lunes, 17 de marzo de 2025

Administración de la iglesia y el ministerio de la Palabra, semana 1, capítulo 1, martes

LA ADMINISTRACIÓN DE LA IGLESIA
Y EL MINISTERIO DE LA PALABRA

CAPÍTULO UNO
SEMANA 1 - MARTES

Lectura Bíblica: 1 Co 14:1, 12; 2 Ti 2:2

Leer y orar: “Según la gracia de Dios que me fue dada, eché el fundamento como sabio arquitecto; y otro edifica sobre él. Pero cada uno mire cómo edifica” (1 Co 3:10)

LA OBRA CENTRAL DE DIOS ES LA EDIFICACIÓN

La obra central de Dios es la edificación. La edificación no es una cuestión de entender doctrinas, salvar pecadores o incluso instruir a los santos. Aunque el Nuevo Testamento se refiere a la instrucción de los santos de forma individual, se concentra en la edificación de la casa de Dios.

Muchas veces nos sentimos profundamente sensibilizados con respecto a la salvación de los pecadores y la instrucción de los santos, sin embargo, nos falta sensibilidad con respecto a la edificación de la casa de Dios. Esto no quiere decir que no debamos ocuparnos de la salvación de los pecadores y la instrucción de los santos, pero necesitamos entender cuál es el objetivo supremo de la obra de Dios en la presente era.

Puesto que Pablo tenía una visión clara respecto a la edificación, afirmó: “Según la gracia de Dios que me fue dada, eché el fundamento como sabio arquitecto; y otro edifica sobre él. Pero cada uno mire cómo edifica” (1 Co 3:10). Necesitamos tener cuidado con el modo de edificar, el material utilizado y el resultado de la edificación.

Que los hermanos perciban que salvar pecadores e instruir a los santos están relacionados con el objetivo central de la edificación de la casa de Dios. Si prestamos atención a esta obra central, nuestra predicación del evangelio con el fin de salvar pecadores será más eficaz y nuestra actividad de instruir a los santos no causará problemas.

Por ejemplo, nuestra falla en cuanto a la edificación de la casa de Dios es la razón fundamental por la cual los hermanos en Taipéi parecen no tener la fuerza necesaria para predicar el evangelio. La clave para esto es la edificación de la casa de Dios. Si la casa de Dios, el Cuerpo de Cristo, puede ser edificada, la salvación de los pecadores y la instrucción de los santos fluirán de manera muy sencilla.

LA CLAVE PARA LA EDIFICACIÓN DE LA IGLESIA -
LA ADMINISTRACIÓN DE LA IGLESIA
Y EL MINISTERIO DE LA PALABRA

Las dos cosas más importantes con respecto a la edificación de la iglesia, la casa de Dios, son la administración de la iglesia y el ministerio de la palabra. Si la administración de una iglesia es deficiente, no habrá mucha edificación en ella. De igual modo, si el ministerio de la palabra es ineficaz en determinada iglesia, tampoco habrá mucha edificación allí.

Hemos utilizado la palabra instrucción o educación durante muchos años, pero ahora necesitamos usar la palabra edificación. Los santos individualmente necesitan recibir instrucción; la iglesia, por su parte, como entidad corporativa, como Cuerpo de Cristo y casa de Dios, necesita ser edificada. La edificación de la iglesia depende de su administración y del ministerio de la palabra.

Según el Nuevo Testamento, toda nuestra palabra debe ser para la edificación de la iglesia. En 1 Corintios 14:12, Pablo afirma: “Así también vosotros, puesto que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia”.

El versículo 1 dice: “Seguid el amor, y procurad con celo los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis”. El don más excelente para la edificación de la iglesia es el de profecía, porque profetizar está relacionado con el ministerio de la palabra.

En 1 y 2 Timoteo, cuando la iglesia se encontraba en desolación, hubo la necesidad de añadir la administración de la iglesia al ministerio de la palabra. La responsabilidad de la administración de la iglesia recae sobre los presbíteros. Después de que la iglesia quedó en ese estado lamentable, el apóstol habló acerca de su administración en los libros de 1 y 2 Timoteo y de Tito. La administración de la iglesia se vuelve crucial cuando esta está en una situación desoladora y confusa.

La administración de la iglesia y otros temas relacionados con los presbíteros no se tratan en el libro de Romanos. Sin embargo, 1 y 2 Timoteo hablan de manera clara sobre la administración por parte de los presbíteros, porque en aquella época la iglesia se encontraba en un estado deplorable.

Si conocemos el principio de la Biblia, comprenderemos lo que el Espíritu Santo quiere decir. En la etapa inicial de la iglesia, Dios la dirigió y edificó por medio del ministerio de la palabra. Sin embargo, después de cierto tiempo, el ministerio de la palabra por sí solo no bastaba; hubo la necesidad de que entrara en escena la administración de la iglesia.

Por este motivo, en 1 y 2 Timoteo encontramos tanto la administración de la iglesia como el ministerio de la palabra. Pablo dice: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Ti 2:2). Aquí vemos el ministerio de la palabra y la administración de la iglesia.

Después de algún tiempo en que la iglesia se encontraba establecida, surgió la necesidad de su administración así como del ministerio de la palabra. Ambos son necesarios para la edificación. Si la administración de una iglesia y el ministerio de la palabra son deficientes, la iglesia no será edificada. Cuando la administración de la iglesia y el ministerio de la palabra son fuertes, la iglesia puede ser edificada. Que el Señor abra nuestros ojos respecto al hecho de que la obra central de Dios en esta era es Su edificación; que Él quiere edificar Su casa, el Cuerpo de Cristo, la iglesia.

Puesto que tomamos parte en Su edificación, necesitamos entender la administración de la iglesia y el ministerio de la palabra. El ministerio de la palabra está relacionado con el don, y la administración de la iglesia, con el oficio. Ambos están destinados a la edificación de la iglesia. Lo que hablamos como profetas es para el ministerio de la palabra y está relacionado con el don. El servicio de los presbíteros es para la administración de la iglesia y está relacionado con el aspecto del oficio.

Disfrute más: Himno S-51

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