sábado, 8 de marzo de 2025

Cómo ser útil para el Señor, semana 2, capítulo 6, sábado

CÓMO SER ÚTIL PARA EL SEÑOR

CAPÍTULO SEIS

SEMANA 2 - SÁBADO

Lectura Bíblica: Ap 21:11, 18, 23-25; 22:3-5

Leer y orar: "Nunca más habrá maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán," (Ap 22:3)

CÓMO SER ÚTIL EN LA MANO DEL SEÑOR

LA VIDA EN LOS CRISTIANOS
ES UNA VIDA QUE SIRVE

Quien sirve a Dios muchas veces pregunta: “¿Cómo puedo llegar a ser útil para el Señor? ¿Cómo puedo llegar a ser útil en la mano del Señor y realmente servir al Señor?” Primero, debemos ver que la vida del Señor en nosotros es una vida de servicio. Para ver esta característica, se necesita revelación.

Muchos cristianos probablemente saben que la vida del Señor es santa, buena, mansa, radiante y así sucesivamente, pero no saben que la vida del Señor en ellos es una vida de servicio. ¿Por qué no lo saben? Porque su conocimiento espiritual muchas veces está limitado por el concepto natural. En nuestro concepto natural, podemos tener pensamientos enfocados solo en la santidad, la bondad y la mansedumbre. Rara vez tenemos algún pensamiento sobre cómo servir a Dios. En realidad, la vida de Dios viene a nosotros para que le sirvamos.

TODAS LAS CARACTERÍSTICAS INHERENTES
A LA VIDA DEL SEÑOR SON PARA EL SERVICIO

Apocalipsis 21 y 22 muestran que, por un lado, toda la situación de la Nueva Jerusalén es santa y resplandeciente (21:11, 18, 23-25) y, por otro lado, en la Nueva Jerusalén, el destino final, hay un servicio eterno para Dios (22:3-5). Esto indica claramente que todos los que están en la Nueva Jerusalén son santos para servir a Dios. Están llenos de luz para servir a Dios. Son buenos para servir a Dios.

La vida de la nueva creación, que ellos poseen, es para que sirvan a Dios. Todas las características inherentes a la vida del Señor, la cual está en nosotros, son para el servicio. El amor es para el servicio, la luz es para el servicio, la santidad es para el servicio, la justicia es para el servicio, la bondad es para el servicio y la espiritualidad es para el servicio. Todas las cualidades especiales inherentes a la vida del Señor son para el servicio.

Podemos decir que el servicio es el objetivo, y las cualidades especiales inherentes a la vida del Señor son las calificaciones y requisitos para alcanzar ese objetivo. Una vida que no es santa no puede servir a Dios. Una vida que no es resplandeciente no puede servir a Dios. Una vida que no es justa no puede servir a Dios. Una vida que no es espiritual no puede servir a Dios. Las características de la vida no son el objetivo. Son para que alcancemos el único objetivo: el servicio a Dios.

LA VIDA EN LOS EVANGELIOS

Muchos cristianos desean ser santos, espirituales y victoriosos. Sin embargo, debemos preguntar por qué deseamos estas cosas. ¿Por qué aspiramos a ser santos? ¿Por qué aspiramos a ser espirituales? ¿Por qué aspiramos a vencer? Debemos aspirarlas por un único objetivo: servir a Dios. La vida en los Evangelios es una vida que es santa, resplandeciente, buena, espiritual, celestial, fuerte y victoriosa.

Debemos recordar, sin embargo, que el propósito de tal vida es el servicio. El Señor Jesús era santo para el servicio, era justo para el servicio y era fuerte y victorioso para el servicio. Los evangelios nos muestran que la vida en Jesús de Nazaret era una vida de servicio.

Disfrute más: Himno 428

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