Leer y orar: "Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo." (Gálatas 6:2)
EDIFICAR EN AMOR Y CONOCER A LAS PERSONAS
Juan 13:34-35 dice: "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como Yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros". Las palabras "conocerán que sois Mis discípulos" también pueden traducirse como "conocerán que sois los que Me siguen".
Juan 17:21 dice: "Para que todos sean uno; como Tú, Padre, en Mí, y Yo en Ti, que también ellos sean uno en Nosotros; para que el mundo crea que Tú Me enviaste". El versículo 23 dice: "Yo en ellos y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en uno, para que el mundo conozca que Tú Me enviaste, y que los amaste como también a Mí Me has amado".
Cuando las personas en el mundo ven la unidad de los que sirven, pueden creer que el Señor fue de hecho enviado por Dios, que es el Cristo de Dios. Esta unidad es la unidad del Dios Triuno. Los versículos anteriores demuestran que la armonía en amor es la característica de los que son edificados por Dios. Cuando las personas entran en contacto con esta característica, perciben que esas personas siguen a Cristo.
AMARNOS UNOS A OTROS
Un creyente que no haya sido edificado por el Señor, no tendrá amor genuino por las personas. Un creyente nuevo ama a los hermanos. Aunque ese amor sea del Señor, está en su etapa inicial y no puede durar, porque no es el tipo de amor del que habla el Evangelio de Juan. En este Evangelio, el amor es resultado de permanecer en el Señor, tener comunión con Él y ser uno con los que Le pertenecen. Los que han sido edificados por Dios tienen este tipo de amor.
Pablo es uno de los que fueron trabajados por el Señor y edificados por Dios. Su amor por todas las iglesias, hermanos y colaboradores no procedía del afecto natural, de las buenas intenciones o de la igualdad de temperamento.
El amor de Pablo procedía de haber sido edificado en el Señor. Este amor puede verse en las epístolas, en sus palabras, actitudes y acciones para con las iglesias, para con creyentes específicos o para con colaboradores, ya sea por medio de reprensiones o elogios.
Él tenía una inquieta preocupación por todas las iglesias. Si un colaborador, iglesia o santo estaba debilitado, él también se debilitaba. Si tropezaban, él se entristecía e indignaba con el causante del tropiezo (2 Co 11:28-29).
Disfruta más: Himno 323
https://www.hinario.org/detail.php?hymn=635
"A la vid hoy observemos"
1 A la vid hoy observemos,
De ella vamos a aprender:
Crece entre sufrimientos
En medio de rigidez.
No cual flores que salvajes
Crecen sin limitación.
Cual confuso laberinto,
Ella crece en restricción.
2 Las flores que ella produce
Son sin gloria y sin valor;
Aunque tienen apariencia
Raramente vistas son.
Mas florecen cierto día
En frutos tomándose,
Nunca ostentan las corolas,
Sin primor, mostrándose.
Cuando extiende su ramaje
A las guías se atará,
Del terreno pedregoso
Ella extrae su suplir,
Nunca elige su camino,
Ni apuros va a evadir.
Que en primavera se ve;
Ella obtiene energía
De la vida al crecer.
Y se llena de sarmientos
Retorcidos por doquier,
Bajo el cielo azul se extienden,
Siendo el aire su placer.
Sin clemencia viene ya,
Con cuchillo y tijera
Su soberbia a despojar.
Sin fijarse en su ternura,
Golpes da con precisión;
Y las ramas excesivas
De la vid cortadas son.
Antes al que así la hiere
Totalmente, pues, se da,
Al que a sus ramas poda,
Y le quita su primor,
Para que no pierda fuerzas
Y dé frutos por mayor.
Antes tierno, endureció,
Bajo el sol las hojas secan,
Ya comienzan a caer,
Y maduran los racimos
Hasta cosechados ser.
Es labor del crecimiento,
Resultado de sufrir.
¿Con los frutos ya maduros
La vid consolada está?
No. La siega se aproxima,
Tal consuelo huirá.
Las riquezas que ella dio,
Hasta que el vino fluya
Ricamente del lagar.
Fluyendo continuamente,
Rojo, puro al paladar;
Fluye libre, dulce y rico,
Para a todos alegrar.
10 Como una vid miserable
Ella ahora se ve,
Habiendo entregado todo,
En silencio va a dormir.
¿Le dio alguien recompensa
Por el vino que ofreció?
No, sino que la han podado,
Sólo su tronco quedó.
Es muy dulce, da calor,
A los que tiemblan de frío
Oprimidos en dolor.
Mas la vid afuera y sola,
Entre hielo y nieve está,
Firme su porción soporta,
Es difícil de explicar.
Nuevamente a producir;
Con renuevos ya brotando
Vuelve a estar verde otra vez.
Del abuso invernal,
Cuando sufre tanto mal.
Ya sus brazos va a elevar,
Impurezas de esta tierra,
Con sonrisa ella enfrenta
Nueva poda de amor,
Como si nunca ha sufrido
Restricción, pena o dolor.
Savia, sangre y vino así;
¿Quedará más pobre o débil
Por todo lo que sufrió?
Bebedores y andariegos,
De la vid ganan placer,
Por su alegría y gozo,
¿Podrán ellos ricos ser?
La vida se mide así;
No es por beber el vino,
Mas por derramarlo, sí.
Pues por nuestros sacrificios
Se afirma el amor;
Quien más sufrimiento tuvo
Comparte porción mayor.
Puede Dios ganarlo más;
Quien se hiere y paga el precio,
Quien del sufrimiento huye,
Quien se niega a sí mismo
Tendrá gozo sin igual.
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