ESTUDO DIÁRIO DE ATOS
ESTUDO DIÁRIO DE ATOSESTUDIO DIARIO DE HECHOS
MENSAJE CUARENTA Y CUATRO
LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA A TRAVÉS
DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (10)
SEMANA 21 – MARTES
Lectura Bíblica: 1 Co 15:45; 2 Co 3:17
Leer y orar: "Pues así está escrito: El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente. El último Adán, por su parte, es espíritu vivificante." (1 Co 15:45)
UN NUEVO MOVER EN LA
ECONOMÍA NEOTESTAMENTARIA DE DIOS
ECONOMÍA NEOTESTAMENTARIA DE DIOS
En Hechos 16 vemos que el movimiento de los apóstoles en su obra evangelística no se realizaba, estrictamente hablando, por medio del Espíritu de Dios. Más bien, era por medio del Espíritu Santo, que se relaciona con la encarnación y el nacimiento del Señor, y del Espíritu de Jesús, que se relaciona con la humanidad, la vida humana, la muerte, la resurrección y la ascensión del Señor. Estos dos títulos divinos indican claramente que el movimiento de Pablo en su obra evangelística no fue a la manera de la vieja dispensación. Si hubiera sido un movimiento según la vieja dispensación, entonces se habría mencionado al Espíritu de Dios o al Espíritu de Jehová.
Pero en Hechos 16 no se menciona ni al Espíritu de Dios ni al Espíritu de Jehová. En cambio, se nos dice que Pablo y sus colaboradores fueron impedidos por el Espíritu Santo de hablar la palabra en Asia, y que el Espíritu de Jesús no les permitió ir a Bitinia. El hecho de que Lucas mencione al Espíritu Santo y al Espíritu de Jesús indica que la obra evangelística de los apóstoles era un nuevo movimiento en la economía neotestamentaria de Dios.
Como ya dijimos, no es nuestro propósito en este Estudio-Vida de Hechos considerar los temas menores. Nuestro propósito es ver el movimiento de Dios en la tierra en vista de Su economía neotestamentaria y todos los cambios de dirección dispensacionales importantes relacionados con ese movimiento.
La economía neotestamentaria de Dios se lleva a cabo mediante la encarnación, la humanidad, la vida humana, la muerte, la resurrección y la ascensión del Señor. El Espíritu Santo y el Espíritu de Jesús incluyen estas cuestiones. Esto significa que el Espíritu, que ahora se llama el Espíritu Santo y el Espíritu de Jesús, es la totalidad y la consumación final y máxima de la encarnación, humanidad, vida humana, muerte, resurrección y ascensión de Cristo. Cuando tenemos este Espíritu Santo y el Espíritu de Jesús, tenemos a Cristo en Su encarnación, en Su humanidad y vida humana, y en Su muerte, resurrección y ascensión.
Ya hemos comentado en otro lugar que, después de Su resurrección y en Su resurrección, Cristo se convirtió en el Cristo neumático, que es lo mismo que el Espíritu (1 Co 15:45; 2 Co 3:17). El Espíritu Santo, que también es el Espíritu de Jesús, es la totalidad de ese Cristo neumático, el cual está constituido por ciertos elementos: encarnación, humanidad, vida humana, muerte, resurrección y ascensión. En todo el universo, Él es el único que tiene estas seis cualificaciones. Él es el único cualificado con encarnación, humanidad, vida humana, muerte, resurrección y ascensión. Así que el Espíritu de Jesús es ese Jesús cualificado, como realidad para nosotros. El Espíritu de Jesús es la totalidad de ese Espíritu todo-inclusivo. En Hechos 16, Pablo y sus colaboradores se movían conforme a la dirección de ese Espíritu, el Espíritu que es la totalidad del Cristo todo-inclusivo.
LA VERDAD EN LAS PROFUNDIDADES DE LA PALABRA
Este mensaje respecto al Espíritu Santo y al Espíritu de Jesús no es producto de mi imaginación. Más bien, es el resultado de más de medio siglo de estudio de la Palabra y de los escritos de otros, además de observar la experiencia de los hermanos y la mía propia. Así que, mi comunión acerca de estos dos títulos del Espíritu divino se basa en años de estudio, observación y experiencia.
Si vemos el significado de los títulos el Espíritu Santo y el Espíritu de Jesús, lloraremos y lamentaremos la triste situación existente entre los cristianos hoy en cuanto al entendimiento de estos asuntos. ¿Quién sabe acaso que el Espíritu de Jesús es la totalidad y la realidad de Cristo como el único que fue cualificado por medio de la encarnación, humanidad, vida humana, muerte, resurrección y ascensión? Nosotros ciertamente no nos enorgullecemos de lo que el Señor, en Su misericordia, nos ha mostrado, pero tenemos el encargo de mostrar la verdad a los que buscan a Dios. Las profundidades de la verdad respecto al Espíritu no se encuentran en la teología tradicional; por el contrario, están en las profundidades de la Palabra. Si queremos conocer esas profundidades, no debemos contentarnos con "esquiar sobre el hielo" de la superficie de la Palabra. Nosotros, en la restauración del Señor, no debemos más permanecer en la superficie de la Palabra.
Ciertamente necesitamos considerar los dos títulos divinos en Hechos 16:6 y 7. Pablo y Silas fueron impedidos de hablar la palabra en Asia, no por el Espíritu de Dios ni por el Espíritu de Jehová, sino por el Espíritu Santo, el cual llevó a cabo la concepción del Salvador. Cuando intentaron ir a Bitinia, no fue ni el Espíritu de Dios ni el Espíritu de Jehová el que no les permitió — fue el Espíritu de Jesús el que no los dejó ir. El Espíritu de Jesús es el Espíritu de Aquél que tiene humanidad, vivió como hombre en la tierra durante treinta y tres años y medio, tuvo una muerte todo-inclusiva, resucitó de entre los muertos para propagar la vida divina infundiéndola en todos Sus creyentes, y ascendió a los cielos para ser hecho Señor y Cristo. El Espíritu que no permitió a los apóstoles ir a Bitinia fue el Espíritu de ese Jesús. Él es la totalidad y la plena percepción del Jesús todo-inclusivo. Estos versículos prueban que los apóstoles se movían bajo la dirección y guía de tal Espíritu todo-inclusivo. Que todos tengamos esta revelación y no estemos satisfechos con la comprensión superficial de la Palabra de Dios.
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