REUNIONES EN CASA
Leer y orar: "Ellos, al oír esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: ¿Qué haremos, hermanos? Entonces Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo." (Hechos 2:37,38)
Cuando predicamos el evangelio a los pecadores, tenemos que alcanzar principalmente sus conciencias. No es adecuado que solo enseñemos en su mente a conocer a Dios, a entender la Biblia y el evangelio. La mejor y más efectiva manera de predicar el evangelio es tocar la conciencia del pecador, porque la conciencia es la parte principal del espíritu humano.
Cuando tocamos la conciencia de una persona, tocamos su espíritu. Por esta razón cuando predicamos el evangelio, tenemos que hacerlo con el poder de la convicción para convencerles y hacer que tengan convicción en su conciencia. Entonces, cuando su conciencia ha sido tocada, empieza a arrepentirse, a lamentarse y a veces hasta llorar.
No podemos enseñar a las personas a lamentarse en la mente; debemos tocar sus conciencias. La conciencia es la principal parte funcional de nuestro espíritu humano y cuando la ejercitamos, ejercitamos nuestro espíritu. Cuando oramos, nos arrepentimos y hablamos al Señor, ejercitamos nuestro espíritu.
Cuando lo hacemos, inmediatamente el Espíritu Santo entra en nosotros. Esta es la única manera de tocar el Espíritu Santo, el Espíritu consumado como la misma consumación del Dios Triuno. Pero este principio ha sido descuidado por muchos, y se ha perdido entre los cristianos de hoy.
Algunos piensan que la mejor manera de recibir el Espíritu es orar y orar. Esto es correcto. La mejor manera de tocar el Espíritu es orar, pero se debe orar con un entendimiento correcto. Los pentecostales siempre enseñan a las personas que deben ayunar, orar y esperar en Dios para que algo suceda repentinamente. Entonces se recibe el Espíritu Santo.
Ellos dicen que la mejor manera de recibir el Espíritu Santo es mover la mandíbula y cambiar la lengua para expresar algo en una voz extraña, es decir, hablar en lenguas. Yo he probado muchas formas diferentes, pero tengo que decirles que la forma bíblica es orar en su espíritu.
Ustedes no necesitan esperar y no necesitan mover la mandíbula y cambiar la lengua; solo necesitan orar en su espíritu. Si lo hacen solo por un minuto, tocarán el Espíritu Santo.
Es fácil encender la electricidad en este edificio; basta con tocar el interruptor. Supongamos que ustedes se arrodillen, rogando y orando: “Querida electricidad, por favor ven a mí. Te estoy esperando. ¿No sabes? Respóndeme. Por favor, ven”. Si la electricidad pudiera hablar, diría: “Tonto, ¿por qué no tocas el interruptor?”.
Cada mañana ustedes tienen que orar, no solo para pedir al Señor que les dé un buen día, sino para abrirse otra vez en su espíritu. Abran su espíritu al Señor: “Gracias al Señor”. A veces solo necesitan decir: “Gracias al Señor. Gracias que puedo tener contacto contigo aquí”.
Pueden decir: “Gracias al Señor. Gracias que tu sangre me limpia. Gracias, Señor, que Tú estás conmigo”. Cuando lo hacen, necesitan sentir que, profundamente dentro de ustedes, esto es, en su espíritu, están tocando al Señor, están tocando al Espíritu. Todos sabemos esto, pero muchísimas veces oramos tantas cosas que nos distraen de tocar el Espíritu.
🌿 Disfrute más:
Himno: "Predicación del Evangelio - Rescatar a los que Perecen"
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