EL PEREGRINO
CAPÍTULO 13
SEMANA 5 - DOMINGO
Leer y orar: "Sabiendo que no fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual heredasteis de vuestros padres, con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación." (1 Pedro 1:18-19)
Peregrinos en la Feria de la Vanidad (5)
Avaricia - Me parece que todos estamos de acuerdo en este punto, y no creo que haya duda en que pasemos a otro asunto.
Amor-al-Dinero - No tenemos nada más que decir al respecto. Y quien no cree en la Escritura ni en la razón (que ambas están de nuestro lado), no conoce su propia libertad ni busca su propia seguridad.
Interés-Propio - Amigos, por lo que se ve, todos somos peregrinos, y para apartarnos mejor de las cosas malas, permítanme proponerles una cuestión.
Supongamos que un pastor de almas, o un comerciante, tuviera la oportunidad de poseer los bienes de esta vida, pero no pudiera alcanzarlos de ningún modo sin aparentar ser extraordinariamente celoso en algún punto de la religión que hasta entonces no le había importado mucho; ¿no le estaría permitido emplear los medios necesarios para alcanzar su fin, sin dejar por ello de ser un hombre honrado?
Amor-al-Dinero - Veo el fondo de vuestra cuestión y, con el amable consentimiento de estos caballeros, os daré una respuesta, que consideraré primero respecto al pastor. Imaginemos un hombre de esta clase, un buen hombre, que posee un beneficio muy pequeño, y que, esperando uno más cómodo y más lucrativo, tiene la oportunidad de obtenerlo con la condición de ser más estudioso, de predicar más y con mayor celo; a pesar de las opiniones contrarias, no veo razón alguna por la cual este hombre no pueda hacerlo y aun mucho más, si tiene la oportunidad, sin dejar de ser un hombre honrado. ¿Y por qué?
1.º - Desear un beneficio mejor es lícito, sin contradicción alguna, ya que es la Providencia quien lo ofrece; así que puede obtenerlo si está a su alcance y no se trata de cuestiones de conciencia.
2.º - Además, el deseo de ese beneficio lo hace más estudioso y más celoso predicador, lo obliga a cultivar más su talento, todo lo cual es, sin duda, muy conforme con la voluntad de Dios.
3.º - En cuanto a acomodarse al carácter de su pueblo, si renuncia a algunos de sus principios, esto supone: a) que tiene un espíritu lleno de abnegación; b) que actúa con dulzura y atractivo; c) que es más apto, por tanto, para el ministerio pastoral.
4.º - Deduzco, pues, que un pastor que cambia un beneficio pequeño por uno mayor no debe ser llamado avaro. Al contrario, debe considerarse que simplemente sigue su vocación y aprovecha la oportunidad de hacer el bien que se le presenta.
En cuanto a la segunda parte de la cuestión, es decir, con referencia al comerciante, supongamos que su negocio es muy reducido, pero que, volviéndose religioso, puede mejorar su suerte, quizá encontrando una esposa rica o un mayor número de clientes.
A mi parecer, no hay razón alguna por la cual no pueda hacerlo con integridad; porque,
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volverse religioso es una virtud, sea cual sea el camino que se siga para lograrlo;
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tampoco es ilícito buscar una esposa rica o más y mejores clientes;
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además, el hombre que alcanza estas cosas haciéndose religioso, obtiene un bien a través de otros bienes igualmente buenos, y se vuelve bueno a sí mismo; consigue muchas cosas buenas, buena esposa, buenos clientes, buenas ganancias, y se vuelve bueno. Luego, hacerse religioso para obtener todas estas cosas es una tentación buena y provechosa.
Estas palabras de Amor-al-Dinero fueron muy aplaudidas por todos, concluyendo unánimemente que tal doctrina era sana y ventajosa.
Y como les parecía que no podía ser refutada, decidieron apresurar el paso para plantear la cuestión a Cristiano y Esperanza, con tanto mayor empeño cuanto sabían que ellos habían combatido las opiniones de Interés-Propio. Comenzaron a llamarlos a grandes voces, obligándolos a detenerse y esperar. Habían resuelto que quien propondría la cuestión no sería Interés-Propio, sino Apegado-al-Mundo, porque, según su opinión, la respuesta que este recibiría no sería tan encendida como la que recibió Interés-Propio. Tan pronto como alcanzaron a los dos peregrinos, todos se saludaron, y Apegado-al-Mundo expuso la cuestión, pidiendo el favor de que la resolvieran, si podían.
Cristiano respondió en estos términos: —No solo yo, sino cualquier novato en religión podría responder fácilmente a mil preguntas como esa; si es lícito seguir a Cristo por los panes, como se ve en Juan 6:26, ¡cuánto más abominable será servirse de Cristo y de la religión como medio para conseguir y gozar de las cosas del mundo! Solo los gentiles, los hipócritas, los demonios y los hechiceros pueden aceptar semejante opinión.
2.º) Los fariseos hipócritas también eran religiosos de esta clase. Las largas oraciones eran entre ellos el pretexto para devorar la casa de las viudas, y por eso el resultado fue mayor condenación de parte de Dios (Lucas 20:46-47).
3.º) Tal fue también la religión de Judas. Este demonio era religioso por la bolsa y lo que ella contenía; pero se perdió y fue expulsado como hijo de perdición.
4.º) También estaba en esta religión Simón el Mago, porque quería poseer el Espíritu Santo para ganar dinero; pero recibió de la boca de Pedro la sentencia merecida (Hechos 8:18-23).
5.º) Tampoco puedo dejar de decir que todo aquel que toma la religión para poseer el mundo, la abandonará si es necesario para no perderlo; pues es tan cierto que Judas se hizo religioso por causa del mundo como es cierto que por la misma causa vendió su religión y a su Señor. Responder afirmativamente a la cuestión que habéis planteado, como me parece que habéis hecho, y aceptar esa respuesta como buena es ser pagano, hipócrita e hijo de perdición, y así vuestra recompensa será acorde con vuestras obras.
Al oír este discurso, los falsos peregrinos no supieron qué replicar. Entonces Cristiano dijo a su compañero: Si estos hombres no pueden sostenerse ante la sentencia de un hombre, ¿qué será cuando comparezcan ante el tribunal de Dios? Si los vasos de barro los hacen callar, ¿qué será cuando sean reprendidos por las llamas de un fuego devorador?
Cristiano y Esperanza continuaron su camino, hasta llegar a una hermosa llanura llamada Alivio. Fue muy agradable para ellos atravesar esta llanura, pero el placer fue de corta duración, porque no era muy extensa. Al otro lado encontraron una colina llamada Ganancia, y en esa colina había una mina de plata. Algunos de los viajeros que habían pasado por aquel lugar se habían desviado del camino para visitar la mina, que consideraban muy valiosa. Sin embargo, sucedió que, al acercarse demasiado a la abertura del pozo, el terreno que pisaban cedió, por ser falso, y fueron precipitados al abismo, donde encontraron la muerte; otros, que no murieron, quedaron lisiados y mutilados, y nunca más pudieron recuperar sus fuerzas mientras vivieron.
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