los seres vivientes, Ezequiel 1:6 dice: “Cada uno tenía cuatro rostros, y cuatro alas.” Ciertamente las alas son alas de águila, porque entre las criaturas representadas por los cuatro rostros, solo el águila tiene alas.

El versículo 8 dice: “Debajo de sus alas tenían manos de hombre a los cuatro lados.” En cada lado había el ala de un águila, y debajo del ala estaba la mano de un hombre.

El versículo 7 habla de los cascos de becerro: “Sus piernas eran rectas, y la planta de sus pies era como la planta del pie de un becerro.” De las criaturas representadas por los cuatro rostros, solo una, el becerro, tiene piernas rectas.

Los pies del hombre no son rectos, sino que tienen forma de “L”. Un león no tiene pies, sino patas con garras. Un águila también tiene garras. Estrictamente hablando, el versículo 7 no habla de pies de buey, sino de pies de becerro, o cascos, los cuales son rectos.

Si queremos comprender el significado espiritual de las alas del águila, de las manos del hombre y de los cascos de becerro, necesitamos recordar el significado del soplo del viento, de la nube que se cernía y del fuego consumidor, que escudriña, ilumina y quema, del cual surge el electro resplandeciente.

Como hemos señalado, las experiencias de todas estas cosas nos llevan a convertirnos en los seres vivientes, expresando a Cristo y viviendo Su vida de manera corporativa.


LAS ALAS DE ÁGUILA

Comenzaremos ahora a considerar las alas de águila.


Significan la Fuerza de Dios Aplicada a Nosotros

Según la pura Palabra, es fácil ver el significado espiritual de las alas de águila, la mano de hombre y los pies de becerro. En la Biblia, las alas de un águila representan la fuerza de Dios aplicada a nosotros.

En Éxodo 19:4, Dios dijo a Su pueblo: “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os llevé sobre alas de águilas y os traje a Mí.” Este versículo habla de la fuerza de Dios aplicada a Su pueblo.

Isaías 40:31 dice: “Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.” Esto también nos muestra que la fuerza de Dios aplicada a nosotros es como las alas de un águila.

En el Nuevo Testamento, las alas del águila son la gracia, el poder y la fuerza de Dios en Cristo aplicados a nosotros. Segunda de Corintios 4:7 dice: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros.” Esto son las alas de águila.

En 1:12 Pablo dice: “Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, de que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.” Nuevamente, esto son las alas de águila.

Además, en 12:9a el Señor Jesús dijo a Pablo: “Bástate Mi gracia; porque Mi poder se perfecciona en la debilidad.” Por eso, en 12:9b Pablo podía decir: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”

En nuestra experiencia del Señor, el poder de Cristo puede protegernos, así como las alas de águila cubren y protegen. A partir de estos versículos, podemos ver que las alas de águila tipifican la fuerza y la gracia del Señor Jesús aplicadas a nosotros.

En 1 Corintios 15:10 Pablo dice que “por la gracia de Dios soy lo que soy; y Su gracia para conmigo no ha sido en vano; antes he trabajado más que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.” Esto son las alas de águila.

Todo lo que hacemos y todo lo que somos no debe ser según nuestra propia sabiduría, fuerza y habilidad, sino por la gracia, el poder y la fuerza del Señor.

Por tanto, como dice Pablo, el que se gloría, gloríese en el Señor (1:31). No tenemos ningún motivo en nosotros mismos para gloriarnos, ni en ninguna otra cosa, sino solo en el Señor. Su poder, fuerza y gracia son las alas de águila para nosotros hoy.

En nuestra vida cristiana todos debemos tener cuatro alas en los cuatro lados, mostrando a los demás que todo lo que somos y todo lo que hacemos no es por nosotros ni de nosotros mismos, sino de Dios, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros.


Para Cubrir y Mover

“Cada uno de los cuatro seres vivientes tenía cuatro alas, dos para cubrir y dos para mover. Sus alas se unían la una a la otra” (Ez 1:9a). Esta unión es para mover. Más adelante veremos que este mover es totalmente una cuestión corporativa.

La Biblia revela que las alas de un águila no son solo para poder, sino también para protección. En el Salmo 17:8, David pidió a Dios que lo escondiera bajo la sombra de Sus alas. El Salmo 57:1 habla de hacer nuestro refugio a la sombra de las alas de Dios, y el 63:7 habla de regocijarse a la sombra de Sus alas.

El Salmo 91:4 dice: “Con Sus plumas te cubrirá, y debajo de Sus alas estarás seguro.” La gracia, el poder y la fuerza del Señor son tanto para mover como para cubrirnos. Por un lado, la gracia del Señor es el poder para movernos; por otro, el poder del Señor es nuestro refugio, nuestro escondite.

Estamos bajo la cobertura de la gracia y del poder de Cristo, y estamos bajo la cobertura de Su poder. Todo lo que hacemos y todo lo que somos debe ser por la gracia del Señor y el poder del Señor. Al mismo tiempo, estamos bajo la protección y la cobertura de la gracia y del poder del Señor.

Esto indica que, como cristianos, hijos de Dios, debemos tener un elemento que haga que los demás queden impresionados con nosotros. Deben sentir que algo nos cubre y nos protege. Deben percibir que somos normales, y sin embargo hay algo que nos capacita, nos fortalece, nos protege y nos cubre.

El rostro frontal de los cuatro seres vivientes es el rostro de un hombre, pero el cuerpo es el de un águila. Dos de sus alas están extendidas para unirse a los otros seres vivientes, y dos están alrededor de su cuerpo como cobertura.

Así, si usted mira su rostro, parece un hombre, pero si mira su cuerpo, parece un águila. Parece un hombre, pero se mueve como un águila. Esto indica que siempre debemos expresarnos como un hombre normal, por ejemplo, como un esposo, esposa, padre e hijo normales y apropiados.

Pero cuando los demás nos miran y nos consideran, deben percibir que hay algo que nos cubre, nos fortalece, nos capacita, nos protege y nos guarda. Como resultado, debe ser difícil para los demás describirnos.

Aquellos que trabajan con esa persona pueden decir: “Él puede sufrir cosas que nosotros no podemos sufrir, y puede soportar una responsabilidad que nosotros no podemos soportar. Entiende las cosas más profundamente que nosotros. ¿Qué clase de persona es él? ¿Cómo puede vivir de esa manera?”

El punto aquí es que, con nosotros como hijos de Dios, siempre debe haber algo misterioso. Aunque suframos, estamos felices y nos regocijamos en el Señor porque algo nos está cubriendo. Tenemos dos alas para movernos y otras dos para cubrirnos y protegernos.

Estas alas que mueven y protegen deben dar a los demás una impresión del Ser Divino. Tenemos las cuatro alas de águila, dando a los demás la impresión de que tenemos a Dios con nosotros como nuestro poder y protección. Esto es el águila.


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