SEMANA 1 - MIÉRCOLES
Lectura Bíblica: Ro 4
Leer y orar: "Si permanece la obra de alguno que sobreedificó sobre el fundamento, recibirá recompensa" (1 Co 3:14)
RECOMPENSA Y DON (2)
Por medio de la salvación, Dios separa a los salvos de los no salvos; Él separa a los que tienen la vida eterna de los que están condenados. De igual modo, Dios también separa a Sus hijos en dos grupos por medio de Su recompensa. Así como la salvación separa a las personas del mundo, de la misma forma, la recompensa también hace separación entre los hijos de Dios. Dios separa a Sus hijos en obedientes y desobedientes.
Para con las personas del mundo, la cuestión es tener fe o no tener fe. Para con los cristianos, la cuestión es ser fiel o no ser fiel. Para con las personas del mundo, es una cuestión de ser salvo o no ser salvo. Para con los cristianos, es una cuestión de tener o no tener la recompensa.
El problema de hoy con los hijos de Dios es que ellos exaltan demasiado la salvación; todo lo que ven es simplemente la salvación. Ellos piensan que solamente cuando cuiden de su obra podrán ser salvos. Como resultado, ya no tienen tiempo para perseguir la recompensa. Si alguien no ha pasado por la primera puerta, no puede pasar por la segunda.
Que Dios sea misericordioso con nosotros, para que comprendamos que la cuestión de la salvación ya está resuelta. Ella no puede ser sacudida, pues ya fue cumplida por el Señor Jesús. Ella está totalmente concretada. Hoy, debemos empeñarnos en la recompensa delante de nosotros. Habrá una gran diferenciación en el reino: algunos tendrán gloria, y otros no tendrán gloria.
Ahora necesitamos ver sobre qué base se da la recompensa. La Palabra de Dios dice que la recompensa se da por causa de la obra. Así como la Biblia dice claramente que la salvación es por la fe, de la misma forma la Biblia dice claramente que la recompensa es por la obra. La Biblia nos revela que la salvación es por la fe de los pecadores, y la recompensa es por la obra de los cristianos.
La fe está relacionada con la salvación; esto está más que claro. La obra está relacionada con la recompensa; esto también está más que claro. Nadie debe confundir las dos cosas. Romanos 4:4 dice: "Pero al que trabaja, el salario no se le cuenta como gracia, sino como deuda". Dar una recompensa a alguien que trabaja no es gracia, sino deuda. En otras palabras, ¿cómo puede alguien obtener una recompensa? La recompensa viene por las obras, y no por la gracia.
Apocalipsis 2:23 dice: "Mataré a sus hijos, y todas las iglesias conocerán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón, y os daré a cada uno según vuestras obras". Este versículo dice que el Señor hará que todas las iglesias conozcan que Él es Aquel que escudriña las mentes y los corazones, y dará a cada uno según sus obras. En otras palabras, Él recompensará a cada uno según sus obras. ¿Cómo Él recompensa o retribuye? Es de acuerdo con nuestra obra.
Es claro que esa obra no es nuestra propia obra. Nosotros solo lavamos nuestras vestiduras en la sangre para que queden blancas. Cuando el Espíritu Santo vive a Cristo en nosotros, tenemos las obras de un cristiano. Algunos vivirán a Cristo, y otros no vivirán a Cristo. Todo el capital proviene de Cristo. Todo poder también se origina en Cristo. Pero algunos dejarán que el Señor trabaje en su interior, y otros no. Por lo tanto, este versículo nos muestra claramente la cuestión de la recompensa.
La cuestión de la recompensa depende de que un cristiano sea digno o no. Hoy, Dios no salva a una persona por ser digna, y en el futuro, Dios no recompensará a un cristiano que sea indigno. La Primera Epístola a los Corintios 3:14 dice: "Si permanece la obra de alguno que sobreedificó sobre el fundamento, recibirá recompensa". Aquí dice que si su obra permanece, esa persona será recompensada. No dice que si su fe permanece, esa persona será recompensada. La cuestión de la recompensa depende de la obra de la persona.
La Biblia distingue claramente salvación de recompensa. Ella nunca confunde salvación y recompensa, y nunca confunde fe con obras. Sin la fe, el hombre no puede ser salvo. Sin las buenas obras, el hombre no puede ser recompensado. Las obras de alguien deben resistir delante del trono del juicio y sobrevivir al examen minucioso de los ojos flameantes, antes de que haya la posibilidad de recibir recompensa.
Lucas 6:35 dice: "Amad, pues, a vuestros enemigos, haced el bien y prestad, no esperando nada a cambio; y será grande vuestra recompensa". La recompensa es enteramente debida a la obra de alguien. Prestar dinero a alguien sin esperar ser pagado es su obra, y amar a su enemigo es su obra. Usted tiene que hacer esto para obtener la recompensa.
Ningún pasaje de la Biblia menciona que alguien tenga que amar a sus enemigos y hacer el bien para que pueda recibir la vida eterna. Tampoco existe ningún versículo que diga que alguien tenga que prestar a otros para que pueda ser salvo, o que tenga que prestar a otros para que pueda evitar la perdición.
Pero existe el versículo que dice que si usted presta a otros y hace el bien a otros, su recompensa en el cielo será grande. La recompensa proviene de la obra, y no de la fe. La fe puede salvarlo, pero la fe no puede ayudarlo a obtener la recompensa.
La Segunda Epístola a Timoteo 4:14 dice: "Alejandro, el calderero, me ha causado muchos males; el Señor le pagará conforme a sus obras". Aquí se cita un ejemplo. Un cristiano estaba tratando de perjudicar a Pablo; él había pecado contra Pablo. La persona mencionada aquí era un cristiano. Él no era una persona del mundo. En el futuro, los cristianos serán recompensados delante de Dios según sus obras.
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