SEMANA 21 – MIÉRCOLES
Lectura Bíblica: Mt 22:31-33; Hch 16:6-7
Leer y orar: "En cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que Dios os declaró: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Él no es Dios de muertos, sino de vivos." (Mt 22:31-32)
TENER EL ESPÍRITU SANTO Y EL ESPÍRITU DE JESÚS
COMO PARTE DE NUESTRA CONSTITUCIÓN
El tipo de obra que hacemos para el Señor depende del tipo de Espíritu por el cual somos guiados, dirigidos, instruidos y constituidos. Pablo no tenía el Espíritu de Dios ni el Espíritu de Jehová como su constitución, sino el Espíritu Santo y el Espíritu de Jesús. Como vaso que contenía al Dios Triuno, Pablo tenía constituido en sí mismo el Espíritu Santo, que se relacionaba con la encarnación y nacimiento del Señor, y el Espíritu de Jesús, que se relacionaba con la humanidad, vida humana, muerte todo-inclusiva, resurrección que infunde vida y ascensión del Señor. Pablo era una persona que tenía este Espíritu todo-inclusivo constituido en él. Así, cuando él salió a predicar, podía verdaderamente predicar a Jesucristo.
EL SIGNIFICADO DEL ESPÍRITU SANTO Y DEL ESPÍRITU DE JESÚS
Al leer Hechos 16, la tendencia es considerar el tema de la dirección del Espíritu de manera general. Como vimos, Pablo no ejecutó su obra de difusión del evangelio de acuerdo con su decisión, preferencia o planificación, sino por el Espíritu. Esta interpretación también es general. Necesitamos la visión celestial para poder ver lo que implican los dos títulos divinos: el Espíritu Santo y el Espíritu de Jesús. Para entender estos títulos, necesitamos explorar las profundidades de la Biblia en cuanto al Espíritu. Necesitamos estudiar el Espíritu en toda la Biblia, considerando el Espíritu de Dios en Génesis y el Espíritu de Jehová en otros lugares del Antiguo Testamento. Luego, debemos ver por qué el término el Espíritu Santo no se usa antes de que Dios se encarne.
Al ver esto, comprendemos que el título el Espíritu Santo está relacionado con la economía neotestamentaria de Dios. En especial, este título indica a Dios entrando en el hombre para ser uno con el hombre en la encarnación. En el Nuevo Testamento, el título el Espíritu Santo indica que Dios ahora se está fusionando con el hombre.
También necesitamos el discernimiento adecuado para ver el significado del Espíritu de Jesús. Este título del Espíritu se refiere al Señor como Aquel que es todo-inclusivo, quien fue un hombre, tuvo una vida humana en Su humanidad, fue a la cruz y tuvo una muerte todo-inclusiva, fue resucitado para la propagación de la vida divina, y ascendió a los cielos para ser hecho Señor y Cristo. Si nos profundizamos en las Escrituras y tenemos la visión celestial respecto al Espíritu, veremos que el Espíritu de Jesús implica la humanidad, la vida humana, la muerte, la resurrección y la ascensión del Señor.
Es muy fácil adquirir un entendimiento superficial de la Biblia. Incluso leyendo una vez toda la Biblia puedes ganar algún conocimiento superficial. Pero tener la revelación celestial requiere profundizar en las Escrituras. También necesitamos discernimiento para ver lo que está revelado en la Palabra. El Señor Jesús tenía este entendimiento profundo de las Escrituras cuando mostró que el título "el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob" implica resurrección (Mt 22:31-33).
Que todos aprendamos a profundizarnos en la palabra de Dios para conocer las verdades más profundas, enterradas durante siglos. En especial, que podamos aprender el significado de los dos títulos divinos encontrados en Hechos 16:6 y 7: el Espíritu Santo y el Espíritu de Jesús.
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