ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL
Mensaje 9
LAS RUEDAS ALTAS Y ESPANTOSAS
SEMANA 4 - LUNES
Lectura Bíblica: Ez 1:15─21; Hch 13:1-2; Ef 3:8
Leer y orar: “Hacia donde el espíritu quería ir, iban, pues el espíritu los impulsaba; y las ruedas se elevaban juntamente con ellos, porque en ellas estaba el espíritu de los seres vivientes” (Ez 1:20)
Los elementos en Ezequiel 1 se presentan en una buena secuencia. Primeramente, tenemos el viento y este es seguido por la nube, el fuego y el electro. Luego, los seres vivientes aparecen con cuatro rostros para expresar a Cristo de manera corporativa. Después de esto, tenemos las alas de águila, las manos de hombre y las pezuñas de becerro.
Todo esto es para la coordinación. Los seres vivientes se mueven de forma coordinada. Este capítulo continúa hablando del fuego que sube y desciende, de los carbones encendidos y de las antorchas resplandecientes. Después de todo esto, los versículos 15 al 21 describen las ruedas altas y espantosas. Al lado de todos los seres vivientes hay una rueda. Esa rueda es tan alta como espantosa; es espantosamente alta. En este mensaje consideraremos el significado de las ruedas altas y espantosas.
Una rueda es para moverse, no de una forma común, sino de una manera especial. En casa, cuando caminamos de la cocina al dormitorio o a la sala de estar, no necesitamos una rueda. Sin embargo, cuando recorremos una larga distancia, necesitamos una rueda. Cuando hacemos algo para cumplir un propósito, también podemos necesitar una rueda.
Por tanto, el mover por medio de una rueda no es un mover común, sino un mover especial con un propósito. La rueda en Ezequiel 1 implica un mover con un propósito. Además, la rueda implica que este mover no es por medio de nuestra propia fuerza.
PARA LA EXPRESIÓN CORPORATIVA DEL SEÑOR
Los cuatro seres vivientes son para la manifestación, la expresión, del Señor. Ellos son para la expresión corporativa de Cristo, y así expresar a Cristo de manera corporativa. El Señor en el trono se parece a un hombre, y los cuatro seres vivientes que expresan al Señor también se parecen a un hombre.
El Señor en el trono es semejante al fuego ardiente, y los cuatro seres vivientes también se asemejan al fuego ardiente. De ahí se ve que los seres vivientes son la expresión del Señor. Todo lo que el Señor es, ellos lo expresan. El Señor es vivo, y ellos también son vivos. El Señor es el Dios viviente, y ellos son los seres vivientes. Todo lo que el Señor es, ellos lo son. Todo lo que el Señor expresa, ellos también lo expresan. Por tanto, los cuatro seres vivientes son la expresión del Señor.
PARA EL MOVER DEL SEÑOR
En los versículos 15 al 21, los cuatro seres vivientes no son solo para la expresión del Señor, sino también para el mover del Señor. El Señor se mueve sobre la tierra por medio de ellos.
Siempre que una iglesia es adecuada, ella expresa al Señor, y tiene la coordinación adecuada con el fuego que sube y desciende, el mover del Señor estará con esa iglesia.
Sin embargo, si una iglesia afirma ser adecuada y, no obstante, no tiene el mover del Señor, algo está mal. Si no hay un aumento en número año tras año y ningún crecimiento en vida entre los miembros, no hay mover en esa iglesia.
No existe crecimiento ni propagación con aquellos que están en esa iglesia. Esto indica que hay algo mal con esa iglesia. Si una iglesia es adecuada, tendrá una gran rueda a su lado.
Manifiesto a Todos
Si una iglesia local tiene tal rueda a su lado, no habrá necesidad de que ella afirme que tiene tal rueda. Todo el mundo verá el mover de esa rueda. Si una iglesia afirma tener el mover del Señor, eso puede indicar que en realidad no tiene el mover del Señor.
Cuando una iglesia tiene el mover del Señor, nadie necesita declarar: “Miren el mover del Señor en medio de nosotros”. Si hay un mover, será manifiesto a todos. Todos pueden ver la gran rueda, alta y espantosa, pues está al lado de los seres vivientes para que todos la vean. La rueda simplemente está allí.
Cada iglesia local necesita tener una rueda tan alta y espantosa a su lado. Además, cada creyente individual, si es adecuado y normal, también debe tener una rueda. Esta era la situación en Hechos 13. "Había en Antioquía, en la iglesia local, profetas y maestros… Y mientras ministraban al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo: Apartadme ahora a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado" (vv. 1-2).
Estos profetas y maestros eran seres vivientes coordinando juntos y teniendo los carbones encendidos y las antorchas resplandecientes. Ellos cumplían todas las exigencias en Ezequiel 1 relacionadas con estar en el mover del Señor. Por tanto, el mover de la gran rueda estaba con ellos.
Un Mover Extraordinario
Los seres vivientes tienen más de una manera de moverse. Primero, pueden moverse volando porque tienen las alas de águila. También pueden moverse caminando sobre las pezuñas de becerro. Estas dos formas de mover son un mover común.
Pero, cuando necesitan moverse de manera especial, se mueven por medio de una rueda. En su trabajo, usted necesita moverse diariamente por medio de las alas de águila y de las pezuñas de becerro.
Si se mueve de esta manera, sus compañeros de trabajo verán que con usted hay algo poderoso. Usted puede sufrir cosas que otros no pueden y puede soportar cosas que otros no pueden soportar, porque tiene las alas de águila.
También pueden percibir que en su carácter y comportamiento, usted es honesto, recto, franco y sincero, sin tener tortuosidad. Verán las alas de águila y las pezuñas de becerro sobre usted, y por tanto, serán convencidos por usted en sus conciencias.
Además de este tipo de mover con usted en su trabajo, también debe haber otro tipo de mover —un mover extraordinario, el mover de una rueda. Finalmente, debido a que el mover de la rueda está con usted, algunos de sus compañeros de trabajo podrán ser ganados para el Señor.
Si usted trabaja en un empleo por varios años y nada sucede para los intereses del Señor, eso indica que con usted no hay ningún mover del Señor. Puede considerarse espiritual y celestial, pero carece de la rueda.
Si no hay el mover del Señor con usted, es cuestionable si tiene las alas de águila, las manos de hombre y las pezuñas de becerro. Esto puede indicar que, mientras está en el trabajo, es algo mundano y que no es un ser humano adecuado; por tanto, el mover del Señor no está con usted.
Pero si tiene las alas de águila, las manos de hombre y las pezuñas de becerro, ciertamente habrá una rueda a su lado. El mover del Señor estará con usted.
Dondequiera que vayamos, debe haber una rueda alta y espantosa por medio de nosotros. Si nos movemos a determinada ciudad, debe haber una rueda en esa ciudad. Si nos movemos a determinado país, debe haber una rueda en ese país.
La presencia de la rueda probará que somos adecuados, es decir, que tenemos las alas de águila, las manos de hombre y las pezuñas de becerro. Como hemos señalado, si no tenemos las alas de águila, las manos de hombre y las pezuñas de becerro, no estamos calificados para tener una rueda permaneciendo a nuestro lado.
Si queremos tener la rueda, debemos ser los seres vivientes adecuados. Esto significa que debemos experimentar el soplo del viento, la cobertura del Espíritu y el ardor del Espíritu, a fin de ganar mucho electro. También necesitamos tener los cuatro rostros expresando a Cristo de manera adecuada y las alas de águila por las cuales podemos movernos y comportarnos de manera divina.
Además, necesitamos pezuñas de becerro, a fin de andar en un camino recto y sincero, de forma que convenzamos a otros y nos aprueben en sus conciencias. Si esta es nuestra situación, entonces ciertamente habrá una rueda alta y espantosa a nuestro lado. Esa rueda es el mover del Señor.
Considere al apóstol Pablo. Al leer sus epístolas y el libro de Hechos, podemos percibir que Pablo se consideraba menos que el más pequeño de todos los santos (Ef 3:8). Incluso su nombre, Pablo, significa “pequeño”.
Pablo era un hombre pequeño, pero con él estaban las alas de águila, las manos de hombre y las pezuñas de becerro. Así, dondequiera que iba, había una gran rueda, alta y espantosa.
La situación debe ser la misma con nosotros hoy. Debemos tener las alas de águila, las manos de hombre y las pezuñas de becerro, y así tener una gran rueda para el mover del Señor.
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Himno: Oración - "Trabajando con el Señor"
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