lunes, 17 de marzo de 2025

Administración de la iglesia y el ministerio de la Palabra, semana 1, capítulo 1, lunes

ADMINISTRACIÓN DE LA IGLESIA
Y EL MINISTERIO DE LA PALABRA

CAPÍTULO UNO
SEMANA 1 - LUNES

Lectura Bíblica: Mt 16:18; 1 Co 3:10, 12; 14:1, 3-5, 12;
Ef 2:22; 4:11-12; Hb 11:10; 1 Pe 2:5; Ap 21:3, 22

Leer y orar: "En ella no vi santuario, porque el Señor Dios Todopoderoso es su santuario, y el Cordero." (Ap 21:22)


LA EDIFICACIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO

Que el Señor conceda a quienes servimos juntos un profundo sentimiento de Su necesidad de una restauración prevaleciente. Él necesita una restauración con respecto a la edificación. La edificación va más allá de la instrucción.

Nuestra obra no es solo para instruir a los santos en general, sino para edificar un Cuerpo, una casa espiritual. Ef 4:11-12 declara: "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo". Las personas con sus dones son para la edificación del Cuerpo de Cristo.

En Mateo 16:18 el Señor declaró: "Edificaré Mi iglesia". Efesios 2:22 afirma que en Cristo judíos y gentiles son juntamente "edificados para morada de Dios en el Espíritu" (lit).

Primera de Pedro 2:5 dice que, como piedras vivas, somos edificados casa espiritual. Primera de Corintios 3:10 nos dice que Pablo, como sabio constructor, puso el fundamento y debemos atender a cómo edificamos sobre él. Debemos edificar con oro, plata y piedras preciosas (v. 12).

El capítulo catorce enfatiza que es preciso procurar con celo los dones para la edificación (vs. 1, 3-5, 12). Esto significa que todos los dones deben utilizarse para edificar la iglesia. De acuerdo con los versículos anteriores, el deseo de Dios en esta era es edificar la iglesia, que es la casa, el Cuerpo de Cristo.

El ser humano habita en su cuerpo y también en una casa. Ambos son morada para los seres humanos. Cuando alguien parte de este mundo, es despojado de su cuerpo. Esto significa que la persona deja su cuerpo, su morada terrenal. La obra de Dios en la presente era es edificar una morada para Sí.


LA EDIFICACIÓN DE LA IGLESIA ES LA EDIFICACIÓN DE LA NUEVA JERUSALÉN

Hebreos 11:10 dice que Abraham "esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios". La ciudad que tiene fundamentos es la Nueva Jerusalén venidera. Ella es el tabernáculo de Dios con los hombres (Ap 21:3). En otras palabras, la Nueva Jerusalén es la morada de Dios. Esto no significa que Él tenga dos edificaciones en esta era. Él no tiene la iglesia en la tierra como Su edificación y la ciudad santa, la Nueva Jerusalén en los cielos como otra ciudad. Dios no habita temporalmente en la iglesia hoy para descartarla y mudarse a la Nueva Jerusalén en el futuro. La iglesia y la Nueva Jerusalén son una sola cosa.

Cuando edifica la iglesia, Dios edifica la Nueva Jerusalén. Estos son dos aspectos de la misma obra. La iglesia es el templo de Dios, la casa de Dios, pero en la Nueva Jerusalén no veremos un templo (v. 22), porque el templo será aumentado para convertirse en la ciudad. La edificación del templo no es una obra distinta y la edificación de la ciudad, otra. La Nueva Jerusalén por venir es la consumación de la iglesia. El templo es aumentado para ser una ciudad.

En esta era, la única obra de Dios es la edificación. Aunque sea en la tierra, Su obra de edificación es celestial. Aunque sea realizada en el tiempo, es eterna. A pesar de que Dios edifica la iglesia en la tierra, esa edificación se da en un ambiente espiritual. A pesar de edificarla en el tiempo, esa edificación es eterna. La Nueva Jerusalén es celestial; está llena de naturaleza celestial y de sabor celestial.

El objetivo supremo de la obra de Dios en esta era es edificar una morada para Sí. En su estado inicial, esa morada es una casa, y en su estado maduro será una ciudad, que será el tabernáculo de Dios con los hombres. En el Antiguo Testamento, el tabernáculo de Dios es Su templo. En el Nuevo Testamento, la iglesia es el tabernáculo y el templo de Dios. La Nueva Jerusalén será, por lo tanto, el tabernáculo de Dios con los hombres. No habrá templo en la Nueva Jerusalén porque todo habrá alcanzado la madurez. La ciudad, así, es un tabernáculo, así como un templo ampliado.

Disfrute más: Himno 95

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