Cómo ser útil para el Señor
Capítulo Cuatro
Semana 2 - Sábado
Leer y orar: "Puesto que en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá." (Ro 1:17)
La necesidad de crecer y maduraren la vida después de recibir la salvación
El concepto tradicionalacerca de la salvación de Dios
En el cristianismo de hoy, incluyendo el catolicismo y el protestantismo, la mayoría de las personas no tiene un concepto preciso acerca de la salvación de Dios, ni un conocimiento claro de la economía y el arreglo de Dios en Su salvación.
Existe un concepto ampliamente aceptado en el cristianismo hoy, aparentemente basado en las Escrituras, que en realidad es fruto principalmente de la especulación humana. Este concepto no existía en los inicios de la iglesia, sino que fue una idea que se formó más tarde por la conjetura humana y después pasó a ser una doctrina. Ahora, se ha convertido en un concepto tradicional que predomina en el cristianismo.
¿Qué concepto es este? Las personas que tienen este concepto creen que todos son pecadores, pero, como Dios tuvo compasión de nosotros, envió a Su Hijo unigénito para ser nuestro Salvador. Este Hijo murió por nosotros en la cruz, resucitó y ascendió al cielo, y ahora intercede continuamente por nosotros ante Dios como nuestro gran Sumo Sacerdote.
Según este concepto, si el individuo que siente que es pecador y merece sufrir la perdición se arrepiente y cree en el Señor, recibiéndolo como su Salvador e invocándolo, sus pecados serán perdonados, se reconciliará con Dios, y Dios tendrá compasión de él y le concederá bendiciones.
En consecuencia, este individuo pasará a ser un salvo. Como Dios tuvo compasión de él, debe entonces mostrar gratitud a Dios, comportándose de manera que glorifique el nombre de Dios. Después de su muerte, su alma irá al cielo a disfrutar la bendición eterna. Esta es la así llamada creencia ortodoxa en el cristianismo de hoy.
Comparación del conceptotradicional con la Biblia
¿Es correcto este concepto? Debemos compararlo cuidadosamente con la verdad de las Escrituras. Cuando comparó la doctrina católica sobre el sacramento de la penitencia con la verdad bíblica sobre la justificación por la fe (Ro 1:17), Martín Lutero descubrió que la enseñanza de la penitencia era una tradición creada por el hombre basada en opiniones humanas y completamente equivocada.
Hoy, también debemos discernir la autenticidad de las así llamadas creencias ortodoxas enseñadas en el cristianismo, comparándolas con la verdad revelada en la Biblia. Si abandonáramos las opiniones humanas con los conceptos tradicionales, sin aferrarnos a nuestras ideas y puntos de vista, sino recurriendo simplemente a la Palabra de Dios, veríamos que, en el cristianismo, el concepto vigente de la salvación de Dios contiene ciertas inexactitudes y deficiencias. Ser inexacto es ser incorrecto y no estar de acuerdo con la verdad revelada en las Escrituras, y ser deficiente es no corresponder a la verdad bíblica en su trascendencia.
El énfasis de los evangelios de Lucas y Juan:la salvación por la fe
Los Evangelios no consisten en un solo libro, sino en cuatro, y cada uno tiene un énfasis. Por ejemplo, Lucas, de principio a fin, trata sobre la verdad del perdón de los pecados, el evangelio del perdón (24:47). Nos muestra que, a los ojos de Dios, éramos hijos pródigos distantes de Dios Padre y también pecadores y ovejas perdidas (15:1, 6-7, 11-32).
Por lo tanto, Dios envió a Su Hijo como nuestro Salvador para encontrarnos y traernos de vuelta. Dios nos aceptó a nosotros, los hijos pródigos, cuando nos arrepentimos y volvemos a Él. Aunque fuéramos como la mujer de mala reputación del capítulo siete, que tenía muchos pecados (vs. 36-50), como el cobrador de impuestos del capítulo diecinueve (vs. 1-9) o como el ladrón en la cruz del capítulo veintitrés (vs. 32, 40-43), cuando nos arrepentimos y creemos en el Señor, recibiéndolo como nuestro Salvador, nuestros pecados son perdonados.
Esta es la verdad del perdón de los pecados presentada en el evangelio de Lucas. Una vez que el Señor Jesucristo consumó la redención en la cruz, quien cree en Él recibe el perdón de los pecados gratuitamente, sin tener que pagar ningún precio.
Juan predicó el Evangelio de la vida. Desde el principio, el Evangelio de Juan nos muestra que el Señor era Dios, que en Él estaba la vida y que Él se hizo carne (1:1, 4, 14). La razón por la que vino del cielo a la tierra es que quería impartir vida al mundo (10:10b).
Él dijo que era un grano de trigo y que, como tal, no podía liberar la vida de su interior para que los hombres la recibieran a menos que cayera en la tierra, muriera y resucitara. Por esta razón fue a la cruz y murió, y al tercer día resucitó.
Ahora, en cualquier momento y en cualquier lugar, si una persona cree en Su nombre y lo recibe como Salvador, Él entrará en ella como el Espíritu para que reciba la vida de Dios. De esta manera, la persona puede ser regenerada y tener la vida de Dios (3:3, 5, 15-16; 20:31). Esta es la gracia de vida, que recibimos totalmente por la fe, sin tener que pagar ningún precio.
Esto se ve claramente en el Evangelio de Juan. Así, Lucas y Juan nos muestran que podemos recibir el evangelio, ya sea del perdón de los pecados o de la vida, simplemente por la fe. No hay necesidad de pagar ningún precio ni cumplir ningún requisito.
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