domingo, 6 de abril de 2025

La administración de la iglesia y el ministerio de la palabra, semana 4, capítulo 4, domingo

LA ADMINISTRACIÓN DE LA IGLESIA
Y EL MINISTERIO DE LA PALABRA

CAPÍTULO CUATRO:
LA IMPORTANCIA DE LA EDIFICACIÓN
REVELADA EN JUAN 14

SEMANA 4 - DOMINGO
Lectura Bíblica: 1 Co 3:9-13; He 11:10, 40; 1 P 2:5; Ap 21:2-3, 12-14, 22

Leer y orar: "porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios." (He 11:10)

LA EDIFICACIÓN COMO EL
ÚNICO PROPÓSITO DE DIOS

No debemos pensar que después de que Dios haya salvado a todos nosotros los pecadores y haya terminado de construir mansiones para nosotros en el cielo, vendrá y nos llevará a vivir en ellas. Dios tiene solo una obra de edificación en el universo, en la cual los pecadores son salvos para ser materiales de construcción que son, entonces, mezclados con Dios.

El elemento celestial también forma parte de esa mezcla. Esta es la edificación de Dios, donde Dios toma al hombre como Su morada y el hombre toma a Dios como su habitación. Esta es una habitación misteriosa; es "la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios" (He 11:10). En todo el universo Dios solo tiene esta única obra, esta única edificación. En este edificio Dios está mezclado con el hombre, y el cielo está unido a la tierra.

Toda la Biblia nos muestra la obra de edificación de Dios, cuya conclusión es la manifestación de la Nueva Jerusalén. La Nueva Jerusalén es Dios en el hombre, es decir, Dios tomando al hombre como Su habitación. También es el hombre en Dios, es decir, el hombre tomando a Dios como su morada. Al final, Dios y el hombre, el hombre y Dios estarán mezclados. Dios introduce el cielo en la Nueva Jerusalén; en ella están la condición y el elemento celestial.

Además, la Nueva Jerusalén no solo se expresa en la tierra, sino que también está unida a la tierra. Dios y el hombre están mezclados; el cielo y la tierra están unidos. El hombre toma a Dios como su morada, y Dios toma al hombre como Su habitación. Esta es la edificación de Dios en el universo.

Aunque sea llamada un lugar porque el cielo está incluido y es expresado en la tierra, también es una persona porque Dios está en el hombre. Esto es lo que Dios edifica hoy: la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Ese edificio es el lugar que el Señor está preparando. Por esa razón, Apocalipsis 21:2 utiliza la palabra preparada: "La nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de parte de Dios, ataviada como una novia adornada para su esposo" (RVR).

El propósito de la obra de Dios es la edificación: para eso Él salva a los pecadores e instruye a los santos. La Nueva Jerusalén está compuesta de todos los creyentes salvos. Según Apocalipsis 21, la ciudad posee un muro y doce puertas. Los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel están inscritos en ellas, y el muro tiene doce fundamentos con los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero (vs. 12-14).

Dios no está edificando una habitación con el propósito de llevarnos allí cuando esté terminada. Esto no está de acuerdo con la revelación de la Biblia. Nosotros somos la casa, la habitación, que Dios edifica. Somos el templo de Dios, Su morada por medio del Espíritu Santo. Como piedras vivas, somos edificados casa espiritual (1 P 2:5). En su culminación, el templo se ampliará convirtiéndose en una ciudad. Por eso no existe ningún templo en esa ciudad (Ap 21:22). La ciudad es la ampliación del templo.

La obra de Dios es edificar una habitación para Sí en el universo. Por este motivo, al hablar de la ciudad, el versículo 3 dice que es el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él habitará (erigirá Su tabernáculo, en el original) con ellos. Salvar a los pecadores e instruir a los santos no son el propósito de Dios. Él salva a los pecadores e instruye a los santos para adquirir un edificio en la tierra. Su edificación es un hombre corporativo, no un individuo. Esta es Su morada.

Juan 14 muestra lo que Dios hace hoy en el universo. Salvar a los pecadores e instruir a los santos es solo parte de Su obra. Él hace una obra de edificación y quiere preparar una habitación. Esta habitación es una entidad misteriosa. Es Dios mezclándose con el hombre y transformándolo en Él mismo. Esta edificación incluye también el elemento celestial, y el cielo está unido a la tierra. Esta es la obra que Dios realiza hoy.

Si logramos comprender este punto a medida que leamos el Nuevo Testamento, seremos grandemente iluminados y entenderemos el significado de la Nueva Jerusalén y de la iglesia. Entenderemos también cuál es nuestro propósito y meta en la obra del Señor. No estamos aquí meramente para salvar a los pecadores e instruir a los santos. Más bien, nuestra meta es el edificio de Dios, Su habitación en la tierra.

Dios realiza una obra de edificación. El Evangelio de Juan, Hechos de los Apóstoles y las epístolas nos muestran las piedras que serán utilizadas en la edificación de Dios. Hechos 4:11 dice que Cristo es la piedra angular; Efesios 2:22 dice que somos edificados en Él para habitación de Dios. En 1 Corintios 3, Pablo dice que somos el edificio de Dios (v. 9) y que debemos cuidar cómo edificamos (v. 10). "Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta" (vs. 12-13a).

Hebreos 11:10 habla de "la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios". Dios está diseñando y construyendo una ciudad. Según el versículo 40, los santos del Antiguo Testamento necesitan a los creyentes del Nuevo Testamento para recibir la promesa de Dios. A pesar de que Abraham fue edificado por Dios, muchos en los tiempos del Nuevo Testamento no lo fueron. En consecuencia, la ciudad aún no se ha manifestado. Sin embargo, se manifestará y estará preparada y edificada al final de Apocalipsis. Apocalipsis 21:3 dice claramente que la Nueva Jerusalén es Dios "erigirá Su tabernáculo" con los hombres.

Ella está llena del elemento celestial, pero se expresa en la tierra. Es la unión del cielo con la tierra, el hombre y Dios mezclados. No es una bendición para creyentes espirituales de forma individual. El templo de Dios se convierte en una ciudad, la habitación de Dios. Esto es lo que Él quiere y está haciendo. Esta es Su meta, Su obra central.

Disfrute más: Himno 305

"Siendo el tabernáculo,
así en Él entramos;
Cristo como ofrenda,
Vive en nuestro interior;
Cuando lo comemos,
Nuestro espíritu lo toma,
¡Es maravillosa tal comunión!"

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