CONCLUSIÓN (2)
Leer y orar: “Y os habéis vestido del nuevo hombre, que se va renovando hasta el pleno conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó; en el cual no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo, libre; sino que Cristo es todo y en todos” (Col 3:10-11)
EL NUEVO HOMBRE, EN EL CUAL CRISTO ES TODO
En Colosenses 3:10-11 Pablo dice: “Y os habéis vestido del nuevo hombre, que se va renovando hasta el pleno conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó; en el cual no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo, libre; sino que Cristo es todo y en todos”.
Aquí vemos no solo que no hay hombre natural en el nuevo hombre, sino que no hay posibilidad ni espacio para ninguna persona natural. En el nuevo hombre solo hay lugar para Cristo. Él es todos los miembros del nuevo hombre y está en todos los miembros. Él es todo en el nuevo hombre. De hecho, Él es el nuevo hombre, Su Cuerpo (1 Co 12:13).
Al escribir estas palabras, Pablo debió haber pensado: “No debería haber hablado a los hermanos en Jerusalén acerca de judíos y gentiles. No fui a los gentiles; fui al pueblo escogido de Dios. Todos los que fueron salvados por medio de mi ministerio son el pueblo de Dios. Él los escogió antes de la fundación del mundo. Ciertamente, no había nada de malo en ir a ellos. En el nuevo hombre no hay judío ni griego, solo Cristo”.
En Colosenses 3:10-11 Pablo es claro, categórico y absoluto. Esto debe haber sido el resultado de los dos años que estuvo bajo custodia en Cesarea. Mientras que Efesios, Filipenses y Colosenses fueron escritos durante el primer encarcelamiento de Pablo en Roma, Hebreos fue escrito después de que él fue liberado. En Hebreos, avanzó aún más.
Antes de escribir esta Epístola, él debió haber pensado: “¿Por qué hablé tan poco en Efesios sobre Cristo aboliendo todas las ordenanzas? Debería haber entrado en muchos más detalles. También, lo que hablé en Filipenses y Colosenses fue demasiado breve. Necesito escribir una Epístola más larga para mostrar que todas las cosas del judaísmo han pasado y que Cristo es superior a ellas”.
EL CRISTO REVELADO EN HEBREOS
En los trece capítulos de Hebreos, Pablo desacredita las cosas del judaísmo. Incluso desmantela cada una de las cuestiones cruciales del judaísmo. Él muestra que los judíos tienen a Dios, pero los creyentes tienen al Hombre-Dios, Jesucristo. También muestra que los ángeles son siervos. Además, muestra que Cristo es superior a Moisés, Aarón y Josué.
En Hebreos, Pablo también nos dice que ya no hay más ofrenda por el pecado. De acuerdo con la voluntad de Dios, Cristo, Aquel que es todo-inclusivo, es la única ofrenda. Así, en el universo solo hay una ofrenda que está de acuerdo con la voluntad de Dios. En Hebreos 10:9-10 dice: “Entonces, añadió: He aquí, vengo para hacer, oh Dios, tu voluntad. Quita lo primero para establecer lo segundo. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre”.
Esto indica que todas las ofrendas del Antiguo Testamento fueron eliminadas y sustituidas por Cristo como la única ofrenda. En Hebreos 10:12 y 14 dice: “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios (...) Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”.
En Hebreos 13:8 Pablo dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Antes de Hebreos 13:8, Cristo cambió, pues pasó por la encarnación y la resurrección. Por medio de la encarnación, Él asumió la naturaleza humana. Esto significa que cambió de ser alguien que solo tenía la naturaleza divina a alguien que ahora tiene tanto la naturaleza divina como la humana. Antes, era solo Dios, pero cambió y se convirtió en el Hombre-Dios.
Además, en Su resurrección, Él, como el último Adán, cambió para convertirse en Espíritu que da vida (1 Co 15:45). Después de pasar por el proceso de encarnación, vida humana, crucifixión, resurrección y ascensión, Él ya no cambió ni cambiará. Así, Pablo tenía la valentía de decir que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
En Hebreos 13:13 continúa: “Salgamos, pues, a Él, fuera del campamento, llevando Su oprobio”. Aquí, el campamento representa la organización humana, especialmente la del judaísmo. La palabra de Pablo aquí se basa en el hecho de que Cristo fue crucificado fuera de la ciudad, fuera del campamento. Puesto que Cristo fue rechazado y sufrió fuera del campamento, debemos salir a Él fuera del campamento.
Cuando escribió esta parte de Hebreos, Pablo quizá pensaba: “Me equivoqué al volver a Jerusalén. Jerusalén era el campamento. No había necesidad de volver allí para ocuparse del judaísmo, porque eso era volver al campamento. Debemos olvidar Jerusalén, salir del campamento y llevar el oprobio de Cristo”.
Pablo salió del campamento y llevó el oprobio de Cristo. Cuando viajaba de Cesarea a Roma, estaba fuera del judaísmo, llevando el oprobio como prisionero. Pero, al llevar el oprobio fuera del campamento, él engrandeció a Cristo. Espero que todos dediquemos tiempo a meditar en los dos temas abordados en este mensaje: la vida de Pablo como un maravilloso testimonio de Cristo y la plena revelación divina en los libros de Efesios, Filipenses, Colosenses y Hebreos.
En estos libros no se deja ninguna base para ninguna mezcla. En estas Epístolas solo hay lugar para Cristo.
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