CÓMO SER ÚTIL PARA EL SEÑOR¹
CAPÍTULO UNO
SEMANA 1 - MARTES
Lectura Bíblica: Hch 9:3-5; 22:6
Leer y orar: “Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" (Hch 9:4)
LA RELACIÓN ENTRE EL PLAN DE DIOS Y EL HOMBRE
Dios tiene un plan. Toda la obra de Dios en el universo, desde las edades pasadas hasta la eternidad futura, se lleva a cabo de acuerdo con Su plan. Este plan debe cumplirse por medio del hombre y también en el hombre. Por lo tanto, Dios desea ganar a todo Su pueblo creado y redimido para la realización de Su plan.
No piense que el hecho de que Dios nos use hoy es un accidente. El uso que Dios hace de nosotros está totalmente basado en Su plan predeterminado. Todos aquellos a quienes Dios usa están dentro de la esfera de Su plan. Como el plan de Dios solo se realiza en el hombre, Dios necesita usar mucho al hombre. Así como un individuo, al ser ciudadano de un determinado país, está dentro de la esfera de utilidad de ese país y puede ser usado por él, de igual modo, nosotros, que pertenecemos al reino de Dios, estamos en la esfera en la que podemos ser usados por Él.
LA NECESIDAD DEL LLAMADO DE DIOS
Todos los que han sido salvos tienen la posición y el potencial de ser usados por Dios. Dios confirma la utilidad del hombre para Él no solo cuando lo crea y lo redime, sino también cuando lo llama.
La razón por la que Dios creó y redimió al hombre es que Él tiene la intención de usarlo. Sin embargo, con respecto al sentimiento del hombre, la creación y la redención no son suficientes para convencerlo de que Dios tiene la intención de usarlo.
Por consiguiente, Dios también debe llamar al hombre para confirmarle Su intención de usarlo. En otras palabras, tal vez sintamos que, aunque Dios nos haya creado y redimido, puede que no necesariamente nos use.
Solo cuando tenemos claridad sobre el llamado de Dios a nosotros podemos decir, con convicción, que Él tiene la intención de usarnos. Por lo tanto, para nosotros, el llamado de Dios es una confirmación de Su intención de usarnos. Ahora, la pregunta que debemos hacernos es: “¿Será que Dios nos ha llamado? ¿Y cómo sabemos que Él nos ha llamado?”
LA VISITACIÓN DE DIOS
Tal vez tengamos el concepto de que entender el llamado de Dios es un asunto difícil. En realidad, solo necesitamos preguntarnos si, desde el día en que fuimos salvos hasta ahora, hemos tenido la sensación de querer ser usados por el Señor o si hemos oído, dentro de nosotros, una voz suave y tierna que dice que el Señor desea usarnos.
Si hemos tenido esa sensación, entonces podemos saber que el Señor nos ha llamado. Para nosotros, tener un corazón dispuesto a ser usado por el Señor es el resultado de una obra extraordinaria del Señor. Esta obra es mucho más grandiosa que la obra del Señor al crearnos.
La obra del Señor al crearnos no fue tan grandiosa como Su obra de colocar en nosotros un corazón dispuesto a ser usado por Él. Su obrar en el hombre de esta manera es Su modo más grandioso de visitarlo. En otras palabras, esta obra ocurre cuando Él viene al hombre y lo visita.
¿Cómo llegamos a tener un corazón deseoso de ser usado por el Señor? Antes ni siquiera nos importaba Él; sin embargo, para nuestra sorpresa, ahora tenemos el deseo de servir para Su uso. Esto prueba que esta es la visitación del Señor y que Su gracia ha venido a nosotros.
En los últimos miles de años, Dios ha venido al hombre y lo ha visitado innumerables veces. Lamentablemente, no son muchos en la iglesia hoy los que han sentido Su visitación. Dios siempre viene al hombre; sin embargo, el hombre muchas veces lo deja de lado. No debemos pensar que, para obtener el llamado de Dios, necesitamos oír una voz como un trueno o ver una gran luz como la que vio Pablo en el camino a Damasco (Hch 9:3; 22:6).
En realidad, en principio, la voz apacible y suave dentro de nosotros no es diferente del llamado que Pablo recibió en el camino a Damasco. Podemos usar la luz del sol como ilustración. Aunque hay una diferencia entre la intensidad del calor de la luz tenue vista al amanecer y la de los rayos brillantes vistos al mediodía, el sol es el mismo.
De igual manera, aunque Dios a veces llama al hombre de modo extraordinario, la mayoría de las veces Él aparece al hombre y lo visita de manera común. La visitación de Dios al hombre es la confirmación de Su deseo de usarlo y el inicio de Su uso del hombre.
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¹ Este libro está compuesto por mensajes ministrados por el hermano Witness Lee en abril y mayo de 1955 en Baguio, Filipinas. Consta de seis capítulos que hablan sobre cómo el cristiano puede volverse útil en las manos del Señor para llevar a cabo la comisión divina en la economía de la gracia de Dios.
Disfrute más: Himno 208

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