EL PEREGRINO
CAPÍTULO 19
SEMANA 6 - MIÉRCOLES
Los peregrinos vuelven a hablar con Ignorancia,
y ven en sus palabras el lenguaje de un cristiano que lo es solo de nombre.
Cuando Esperanza terminó el razonamiento que acabamos de mencionar, miró hacia atrás y, viendo a Ignorancia que los seguía, dijo a Cristiano:
Esperanza - Ese joven no parece tener mucho deseo de alcanzarnos.
Cristiano - Ya lo veo. Nuestra compañía, sin duda, no le agrada.
Esperanza - Yo también lo creo. Sin embargo, esperémoslo.
Y así lo hicieron. Tan pronto como el muchacho se acercó, Cristiano le preguntó por qué venía tan despacio.
Ignorancia - Me gusta mucho andar solo, sobre todo cuando la compañía no me agrada.
Cristiano - (Al oído de Esperanza): ¿No te dije que no le gustaba nuestra compañía?
(En voz alta, a Ignorancia): Vamos, acércate a nosotros y aprovechemos el tiempo en una conversación provechosa. Dime, ¿cómo estás? ¿Cómo están tus relaciones entre Dios y tu alma?
Ignorancia - Supongo que lo mejor posible. Siempre estoy lleno de buenos pensamientos, que acuden a mi mente para consolarme en mi peregrinación.
Cristiano - ¿Y cuáles son esos pensamientos?
Ignorancia - Pienso en Dios y en el cielo.
Cristiano - ¡También los demonios y las almas condenadas piensan como tú!
Ignorancia - Pero yo medito en esos pensamientos y tengo el deseo de realizarlos.
Cristiano - Así también hacen muchos que no tienen ninguna probabilidad de llegar a Dios ni al cielo. El alma del perezoso desea y nada alcanza (Prov. 13:4).
Ignorancia - Pero yo pienso en estas cosas y lo dejo todo por ellas.
Cristiano - Lo dudo mucho, porque eso de abandonar todo es mucho más difícil de lo que muchos piensan. Pero dime: ¿en qué te basas para pensar que lo has dejado todo por Dios y por el cielo?
Ignorancia - Es mi corazón el que me lo asegura.
Cristiano - El sabio dice que el que confía en su corazón es un necio (Proverbios 28:26).
Ignorancia - Eso es cuando el corazón es malo; el mío, sin embargo, es bueno.
Cristiano - ¿Y cómo puedes probarlo?
Ignorancia - Me consuelo con esperanzas del cielo.
Cristiano - Eso también puede ser engañoso: porque el corazón puede consolarnos con la esperanza de aquello mismo que no tiene ningún fundamento para esperar.
Ignorancia - Pero mi corazón y mi vida están perfectamente en armonía, y por eso creo que mi esperanza está bien fundamentada.
Cristiano - ¿Quién te dijo que tu corazón y tu vida estaban en armonía?
Ignorancia - Mi corazón.
Cristiano - ¡Tu corazón! Si la palabra de Dios no da testimonio en ese sentido, cualquier otro testimonio carece de valor.
Ignorancia - Entonces, ¿no es bueno el corazón que tiene buenos sentimientos? ¿No es buena la vida que está de acuerdo con los mandamientos de Dios?
Cristiano - Es cierto: es bueno el corazón que tiene buenos pensamientos, y es buena la vida que está en armonía con los mandamientos de Dios; pero debes notar que una cosa es tenerlos y otra pensar que los tenemos.
Ignorancia - Dime, entonces: ¿qué entiendes tú por buenos pensamientos y por conformidad de vida con los mandamientos de Dios?
Cristiano - Hay diferentes tipos de buenos pensamientos: unos respecto a nosotros mismos, otros respecto a Dios y otros respecto a otras cosas.
Ignorancia - ¿Cuáles son los buenos pensamientos respecto a nosotros mismos?
Cristiano - Aquellos que están en conformidad con la palabra de Dios.
Ignorancia - ¿Cuándo están en conformidad con la palabra de Dios nuestros pensamientos sobre nosotros mismos?
Cristiano - Cuando juzgamos de nosotros lo mismo que juzga esa palabra. Me explico mejor. Dice la palabra de Dios, hablando de los que están en estado natural, que no hay ni un solo justo, ni hay quien haga el bien. Dice además que todo el fin de los pensamientos del corazón del hombre es solamente el mal (Génesis 8:21).
Pues bien, cuando pensamos así respecto de nosotros mismos, y así lo sentimos verdaderamente, nuestros pensamientos son buenos, porque están en armonía con la palabra de Dios.
Ignorancia - Nunca creeré que mi corazón sea tan malo.
Cristiano - Y por eso nunca en toda tu vida has tenido un buen pensamiento. Así como la palabra de Dios sentencia nuestros caminos, y cuando los pensamientos de nuestros corazones y nuestros caminos concuerdan con el juicio que la palabra forma al respecto, ambos son buenos, porque están conformes con ella.
Ignorancia - Explícame el sentido de esas palabras.
Cristiano - Dice la palabra de Dios que los caminos del hombre están extraviados, que no son buenos, sino perversos; dice que los hombres por naturaleza se apartan del camino, que ni siquiera lo han conocido (Salmos 125:5; Proverbios 2:15; Romanos 3:12-17). Pues bien, cuando un hombre piensa así de sus caminos, es decir, cuando lo piensa con sentimientos de humillación del corazón, es cuando tiene buenos pensamientos sobre sus propios caminos.
Ignorancia - ¿Y cuáles son los buenos pensamientos respecto a Dios?
Cristiano - De igual modo, aquellos que concuerdan con lo que acerca de Dios nos dice su palabra, cuando pensamos en su ser, en sus atributos, tal como la palabra nos enseña. A este respecto, sin embargo, no puedo extenderme ahora. Hablando solo de Dios en sus relaciones con nosotros, tenemos pensamientos buenos y rectos cuando pensamos que Él nos conoce mejor de lo que nosotros mismos nos conocemos, y que puede ver el pecado en nosotros, aun cuando nosotros no podamos verlo de ningún modo; cuando pensamos que conoce nuestros pensamientos más íntimos y que lo más recóndito de nuestro corazón está siempre patente a sus ojos; cuando pensamos que todas nuestras justicias son abominación en su presencia, y que, por lo tanto, no puede admitir que estemos en su presencia confiando en nuestras obras, aun en las mejores.
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