sábado, 21 de marzo de 2026

Estudio-vida de Ezequiel, semana 9, domingo, mensaje 19

ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL

Mensaje 19
LA VISIÓN DEL EDIFICIO SANTO DE DIOS

SEMANA 9 - DOMINGO
Lectura bíblica: Ez 40:1─27

Leer y orar: “Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: A los diez de este mes, cada uno tomará para sí un cordero, según la casa de los padres, un cordero por familia.” (Éx 12:3)


En los mensajes anteriores vimos la apariencia de la gloria del Señor, el juicio de Dios por el fuego y la restauración del Señor por la vida. Ahora llegamos a la última parte de Ezequiel (caps. 40─48), que se refiere al edificio santo de Dios. Las tres secciones anteriores son para la última sección; es decir, la gloria del Señor, el juicio de Dios y la restauración del Señor, son todos para el edificio santo de Dios.

Podemos incluso decir que la cuestión de la gloria del Señor, el juicio de Dios y la restauración del Señor son el edificio de Dios. El propósito eterno de Dios es tener un edificio. Todo lo que Dios hace entre Su pueblo en la tierra es para Su edificio.


LA FECHA DE LA VISIÓN

Al comienzo de esta sección (40:1), se nos dice el tiempo de la visión ─ el año, el mes y el día. Si comparamos el año aquí mencionado con el mencionado al comienzo del primer capítulo, veremos que hay una diferencia de veinte años.

La visión de la apariencia de la gloria del Señor, que Ezequiel vio en el capítulo uno, fue vista en el quinto año del cautiverio. La visión de la edificación de la casa de Dios, que él vio en el capítulo cuarenta, fue en el vigésimo quinto año del cautiverio.

Hay una diferencia de veinte años, lo cual no es un corto período de tiempo. Necesitamos recordar que, cuando Ezequiel vio la primera visión, él tenía treinta años de edad, la edad en que un sacerdote comenzaba a ministrar. Cuando vio la última visión, él tenía cincuenta años, la edad para la jubilación de un sacerdote. Esto es muy significativo, pues indica que para ver el edificio de Dios, Ezequiel necesitaba más madurez en vida.

Cuando vio la primera visión, él aún era bastante joven, con solo 30 años de edad. Pero cuando vio la visión del edificio de Dios, él estaba en la edad de jubilarse, indicando que alcanzó la madurez aún en vida y podía ver el edificio del Señor. Para tener la visión del edificio de Dios, es necesario tener madurez en vida.

Debido a su inmadurez en la vida divina, muy pocos cristianos hoy han visto algo respecto al edificio del Señor. Espiritualmente hablando, muchos están muy por debajo de la edad de treinta años y, por lo tanto, ni siquiera están calificados para ser aprendices. De esta manera, no les es posible ver la visión del edificio de Dios.

Es significativo que los años se cuentan en períodos de cinco años. La primera visión fue vista en el quinto año, y la última fue vista en el vigésimo quinto año. Veinticinco es cinco veces cinco. En la Biblia, el número cinco representa al hombre más Dios.

Cuatro es el número de la criatura, el hombre, y uno es el número para el Creador, Dios. Cinco significa tener responsabilidad. Por lo tanto, cinco, que está compuesto de cuatro más uno, significa que el hombre como criatura más Dios como el Creador, juntos, asumen la responsabilidad.

El número veinticinco significa no solo madurez, sino también la plena calificación para asumir responsabilidad. Este año también es llamado el año decimocuarto. El vigésimo quinto año fue contado desde el tiempo del cautiverio, mientras que el decimocuarto año fue contado desde el tiempo de la destrucción de Jerusalén. Ezequiel 40:1 dice: “Después de que la ciudad fue derribada.”

En la Biblia, el número catorce está compuesto principalmente de siete por dos. Siete es el número de conclusión, y dos es el número de testimonio. Por lo tanto, siete por dos denota un testimonio de conclusión. Esto indica que durante catorce años, la destrucción de la ciudad de Jerusalén había sido un fuerte testimonio para el pueblo. Originalmente, las personas no creían que la ciudad sería destruida. Sin embargo, Ezequiel profetizó acerca de la destrucción de la ciudad de Jerusalén, y su profecía se cumplió.

Catorce años después de la destrucción de Jerusalén, Ezequiel vio otras visiones. Esto significa que el testimonio de la destrucción de la ciudad fue suficiente. Permaneció durante catorce años, y después de esos catorce años, el pueblo en el cautiverio se dio cuenta de que esto era un fuerte testimonio.

Además, se nos dice que Ezequiel vio las visiones al comienzo del año, en el primer mes. El primer mes indica un nuevo comienzo. Esto indica que, con nosotros en nuestra experiencia, el edificio de Dios debe tener un nuevo comienzo. Cuando vemos algo acerca de la edificación de la iglesia, ese es un nuevo comienzo en nuestra vida.

El registro también habla del décimo día. De acuerdo con Éxodo 12:3, el décimo día del primer mes fue el día en que el pueblo de Israel preparó el cordero para la Pascua. Esto ciertamente apunta a Cristo, nuestra Pascua, para nuestra redención.

De esto vemos que, siempre que tenemos un nuevo comienzo en nuestra vida cristiana, este debe basarse en Cristo y Su redención. En nosotros mismos, por lo que somos y lo que podemos hacer, jamás podemos tener un nuevo comienzo. No estamos calificados para tener un nuevo comienzo, ni tenemos mérito para tener un nuevo comienzo. Cualquier nuevo comienzo que podamos tener en nuestra vida espiritual está siempre basado en Cristo, el Cordero Pascual y Su redención. Solo por Cristo y Su redención podemos tener un nuevo comienzo en nuestra vida cristiana.


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