ESTUDIO DIARIO DE HECHOS
MENSAJE CINCUENTA Y SEIS
LA PROPAGACIÓN EN ASIA MENOR Y EUROPA
A TRAVÉS DEL MINISTERIO DE PABLO Y SUS COMPAÑEROS (22)
SEMANA 26 – JUEVES
Lectura Bíblica: Nm 6:2-5; 13-17; Hch 18:18; 21:22-24; 1 Co 9:20; Ef 3:2, 7-8
Leer y orar: "Ahora me gozo en mis sufrimientos por vosotros; y completo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo, por amor a su cuerpo, que es la iglesia, de la cual fui hecho ministro conforme a la dispensación de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios" (Col 1:24-25).
La Exigencia de que Pablo Fuera Purificado
con los que Habían Hecho Voto
En 21:22-23a, Santiago y los ancianos dijeron a Pablo: “¿Qué se ha de hacer? Porque de cierto van a oír que has venido. Haz, pues, esto que te decimos”. Literalmente, la palabra griega traducida como "esto que" significa "lo que". En el versículo 23, Santiago y los ancianos no propusieron algo a Pablo, sino que se lo exigieron, diciéndole que hiciera lo que le indicaban.
Santiago y los ancianos continuaron: “Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen un voto; tómales contigo, purifícate con ellos y paga sus gastos para que se rapen la cabeza, y todos sabrán que no es cierto lo que se dice de ti, sino que también tú andas ordenadamente, guardando la ley” (v. 23b y 24). El voto mencionado en el versículo 23 era el voto de nazareo (Nm 6:2-5). Para Pablo, purificarse con los nazareos significaba convertirse en nazareo con ellos, uniéndose a ellos en el cumplimiento de su voto.
La palabra "puramente" se usa en la Septuaginta¹ en Números 6:3 para describir las obligaciones del nazareo. Hacer el voto de nazareato era una purificación ante Dios. Además de decir a Pablo que se purificara con los cuatro que tenían el voto, le dijeron que pagara sus gastos para que pudieran raparse la cabeza. Pagar los gastos se refería al costo de las ofrendas que un nazareo debía presentar para completar su purificación (Nm 6:13-17). Esto era costoso para los nazareos pobres, y era costumbre entre los judíos, considerada como muestra de gran piedad, que un rico pagara los gastos de las ofrendas de los pobres.
Raparse la cabeza debía hacerse al completar el voto de nazareato (Nm 6:18). Este rapado es diferente al mencionado en Hechos 18:18, que se refería a un voto particular. Ya hemos enfatizado que este voto en 18:18 era un voto particular hecho en cualquier lugar por los judíos como acción de gracias, donde se rapaban la cabeza. Difería del voto de nazareato, que debía realizarse en Jerusalén y consistía en pasar la navaja sobre la cabeza. En Hechos 18, Pablo hizo un voto particular, y parece que Dios lo toleró, probablemente porque, al ser particular, no necesitaba realizarse en Jerusalén ni tendría gran efecto en los creyentes.
Hechos 21:26 dice: “Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, hasta que se ofreciera la ofrenda por cada uno de ellos”. Aquí vemos que él participó en el voto de nazareato de ellos. Para hacerlo, debía entrar en el templo y permanecer allí con los nazareos hasta completar los siete días del voto; entonces el sacerdote haría las ofrendas por cada uno de ellos, incluido él.
Ciertamente, Pablo era consciente de que tal práctica pertenecía a una dispensación ya superada que, según el principio de su enseñanza en el ministerio del Nuevo Testamento, debía repudiarse en la economía neotestamentaria de Dios. Sin embargo, pasó por ello, probablemente debido a sus antecedentes judíos, que también se habían manifestado anteriormente en el voto particular que hizo en 18:18, y probablemente porque estaba practicando lo que dijo en 1 Corintios 9:20.
No obstante, su tolerancia puso en riesgo la economía neotestamentaria de Dios; esto, Dios no lo toleraría. Como veremos, justo cuando su voto iba a completarse, Dios permitió que surgiera un tumulto contra él, y lo que pretendían realizar fracasó (v. 27).
Cómo Dios Resolvió el Problema de la Mezcla en Jerusalén
La mezcla de prácticas judías con la economía neotestamentaria de Dios no solo era errónea en relación con la dispensación de Dios, sino también abominable a Sus ojos. Él puso fin a esta mezcla grosera unos diez años después con la destrucción de Jerusalén y del templo, el centro del judaísmo, por medio de Tito y el ejército romano. Esto rescató y separó completamente a la iglesia de la devastación del judaísmo.
Dios pudo haber tolerado el voto particular de Pablo en 18:18, pero no permitiría que él, un vaso escogido no solo para completar Su revelación neotestamentaria (Col 1:25) sino también para llevar a cabo Su economía neotestamentaria (Ef 3:2, 7-8), participara en el voto de nazareato, una práctica judía muy seria. Al ir a Jerusalén, la intención de Pablo pudo haber sido clarificar la influencia judía en la iglesia allí, pero Dios sabía que la situación era incurable. Por eso, en Su soberanía, permitió que Pablo fuera capturado por los judíos y aprisionado por los romanos, para que escribiera sus últimas ocho Epístolas, que completaron la revelación divina (Col 1:25) y dieron a la iglesia una visión más clara y profunda de la economía neotestamentaria de Dios (Ef 3:3-4).
Así, Dios dejó que la iglesia en Jerusalén, influenciada por el judaísmo, permaneciera como estaba hasta que la mezcla devastadora llegara a su fin con la destrucción de Jerusalén. Era mucho más importante y necesario que Pablo escribiera sus ocho Epístolas para completar la revelación neotestamentaria de Dios que realizar algunas obras exteriores para la iglesia.
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¹ Septuaginta: versión griega del Antiguo Testamento. (N.T.)
Disfrute más: Himno 42, S-5
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