EL PEREGRINO
CAPÍTULO 11
SEMANA 3 - VIERNES
Leer y orar: "Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley." (Gálatas 5:17-18)
Cristiano encuentra en Fiel un excelente compañero;
El prudente temor que tuvo al unirse a él nos enseña que debemos ser muy cautelosos en la elección de nuestros compañeros de fe. Conversaciones provechosas que tuvieron entre ellos.
Después de todo esto, llegó nuestro Peregrino a una eminencia expresamente levantada para que los viajeros pudieran desde allí divisar el camino que iban a seguir. Vio, muy adelante, a Fiel, a quien llamó diciendo: Hola, hola, ¡espera para que caminemos juntos!
Fiel miró hacia atrás, oyó a Cristiano volver a llamarlo, y respondió: No puedo esperar. Mi vida corre peligro, porque viene tras de mí el vengador de la sangre. Esta respuesta entristeció bastante a Cristiano, pero, haciendo un gran esfuerzo, pronto alcanzó a Fiel, pasándole incluso al frente, y así el último llegó a ser el primero.
Sonrió, jactándose de haber pasado adelante de su hermano; pero, como no prestó atención a dónde ponía los pies, de repente tropezó y cayó, sin poder levantarse hasta que Fiel vino en su ayuda. Vi, entonces, en mi sueño, que caminaban juntos en la mayor armonía, conversando agradablemente sobre todo lo que les había sucedido durante el viaje. Cristiano comenzó a hablar en estos términos:
Cristiano - Honrado y querido hermano Fiel, ¡estoy contentísimo de haberte alcanzado, y de que Dios haya dispuesto así nuestros espíritus para que caminemos juntos en esta senda tan agradable!
Fiel - Tenía intención de venir contigo desde nuestra ciudad; pero te adelantaste de tal forma que me vi obligado a venir solo.
Cristiano - ¿Cuánto tiempo permaneciste aún en la ciudad de la Destrucción después de mi partida?
Fiel - Me quedé hasta que ya no pude soportarlo más, porque, tan pronto como partiste, comenzaron a decir que la ciudad iba a ser reducida a cenizas por el fuego del cielo.
Cristiano - ¿Qué me dices? ¿Nuestros vecinos decían eso?
Fiel - Sí lo decían; y durante algún tiempo no se hablaba de otra cosa.
Cristiano - Y, a pesar de eso, ¿sólo tú trataste de ponerte a salvo?
Fiel - Aunque, como te dije, se hablaba mucho del peligro, me pareció que no creían mucho en su existencia, porque, en el calor de la discusión, oí a algunos burlarse de ti y de tu viaje, que llamaban desesperado. Pero yo creí, y aún creo, que nuestra ciudad será abrasada con fuego y azufre, y por eso huí.
Cristiano - ¿Oíste hablar del vecino Flexible?
Fiel - Oí decir que había seguido hasta el Pantano de la Desconfianza, donde dicen que cayó, porque no quiere que se sepa lo que le sucedió; pero lo que no pudo ocultar a nuestra vista fue el barro con que venía cubierto.
Cristiano - ¿Y qué dijeron los vecinos?
Fiel - Desde que volvió, ha sido objeto de desprecio y burla de toda la gente, al punto de que casi no encuentra quién le dé trabajo. Ahora está mucho peor que antes de salir de la ciudad.
Cristiano - Pero ¿cómo se explica la mala estima en que lo tienen, si ellos desprecian el camino que él abandonó?
Fiel - Lo llaman renegado, por no haber permanecido fiel a su profesión. Yo creo que Dios incitó hasta a sus enemigos a burlarse de él, por haber abandonado su camino (Jeremías 38:18-19).
Cristiano - ¿Hablaste con él antes de partir?
Fiel - Lo encontré una vez en la calle, pero él volvió el rostro hacia otro lado, como avergonzado de lo que había hecho, y por eso no llegamos a hablar.
Cristiano - Realmente, cuando comencé mi viaje, tenía algunas esperanzas en él; pero ahora temo que perezca en las ruinas de la ciudad, porque le sucedió lo que dice ese verdadero proverbio: "El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno" (2 Pedro 2:22).
Fiel - También tengo ese temor; pero, ¿quién puede saber el futuro?
Cristiano - Tienes razón. No hablemos más de él; ocupémonos mejor de cosas que más directamente nos interesan. Cuéntame lo que te sucedió en el camino. Se supone que encontraste algunas cosas dignas de ser contadas.
Fiel - No caí en el pantano en el que, según veo, tú caíste, y llegué a la puerta estrecha sin ese peligro; pero encontré a una tal dama llamada Sensualidad, de quien estuve a punto de sufrir daño.
Cristiano - Dichoso tú por haber escapado de sus lazos. Por su causa estuvo José en gran riesgo, y se libró de ella como tú, no sin grave peligro de muerte. Entonces, ¿qué te hizo ella? (Génesis 39:11-12)
Fiel - Sólo quien la haya oído puede valorar cuán lisonjera es su lengua: empleó todos sus esfuerzos para perderme, prometiéndome toda clase de placeres.
Cristiano - Seguro que no te prometió el placer de la paz de una conciencia tranquila.
Fiel - Bien sabes que hablo de los placeres carnales.
Cristiano - Da gracias a Dios por haberte librado de ella.
"Aquel contra quien el Señor está airado caerá en ella" (Proverbios 22:14)
Disfruta más:
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