domingo, 1 de febrero de 2026

Estudio-Vida de Ezequiel, semana 2, lunes, mensaje 4

ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL

Mensaje 4
EL VIENTO, LA NUBE, EL FUEGO Y EL ELECTRO SON UN
RELATO DE LA VIDA ESPIRITUAL DEL CRISTIANO

SEMANA 2 – LUNES
Lectura bíblica: Ez 1:4; Sal 75:6-7a; Ez 37:9; Jn 3:8; Hch 2:2, 4a; Éx 24:16a; 40:34; Dt 4:24; He 12:29; Ez 1:27a, 28; 8:2b, 4; Ap 4:3a; 22:1

Leer y orar: «Entonces me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, oh hijo de hombre, y dile: Así dice el Señor Dios: Ven de los cuatro vientos, oh espíritu, y sopla sobre estos muertos, para que vivan.» (Ez 37:9)


En este mensaje, quisiera liberar una palabra más sobre la experiencia del viento, de la nube, del fuego y del electro. Mi encargo es subrayar que el viento, la nube, el fuego y el electro deben ser un relato de la vida espiritual del cristiano. A lo largo de toda nuestra vida cristiana, nuestras experiencias espirituales deben ser un ciclo continuo que involucre estas cuatro cuestiones.


NO UNA TEORÍA, SINO UNA EXPERIENCIA
DEL VIENTO QUE SOPLA, LA NUBE QUE
CUBRE, EL FUEGO QUE CONSUME
Y EL ELECTRO INCANDESCENTE

Lo que hablamos en el mensaje anterior acerca del viento, la nube, el fuego y el electro absolutamente no es una teoría, sino una especie de experiencia espiritual. Si una persona nunca ha experimentado el viento, la nube, el fuego y el electro, esa persona ciertamente no es un cristiano normal.

Una determinada persona puede tener un poco de conocimiento doctrinal de la verdad sobre la salvación y, entonces, ser bautizada de una manera formal, sin tener ninguna experiencia del viento, de la nube, del fuego y del electro.

Una persona genuinamente salva es aquella que posee relaciones espirituales con Dios, aquella que ha experimentado el soplo del viento y la cobertura de la nube. Antes de ser salvo, su vida parecía ser pacífica y tranquila, pero un día usted oyó el evangelio y experimentó el soplo de un viento poderoso.

Como resultado, usted fue despertado y comenzó a preguntarse acerca del sentido de la vida humana y, en particular, acerca del significado de su vida. Usted comenzó a cuestionarse, diciendo: «¿De dónde vine y adónde voy? ¿Cuál es el propósito de mi vida? ¿Cuál es su significado? Si continúo viviendo de la manera en que he vivido, ¿dónde terminaré?»

El viento continúa soplando sobre usted y dentro de usted hasta que crea en el Señor y reciba Su plena salvación. Un viento espiritual no solo sopló sobre nosotros cuando fuimos salvos, sino que también sopla cada vez que tenemos un avivamiento espiritual.

Un determinado creyente puede ser muy descuidado en cuanto a su vida espiritual y aun así estar muy satisfecho con su condición espiritual. Si tal creyente está de buen humor, lee la Biblia y ora, pero si está de mal humor, descuida la oración y la lectura de la Biblia.

La situación es muy diferente con un creyente que experimenta el soplo de un viento espiritual poderoso. Cuando el viento sopla sobre él, no se siente satisfecho con su condición espiritual. Por el contrario, se inquieta y se preocupa mucho por su situación y comienza a hacer preguntas acerca de la condición de su vida espiritual.

El principio es el mismo con la iglesia de manera corporativa y es el mismo con un creyente de manera personal. El soplo del viento siempre nos hace sentir inquietos y preocupados por nuestra situación y condición.

Anhelo profundamente que un viento impetuoso y poderoso sople sobre todos los santos en todas las iglesias, dejándolos inquietos y llevándolos a buscar al Señor con respecto a su condición espiritual.

El soplo del viento trae la cobertura de la nube. Aprendemos por nuestra experiencia espiritual que, cuando el Espíritu Santo sopla sobre nosotros y nos toca, sentimos que Dios nos está cubriendo y ejerciendo Su cuidado por nosotros.

Su presencia es como una nube que nos cubre y nos rodea, y podemos sentir tanto Su presencia como Su cuidado. A continuación, experimentamos el quemar del fuego consumidor. Ese quemar nos hace darnos cuenta de que estamos equivocados de muchas maneras y con muchas personas.

Tal quemar expone nuestra condición y nos lleva a confesar nuestras transgresiones y a tratar con nosotros mismos delante de Dios. Cuanto más el fuego quema, más confesamos y más somos santificados y purificados.

Les pido que consideren las cuestiones del viento, de la nube que cubre y del fuego que quema a la luz de su propia experiencia espiritual. ¿No ha experimentado el viento soplando sobre usted, la nube cubriéndolo y el fuego quemándolo y purificándolo? Antes de experimentar el soplo y el quemar del Espíritu, usted podía pensar que los demás siempre estaban en falta y que usted siempre tenía la razón.

Pero entonces, por medio del soplo del viento, bajo la cobertura de la nube y por el quemar del fuego, usted comenzó a ver cuán pecaminoso y degradado era. El fuego lo quemó a tal punto que usted se dio cuenta de que incluso su amor era egoísta y carnal.

Este fuego consume no solo nuestro orgullo, sino también nuestra humildad; no solo nuestra maldad, sino también nuestra bondad; no solo nuestro odio, sino también nuestro amor. Cuando estamos bajo el soplo del viento, la cobertura de la nube y el quemar del fuego, no sentimos que estamos bien. Por el contrario, nuestro «yo» se derrumba y se disuelve. Finalmente, este fuego quemará todo lo que no sea Dios. Solo Dios puede pasar por este quemar.


🌿 Disfrute más:

Himno: Suplementos – «Amar al Señor»

https://hinario.org/detail.php?id=1555

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