REUNIONES EN CASA
Leer y orar: “¿Qué hacer, pues, hermanos? Cuando os reunís, uno tiene salmo, otro, doctrina, este trae revelación, aquel, otra lengua, y aún otro, interpretación. Que todo se haga para edificación.” (1 Co 14:26)
LA MANIFESTACIÓN DEL ESPÍRITU
Ahora del versículo 3 pasamos al versículo 7 de 1 Co 12: “a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho”. ¿Cuál es la manera en que es dada la manifestación del Espíritu? “Porque a uno le es dada, mediante el Espíritu, palabra de sabiduría...” (v. 8).
La manifestación principal del Espíritu está en la palabra de sabiduría y no en los milagros, ni en las curas, ni en hablar en lenguas. La primera manifestación es la palabra de sabiduría, luego “y a otro, ..., palabra de conocimiento”.
La primera manifestación es la palabra de sabiduría y la segunda es la palabra de conocimiento. Esto debería impresionarnos, que en nuestras reuniones en casa debemos estar llenos de palabras de sabiduría y de conocimiento.
En las reuniones la palabra de sabiduría está en la cumbre y la palabra de conocimiento no está tan elevada. La sabiduría está relacionada principalmente con nuestro espíritu y el conocimiento se relaciona con nuestra mente. La sabiduría procede de nuestro espíritu, donde mora el Espíritu Santo. El conocimiento procede de la mente, donde está nuestro pensamiento. Pero no menospreciéis la palabra de conocimiento. Estas son las dos manifestaciones más importantes del Espíritu en las reuniones cristianas.
El versículo 9 dice: “a otro, en el mismo Espíritu, fe; y a otro, en el mismo Espíritu, dones de curar”. La fe aquí es el tipo de fe que puede remover montañas. El versículo diez continúa: “a otro, operaciones de milagros”. Estas son las obras de poder. Se mencionan tres cosas: la fe para remover montañas, la curación de enfermedades, y las operaciones de milagros.
Luego dice: “a otro, profecía”. Profetizar es también hablar. La palabra de sabiduría es para hablar, la palabra de conocimiento es para hablar, y la profecía es para hablar. Después dice: “a otro, discernimiento de espíritus”. Esto es para discernir cuál espíritu es de Dios y cuál no es de Dios. Luego dice: “a uno, diversos géneros de lenguas”. Sabemos que todas las lenguas son para hablar.
Y continúa: “y a otro, interpretación de lenguas”. La interpretación de lenguas también es para hablar. Estos son nueve puntos de la manifestación del Espíritu. Cinco son para hablar: la palabra de sabiduría, la palabra de conocimiento, la profecía, las lenguas y la interpretación de lenguas. Todos estos cinco son para hablar. Luego hay fe para vencer algunos obstáculos, la curación de enfermedades, las operaciones de milagros y el discernimiento de espíritus.
En 1 Corintios 14:26 dice: “¿Qué hacer, pues hermanos? Cuando os reunís, uno tiene salmo, otro, doctrina, este trae revelación...”. Un salmo no es solamente para cantar. Efesios 5 nos dice que hablemos unos a otros con salmos e himnos. Los salmos no son solo para cantar, sino también para hablar.
Las enseñanzas, sin duda, son para hablar y la revelación es un tipo de hablar. El versículo 26 continúa: “...otra lengua, y aún otro, interpretación”. Todos estos son para hablar. Un salmo es para hablar y cantar. Una enseñanza es para hablar. Una revelación es para hablar. Una lengua es para hablar. Una interpretación de una lengua es para hablar.
Todos estos cinco puntos que están relacionados con las reuniones cristianas son para hablar. Tenemos que estudiar con mucho cuidado la palabra en la revelación divina del Señor.
En el capítulo doce, cuando Pablo habla de la manifestación del Espíritu, habla de nueve puntos. De los nueve, cuatro son cosas milagrosas: la fe, la curación, los milagros y el discernimiento de espíritus. Cinco son para hablar: la palabra de sabiduría, la palabra de conocimiento, la profecía, las lenguas y la interpretación de lenguas.
Luego cuando se habla de las reuniones en el capítulo catorce, no se refiere a curaciones o milagros. En un cambio, todo lo que dice se refiere al hablar. Tenéis que salmodiar. Esto significa que tenéis que hablar o tenéis que cantar. Necesitáis vocalizar.
Luego, necesitáis enseñar hablando. Necesitáis dar una revelación hablando. Necesitáis hablar una lengua e interpretarla hablando. Todo es por medio del hablar.
Entonces, ¿qué tenemos que hablar? Respecto a todos estos tipos de hablar. Pablo dijo en 1 Corintios 14:1: “Seguid el amor y procurad, con celo, los dones espirituales, pero especialmente que profeticéis”.
La palabra profetizar tanto en hebreo como en griego, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, significa tres cosas. Primero, profetizar es hablar por Dios, es decir a las personas algo de Dios. En segundo lugar, es hablar de Dios, hablar algo tocante a Dios. En tercer lugar, es predecir, decir de antemano algo que ocurrirá.
El tercer significado es un asunto de previsión. Muchos cristianos entienden que la palabra profetizar significa solo predecir o pronosticar. Pero si leemos 1 Corintios 14, podremos entender que la palabra profetizar, en este capítulo, no se refiere principalmente al pronosticar, sino al hablar de Cristo y al hablar por Cristo.
Profetizar en este capítulo es simplemente hablar de las cosas tocantes a Dios y hablar por Dios, o se puede decir, hablar de las cosas tocantes a Cristo y hablar por Cristo. Luego el versículo 3 sigue diciendo: “Pero el que profetiza habla a los hombres, edificando, exhortando y consolando”.
Esto, sin duda, no es previsión, sino un tipo de hablar en la palabra de sabiduría o en la palabra de conocimiento para edificar, animar, confortar y consolar a los demás.
El versículo 4 dice: “...pero el que profetiza edifica la iglesia”. Hablar de Cristo y hablar por Cristo edifica la iglesia. Los versículos 23 al 26 dicen: “Si, pues, toda la iglesia se reúne en un mismo lugar, y todos se ponen a hablar en otras lenguas, en el caso de entrar indoctos o incrédulos, ¿no dirán, acaso, que estáis locos? Pero, si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, es él por todos convencido y por todos juzgado; se hacen manifiestos los secretos del corazón, y así, postrándose con el rostro en tierra, adorará a Dios, testificando que Dios está, de hecho, en medio de vosotros. ¿Qué hacer, pues, hermanos? Cuando os reunís, uno tiene salmo, otro, doctrina, este trae revelación, aquel, otra lengua y aún otro, interpretación. Que todo se haga para edificación”.
Cada uno tiene algo. Tú tienes salmo. Yo tengo enseñanza. Él tiene revelación. Otro tiene lengua. Y el quinto tiene interpretación. Esta es la mutualidad. Un equipo de baloncesto tiene cinco jugadores. Si un jugador retiene la pelota solo para sí y nunca la suelta, eso no es mutualidad, sino individualidad. El principio es igual para las reuniones.
Debemos practicar la mutualidad. Si durante una reunión solo una persona habla todo el tiempo, todos saldrán con la impresión de ser pobres. Pero si todos hablan mutuamente la reunión será muy enriquecida.
La palabra lengua en el versículo 26 significa una lengua real que se puede interpretar. La lengua es un dialecto que tiene cierto significado que se puede traducir. En Hechos 2:6 podemos ver que el hablar en lenguas era el hablar de un dialecto. Todos los oyentes se asustan al oír otro idioma; “¿Cómo los oímos hablar en nuestras propias lenguas las grandezas de Dios?” (Hch 2:11).
Los capítulos doce y catorce en 1 Corintios también son porciones en el Nuevo Testamento que mencionan el hablar en lenguas. En esta porción Pablo dice que si alguien habla en lenguas en la reunión también debe haber interpretación: “En el caso de que alguien hable en otra lengua, que no sean más de dos o cuando mucho, tres, y esto sucesivamente, y haya quien interprete. Pero, no habiendo intérprete, que calle en la iglesia, hablando consigo mismo y con Dios”.
Estos versículos muestran que cualquier lengua que se hable en una reunión debe ser un dialecto distinto. Una vez fui invitado para hablar a un grupo pentecostal. Permanecí con ellos por muchos días.
Mientras estuve allí, observé un acto de hablar en lenguas y su interpretación; sin embargo, las interpretaciones eran más largas que el hablar en lenguas. Hasta el pastor reconoció que no era genuino.
Luego, observé a una persona repitiendo el mismo hablar en lenguas por tres ocasiones, sin embargo, cada interpretación fue diferente. Este tipo de hablar en lenguas es completamente falso.
Cuando hablamos de lenguas, nos referimos a las lenguas genuinas; no solamente a cualquier sonido producido por la lengua, sino a las sílabas que son significativas y que pueden constituir el idioma. Esta es una lengua genuina. Esto es lo que revela la Biblia.
En 1 Corintios 12 se mencionan nueve cosas distintas del Espíritu. La primera es la palabra de sabiduría y la segunda es la palabra de conocimiento, pero las dos últimas son el hablar en lenguas y la interpretación de lenguas.
En 1 Corintios 14:26, hay cinco cosas relacionadas con las reuniones, primero un salmo para hablar y cantar, luego una enseñanza para hablar, luego una revelación para hablar.
Estas son las primeras tres. Luego las dos últimas son lengua e interpretación. En los escritos de Pablo, las lenguas y sus interpretaciones están al final de todas las listas, pero la práctica actual hace que el final sea la cabeza.
En el movimiento pentecostal, ellos hacen que las lenguas sean no solo la cabeza, sino casi todo. Lo más importante en la reunión cristiana no es hablar en lenguas; es hablar la palabra de sabiduría, hablar la palabra de conocimiento, hablar la enseñanza y hablar una revelación que pueda revelar algo, que pueda instruir a las personas y que pueda edificar a los santos y a la iglesia.
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