ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL
Leer y orar: “Entonces, alzando ellos los ojos, no vieron a nadie, sino a Jesús solo.” (Mt 17:8)
LA EXPRESIÓN RADIANTE DEL DIOS REDENTOR
Agradecemos al Señor, pues, en el fuego hay el electro brillante. Quisiera recordar que el electro, una aleación de oro y plata, tipifica al Dios redentor. Después de haber sido quemados por Dios como el fuego consumidor, sentimos que estamos llenos de la naturaleza y de la gloria de Dios. Esto significa que, una vez que hemos experimentado el viento, la nube y el fuego, lo único que queda es el electro brillante, el Dios redentor.
El viento y la nube traen el fuego, y el fuego manifiesta el electro brillante. El resultado de las relaciones espirituales que involucran el soplo del viento, la cobertura de la nube y el fuego purificador es siempre la expresión radiante del Dios redentor.
En esta coyuntura, quisiera dar un breve testimonio de mi experiencia cuando tenía unos veinte años. Después de haber sido atraído por el Señor, casi todas las mañanas iba a una montaña cerca de mi casa para orar. Al considerar mi experiencia a la luz de Ezequiel 1:4, puedo testificar que ciertamente experimenté el viento, la nube, el fuego y el electro.
Poco después de llegar a la cima de la montaña, sentía el mover del Espíritu Santo, el soplo del viento. Muchas veces, mientras estaba cantando, mis lágrimas fluían libremente. En esos momentos también sentía que estaba bajo la cobertura de la gran nube de la presencia del Señor. Al mismo tiempo, tenía una fuerte percepción de que era pecaminoso y degradado, y confesaba mis pecados al Señor.
Después de orar de esta manera y después de leer la Biblia, quedaba lleno de algo dulce y glorioso ─ el Dios redentor como el electro brillante. Esta experiencia se repitió mañana tras mañana durante un largo tiempo.
LA HISTORIA ESPIRITUAL DE TODO CRISTIANO
La historia espiritual de todo cristiano debe involucrar el viento, la nube, el fuego y el electro. Cuando fuimos salvos, experimentamos al Señor de estas cuatro maneras, y debemos continuar experimentándolo de esta forma.
En realidad, cada vez que somos agraciados por el Señor, tenemos relaciones espirituales con Él que involucran el viento, la nube, el fuego y el electro. Cuando te despiertas por la mañana, puedes sentir que el viento del Espíritu está soplando sobre ti y que una nube te está cubriendo. Entonces, mientras dedicas algún tiempo a orar, sientes que un fuego está ardiendo interiormente para consumir tu degradación, mundanalidad y muchas otras cosas negativas.
Por último, sientes que interiormente hay algo brillante, bello y noble ─ el electro brillante. Como resultado de esta experiencia, puedes vivir todo el día en el disfrute del electro brillante. Sin embargo, cuando vives y andas en este mundo corrompido, no puedes evitar ser manchado y contaminado; así, al final del día o a la mañana siguiente, tienes una experiencia mayor del viento, de la nube, del fuego y del electro.
Una vez más el viento sopla, la nube cubre y el fuego quema. Confiesas tus pecados y tratas con tu inmundicia, y después de esto, una vez más aprecias el brillo del electro dentro de ti. Este tipo de experiencia es inagotable e interminable. Día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, necesitamos experimentar el viento, la nube, el fuego y el electro.
Cada vez que el viento sople, la nube cubra y el fuego queme, seremos iluminados para ver lo que tenemos que tratar respecto a asuntos de los cuales no éramos conscientes antes. Mientras estas cosas negativas son quemadas, experimentamos una purificación adicional y tenemos una apreciación más profunda del electro brillante.
SIENDO AGRACIADOS POR EL SEÑOR
Algunos creyentes fueron salvos hace mucho tiempo, pero su condición espiritual permanece igual. En su vida cristiana casi no hay experiencia del viento, de la nube, del fuego y del electro. El viento no sopla, la nube no cubre, el fuego no quema y, por lo tanto, no hay ninguna manifestación del electro.
Tal situación es completamente anormal. Si un creyente quiere ser agraciado por el Señor, debe experimentar el viento espiritual y la nube espiritual ─ cuanto más, mejor. A veces, necesitamos experimentar el soplo de un viento poderoso, un viento que nos lleve a tener un gran giro. Siempre que damos tal giro, recibimos mucha gracia del Señor.
Quisiera resaltar el hecho de que ser agraciado por el Señor es una cuestión del viento, de la nube, del fuego y del electro. El Espíritu Santo sopla sobre nosotros como un viento de Dios. Este es el comienzo de ser agraciados. Entonces, mientras estamos bajo la cobertura de la nube de la presencia del Señor, espontáneamente percibimos cuán pecadores e impuros somos.
Podemos tener una experiencia que, en principio, es como la del profeta Isaías. Cuando vio una visión del Señor en Su gloria, gritó y dijo: “¡Ay de mí! ¡Estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al Rey, al Señor de los Ejércitos” (Is 6:5).
Después de que confesó su pecado, fue purificado. En cuanto a esto Isaías dijo: “Entonces uno de los serafines voló hacia mí, trayendo en su mano un carbón encendido, que había tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él mi boca, dijo: He aquí, esto ha tocado tus labios; y es quitada tu iniquidad, y perdonado tu pecado” (vv. 6-7).
Siempre que el viento sople, la nube cubra y el fuego queme, sentiremos nuestra pecaminosidad y percibiremos que todas las cosas negativas dentro de nosotros necesitan ser quemadas. Todo lo que no corresponde a la naturaleza santa y gloriosa de Dios será consumido. Todo lo que no es de Dios, todo lo relacionado con el pecado, el mundo, la carne y Satanás ─ debe ser quemado. La única cosa que puede pasar a través del fuego consumidor es el Dios redentor como el electro brillante.
Cuanto más busques al Señor, más percibirás que el fuego santo quema no solo tus puntos débiles, sino también tus puntos fuertes, incluyendo tu bondad natural, tus virtudes naturales y todo lo que tú y otros admiran, aprecian y tienen en alta estima. Como Agustín, puedes por fin sentir que incluso tu confesión y tus lágrimas de arrepentimiento necesitan la purificación del Señor.
LA MANIFESTACIÓN DEL ELECTRO
El resultado del soplar del viento, la cobertura de la nube y el quemar del fuego es la manifestación radiante del electro. Mientras experimentamos el quemar del fuego consumidor, el propio Dios se manifiesta en nosotros. Cuanto más pasamos por el viento, la nube y el fuego de Dios, más el Señor se manifiesta en nosotros de una manera digna y gloriosa.
Cuando Él se manifiesta de tal manera, sentimos que solo Él es precioso, bello, brillante, majestuoso y glorioso. Tal como los discípulos en el Monte de la Transfiguración, no vemos “a nadie, excepto al propio Jesús” (Mt 17:8). El único a la vista, el único en escena, es el adorable, precioso y glorioso Señor Jesús.
Entonces, no podemos hacer otra cosa sino inclinarnos ante Él, adorarlo, exaltarlo, coronarlo y derramarlo todo para Él. De esta manera, ganamos al Señor, y Él nos gana a nosotros. Que todos seamos profundamente impresionados con la imagen de Ezequiel 1:4, y que nuestra vida cristiana pueda ser una experiencia continua e inagotable del viento, de la nube, del fuego y del electro.
🌿 Disfrute más:
Himno: Experiencia de Dios - “Como Morada”
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