jueves, 20 de febrero de 2025

Cómo ser útil para el Señor, semana 1, capítulo 1, viernes

CÓMO SER ÚTIL PARA EL SEÑOR

CAPÍTULO UNO

SEMANA 1 - VIERNES

Lectura Bíblica: Gn 22:1-2; Flp 3:5-6, 8, 10, 13

Leer y orar: “Hermanos, en cuanto a mí, no considero haberlo alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, (Flp 3:13)

EL PRECIO EN FILIPENSES:
RENUNCIAR A TODAS LAS COSAS
PARA GANAR A CRISTO

El precio en Filipenses 3 es diferente del precio en los Evangelios. El precio en los Evangelios se refiere a todo lo que tenemos, mientras que el precio en Filipenses 3 se refiere, sobre todo, a todas las cosas que nos capacitan para servir al Señor. Por ejemplo, todas las cosas en Filipenses 3 denotan nuestras habilidades en el servicio (v. 8). Tal vez tengamos la habilidad de servir, predicar, testificar y visitar a los santos. Tal vez también tengamos elocuencia y experiencia. Todas estas cosas están incluidas en el precio que se nos exige en Filipenses 3.

La revelación en Filipenses 3 es que debemos seguir la experiencia de Cristo y el poder de Su resurrección (v. 10). Por lo tanto, necesitamos pagar el precio, renunciando a todo lo que tenemos: nuestra teología, elocuencia, doctrinas, conocimiento y experiencia, a cambio de Cristo, de la experiencia de Cristo y de ganar a Cristo. Pablo renunció a todas las cosas para ganar a Cristo (v. 8). En otras palabras, él renunció a todas sus habilidades en el servicio de Dios para ganar a Cristo como su habilidad.

Necesitamos dejar de lado nuestra habilidad, elocuencia, doctrinas y mensajes, y dejar que Cristo sea nuestra habilidad, elocuencia y mensaje. Solo pagando el precio de esta manera podremos ganar a Cristo.

Utilicemos el ejemplo de visitar a los santos como ilustración. Una vez que salimos frecuentemente a visitar a los santos, poco a poco aprendemos algo acerca de esta cuestión. Pronto, podemos pensar que somos experimentados en el asunto. Sin embargo, si no renunciamos a nuestra experiencia en esta cuestión por causa de Cristo, no podremos experimentarlo a través de las visitas. Una vez que deseamos conservar nuestra habilidad, Cristo no tiene oportunidad de manifestarse. Sin embargo, si vamos a visitar a los santos dejando de lado nuestra experiencia, ya no dependeremos de nuestra habilidad. Consideramos la habilidad de visitar a los santos, que era una ganancia para nosotros, como pérdida por causa de Cristo. Aunque tengamos la habilidad, renunciamos a ella y la consideramos como basura. En cambio, ganamos a Cristo y lo experimentamos.

El precio en Filipenses 3 no es un precio experimentado en la etapa inicial de la vida cristiana. El precio experimentado en la etapa inicial de un cristiano es el precio de los Evangelios. El precio de Filipenses viene después del precio de los Evangelios. Quien no ha pagado el precio de los Evangelios no puede pagar el precio de Filipenses 3.

El precio de los Evangelios no requiere ninguna calificación: es el precio inicial; en cambio, el precio de Filipenses 3 requiere ciertas calificaciones. Solo después de pagar el precio de los Evangelios una persona puede servir en Hechos, y solo después de servir en Hechos puede tener la experiencia y la calificación para pagar el precio de Filipenses 3.

Después de pagar el precio de los Evangelios, la persona tendrá innumerables experiencias en el servicio de Dios. Sin embargo, si se detiene allí, aferrándose a esas experiencias en lugar de renunciar a ellas, no tendrá ninguna experiencia nueva y será incapaz de tener más experiencias de Cristo. Por esta razón, Pablo dijo que debemos olvidar lo que queda atrás y extendernos a lo que está delante (Flp 3:13).

Independientemente de cuán buenas hayan sido, nuestras experiencias del pasado son cosas que quedan atrás y necesitan ser olvidadas (cf. vs. 5-6). Si predicamos la palabra una vez y tres mil almas fueron salvas, no obstante, debemos renunciar a esa experiencia y considerarla como basura para ganar al Cristo vivo.

A menos que estemos dispuestos a renunciar a las experiencias del pasado, no podremos tener una experiencia nueva de Cristo y, sin esa experiencia, no tendremos nueva utilidad en el servicio. Hay algunos cuya utilidad delante del Señor es vieja: no es nueva ni viva, porque no están dispuestos a pagar el precio mencionado en Filipenses 3 y, por lo tanto, les falta la experiencia de Cristo y el poder de Su resurrección.

El precio de Filipenses 3 puede compararse con la ofrenda de Isaac en el altar hecha por Abraham (Gn 22:1-2). Abraham había recibido a Isaac como promesa de Dios, sin embargo, todavía tuvo que ofrecer a Isaac nuevamente. De igual manera, aún necesitamos ofrecer al Señor las lecciones que aprendimos delante de Él en el pasado. Este es el precio de Filipenses 3, que es un precio más alto.

El precio de los Evangelios lo paga un seguidor del Señor en la etapa inicial de su experiencia. El precio de Filipenses lo paga quien ya ha estado sirviendo al Señor de alguna manera y ya tiene un grado considerable de conocimiento del Señor, un grado considerable de espiritualidad, un grado considerable de consecución y un grado considerable de experiencia. En ese momento, el precio revelado en Filipenses 3 le exigirá renunciar a todos esos “grados considerables”, es decir, renunciar a todas las cosas.

Aunque sean buenas y sean “Isaacs”, todas esas cosas son del pasado. Por lo tanto, la persona tiene que olvidarlas y pagarlas como el precio para tener algunas experiencias nuevas. Y solo así tendrá una utilidad nueva y vigorosa en el servicio.

EL PRECIO EN APOCALIPSIS:
COMPRAR TRES COSAS

Otro texto en las Escrituras que menciona de manera muy clara el pagar el precio es Apocalipsis 3:18. En este pasaje se habla de comprar tres cosas: oro refinado por fuego, vestiduras blancas y colirio. Todas tienen que ver con un precio. Además, es el Señor quien nos pide que las compremos. El oro significa la naturaleza de Dios, el elemento de Dios.

En la iglesia en Laodicea, había mucho barro, pero muy poco oro. En otras palabras, había muchas cosas en medio de ellos que estaban fuera de Dios y muy poco del elemento de Dios. En consecuencia, el Señor aconsejó a los cristianos comprar oro. En cuanto a las vestiduras blancas, el color blanco denota pureza, la ausencia de mezcla, y las vestiduras simbolizan una manera de vivir y una conducta que expresan la pureza de Dios. Tercero, el colirio es para ungir los ojos. Cuando los ojos duelen y no se puede ver, es necesario comprar colirio para curarlos y dejarlos sanos nuevamente.

En condiciones normales, la naturaleza interior de un cristiano debería ser pura y su vida exterior debería ser blanca y brillante. Todos estos elementos requieren que compremos algo, que paguemos un precio. La intención de Dios es cumplir Su propósito eterno por medio del hombre. Así, después de que el Señor nos llama, necesitamos pagar el precio para ser útiles para Él.

Disfrute más: Himno 467

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