CÓMO SER ÚTIL PARA EL SEÑOR
CAPÍTULO CUATRO
SEMANA 2 - MARTES
Lectura Bíblica: Mt 12:40; Mc 16:19; Lc 23:42-43; 24:51;
Hch 1:11, 2:24-27; Ef 4:8; He 9:24; 1 Pe 3:22
Leer y orar: "Jesús le respondió: En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso." (Lc 23:43)
LOS NO MADUROS
NO PUEDEN ENTRAR EN EL REINO
El único tipo de persona que puede entrar en el reino es aquella que está madura. Si leemos todo el libro de Apocalipsis con cuidado, veremos que todos los cristianos que estarán en el reino serán los maduros. Los que no maduren no podrán entrar en el reino. Es igual al hecho de que toda la producción que está en el granero está madura. La producción que aún no está madura debe permanecer en el campo hasta que madure por el calor del sol o por el soplo del viento. Debe madurar antes de ser cosechada. De igual manera, aunque todos los cristianos han sido salvos, no pueden entrar en el reino sin estar maduros.
Por lo tanto, la idea de que el alma de un cristiano va al cielo después de su muerte es superficial e infantil. No es la verdad revelada en la Biblia, sino la tradición del catolicismo romano. La idea de ir al cielo no está en la Biblia.
LA MANSIÓN CELESTIALES UN TÉRMINO RELIGIOSO
El término "mansión celestial" no se encuentra en la Biblia; por el contrario, es una expresión utilizada en la religión. La Biblia solo usa los términos "cielo" y "cielos". En la traducción china de la Biblia, los traductores tomaron prestado el término "mansión celestial" y lo usaron porque había sido ampliamente adoptado por la religión en la época en que hicieron la traducción. En la Versión China de la Biblia (Chinese Union Version), el término "mansión celestial" se encuentra en dos pasajes: 1 Pedro 3:22 y Hebreos 9:24. Sin embargo, en el texto original, el término usado en ambas pasajes es "cielo". Fue al cielo donde el Señor ascendió después de Su muerte y resurrección (Mc 16:19; Lc 24:51; Hch 1:11).
En la Biblia, no existe la idea de "ir a una mansión celestial" ni hay ningún versículo que diga que el alma de los cristianos va a una mansión celestial después de morir. Cuando un cristiano muere, su espíritu y su alma no van al cielo, sino al Paraíso en el Hades (Lc 23:43). Es correcto decir que los cristianos, un día, entrarán en el reino, pero para eso deben madurar. Puede ser que alguien se pregunte: "Muchos realmente recibieron el perdón de los pecados y la vida del Señor. Sin embargo, desde el momento en que fueron salvos, no pagaron el precio, no llevaron una vida de victoria ni siguieron fielmente al Señor. Es obvio que no tienen madurez de vida. ¿Cuál será su futuro?"
Hubo un hermano que realmente fue salvo. Sin embargo, después de su salvación, aún amaba el mundo, vivía según la carne, amaba el dinero y no amaba a Dios. Un día, murió de un derrame cerebral. Entonces, los hermanos se reunieron para cantar algunos himnos en su favor y dar una palabra de consuelo, diciendo: "¡Gracias a Dios y alabado sea el Señor porque nuestro hermano ha ido al cielo, a su hogar celestial! ¡Realmente ha sido bendecido!"
¿Dónde se puede encontrar esta enseñanza en las Sagradas Escrituras? La Biblia dice que, a menos que la cosecha esté madura, no será recogida ni llevada al granero eterno. En las Escrituras, el destino de los cristianos se decide según su madurez. Los que maduren más rápido serán recogidos en el granero antes, y los que maduren más tarde serán llevados después al granero. Esto está claramente revelado en la Biblia.
Entonces, si no fue al cielo, ¿a dónde fue este hermano después de su muerte? Esto no es difícil de entender. ¿Recuerdas al ladrón que se arrepintió en la cruz? Él dijo al Señor: "Jesús, acuérdate de mí cuando entres en Tu reino". El Señor inmediatamente respondió: "Hoy estarás Conmigo en el Paraíso" (Lc 23:42-43). Además, Mateo 12 y Hechos 2 dicen que, después de Su muerte, el Señor estuvo en el Hades durante tres días y tres noches (Mt 12:40; Hch 2:24-27). Al examinar cuidadosamente estos versículos, podemos entender de inmediato que el Paraíso está en el Hades. Lucas 16 también hace referencia a esto. El seno de Abraham, donde estaba Lázaro, del otro lado de donde estaba el rico, era el Paraíso en el Hades (vs. 23-24).
EL PARAÍSO NO FUE TRANSFERIDODEL HADES AL CIELO
La mayoría de los teólogos en el cristianismo también reconocen este hecho. Sin embargo, algunos creen que, antes de la resurrección del Señor Jesús, ese Paraíso estaba en el Hades y que, después de la resurrección del Señor, fue trasladado por Él del Hades al cielo. Argumentan esto basándose en Efesios 4:8, que dice: "Cuando subió a lo alto, llevó cautivo el cautiverio". Citan este versículo como base para justificar la transferencia del Paraíso.
Sin embargo, la frase "llevó cautivo el cautiverio" significa que, antes de la resurrección del Señor, cuando los hombres morían, eran llevados cautivos al Hades por el poder de la muerte, el poder de Satanás. Entonces, en el momento de Su resurrección, el Señor Jesús venció al diablo, que tiene el poder de la muerte, e invadió el Hades, llevando cautivo el cautiverio. Por lo tanto, este versículo no significa que el Hades fue transferido al cielo.
Después de que los cristianos mueren, su espíritu va al Hades y su cuerpo es enterrado. Por ejemplo, después de que Pedro y Pablo murieron, sus cuerpos fueron enterrados, pero su espíritu se despojó del cuerpo. Los espíritus despojados del cuerpo son anormales porque aún llevan la señal de la muerte. Aunque Pedro y Pablo fueron salvos, la muerte todavía estaba en ellos y no había sido eliminada.
Cuando el Señor regrese, su espíritu saldrá del Hades y su cuerpo también saldrá de las tumbas para convertirse en un cuerpo glorioso. En ese momento, cuerpo y espíritu estarán unidos. Cuando su espíritu sea revestido con el cuerpo nuevamente, podrán entrar en la presencia de Dios. En la Biblia, los espíritus desencarnados son espíritus desnudos que aún llevan la señal de la muerte y, por lo tanto, no pueden entrar en la presencia de Dios. Solo en el momento del arrebatamiento, cuando el espíritu de los salvos salga del Hades y sea revestido con el cuerpo transfigurado, totalmente vestido con adornos apropiados, podrán ir ante Dios.
LOS CRISTIANOS QUE AÚNNO HAN MADURADO NECESITAN RESOLVERLA CUESTIÓN DE LA MADUREZANTES DE SER RESUCITADOS
Los cristianos que mueren sin haber madurado en vida no podrán entrar en la presencia de Dios ni siquiera después de ser revestidos en la resurrección. En Mateo 25, se dice que, en el momento de la resurrección, los santos que estén listos y maduros participarán en las bodas del Señor, y los no maduros aún tendrán que pagar el precio para alcanzar la madurez.
En otras palabras, si como cristiano mueres sin haber alcanzado la madurez, entonces, en el momento de la resurrección, todavía tendrás que completar el proceso de maduración. No pienses que irás al Señor sin haber concluido este proceso.
Por eso, quien desee participar en las bodas del Señor deberá estar maduro. Solo hay un tipo de cristianos en los cielos: los cristianos maduros. Si has madurado durante tu vida, ya estás preparado y puedes alabar al Señor por ello. Como las cinco vírgenes prudentes, podrás entrar en las bodas del Señor en Su venida. Sin embargo, si no te preparaste y no maduraste durante tu vida, entonces, si por desgracia mueres, después de la resurrección aún tendrás que tratar el asunto de la madurez. Después de resucitar, como las cinco vírgenes insensatas, todavía necesitarás pagar el precio de comprar el aceite.
Por consiguiente, como cristianos, debemos madurar. Esta es la meta que todos debemos alcanzar. La intención del Señor de madurar en nosotros es un asunto que no podemos evitar. Si no seguimos este camino y no alcanzamos esta meta, no nos corresponde esperar que algún día entraremos en las bodas del Señor. Si no pagas el precio de alcanzar la madurez y, aun así, esperas entrar en el reino, entonces, algún día, tu expectativa habrá sido en vano.
Nos convertimos en cristianos al creer en el Señor, pero ¿ha madurado Cristo en nosotros? Hemos sido salvos y tenemos la vida de Cristo en nosotros, pero ¿ha madurado esta vida? Debemos recordar que esta vida necesita madurar, ya sea ahora o en el futuro. Si resolvemos este asunto de la madurez mientras aún estamos vivos, somos las vírgenes prudentes. Si no estamos maduros, entonces, en el momento de la resurrección, todavía tendremos que resolver este asunto de la madurez, pues la Biblia nos dice que, después de ser salvos, necesitamos crecer hasta alcanzar la madurez en la vida. Esto es la salvación de Dios.
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