ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL
Leer y orar: “A fin de que el justo requisito de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos según la carne, sino según el Espíritu” (Ro 8:4)
Ser un Hombre Adecuado
A fin de participar en la coordinación de los seres vivientes, debemos tener manos de hombre. Esto significa que debemos ser un hombre adecuado. Si nos falta la humanidad adecuada, habrá problemas en nuestra coordinación.
Esta fue la situación con cierto hermano que insistió en visitar a una familia en un momento inconveniente para ellos. El hermano estaba determinado a visitar a esa familia a la hora de la comida, aunque los santos de esa familia sentían que no era un momento adecuado para que él visitara. Ese hermano puede incluso tener alas de águila, pero no tiene manos de hombre.
Pocos días después de su visita, recibimos un informe de un miembro de la familia sobre lo que ocurrió. El hermano visitó a la familia a la hora del almuerzo, esperando que le sirvieran una comida. Sin embargo, la esposa estaba enferma y no podía preparar nada para que él comiera. Aun así, el hermano se quedó sentado en la casa, esperando que le sirvieran el almuerzo, aunque veía que el esposo estaba ocupado cuidando a su esposa y no podía servirle nada para comer. Ese hermano no tiene manos de hombre; no tiene la humanidad adecuada. Este tipo de persona no puede coordinar con otros santos.
En la visión de Ezequiel 1 vemos no solo las alas de águila, sino también las manos de hombre. La revelación divina nos muestra que necesitamos ser equilibrados. No importa cuán espirituales podamos ser, todavía tenemos que ser un ser humano adecuado.
Por ejemplo, un joven hermano puede ser muy espiritual, pero cuando está con una persona mayor, debe tener el respeto humano adecuado. Si no tenemos manos de hombre y no tenemos el equilibrio de la espiritualidad y la humanidad adecuada, no podemos coordinar con otros.
Tener Pezuñas de Becerro
Otro requisito previo de la coordinación es tener pezuñas de becerro. Si cierto hermano no tiene pezuñas de becerro, su andar es tortuoso, y esto hará que le sea imposible coordinar con otros.
Todos necesitamos tener claridad acerca de los requisitos previos de la coordinación. El viento, la nube, el fuego, el electro, los rostros de hombre, león, becerro y águila, las alas de águila y las manos de hombre — todos estos son los requisitos previos para entrar en la coordinación de los cuatro seres vivientes.
LA CONDICIÓN PRÁCTICA DE LA COORDINACIÓN
Ahora continuaremos considerando la condición práctica de la coordinación.
Vivir y Actuar por la Gracia y el Poder de Dios
Ezequiel 1:11b dice: “Sus alas se extendían por encima; cada uno tenía dos, unidas la una a la otra; y las otras dos cubrían sus cuerpos.” Esto indica que los cuatro seres vivientes fueron organizados no en línea, sino en un cuadrado. Hemos mostrado en la Biblia que las alas de águila tipifican la gracia y el poder de Dios. Si los cuatro seres vivientes no estuvieran unidos por las alas para formar un cuadrado, no podrían ser coordinados. Esto indica que la coordinación de los seres vivientes es en el Señor y por la gracia de Dios.
Si como creyentes en Cristo no estamos en el Señor y en la gracia de Dios, no podremos ser unidos a otros. Pero si permanecemos en Dios, confiamos en Dios y expresamos a Dios, podremos coordinar juntos en Dios. Nuestra coordinación, por lo tanto, no se basa en nuestra capacidad y talento, sino en nuestro habitar en Dios y depender de Dios.
Si todos permanecemos en Dios, confiamos en Dios y expresamos a Dios, Dios llegará a ser el poder y los medios de nuestra coordinación. Entonces coordinaremos y avanzaremos en unidad, porque estamos en Dios.
Así como las tablas del tabernáculo en el Antiguo Testamento eran mantenidas juntas por el oro para ser una entidad, de igual manera los seres vivientes son unidos por las alas para ser una unidad. Si el oro que las revestía fuera quitado de las tablas del tabernáculo, el tabernáculo colapsaría. Si los seres vivientes no tuvieran alas, no podrían ser unidos.
El significado en ambos casos es el mismo: somos mantenidos juntos porque estamos en Dios. El punto crucial aquí es que la unidad y la coordinación de los cuatro seres vivientes dependen de las alas de águila, es decir, de la gracia y el poder de Dios. La gracia y el poder de Dios hacen de los seres vivientes una entidad y son los medios por los cuales coordinan.
Este cuadro de coordinación corresponde a la enseñanza en el Nuevo Testamento. Romanos 12:5 dice: “Así nosotros, siendo muchos, somos un solo Cuerpo en Cristo, y miembros los unos de los otros.” Primera Corintios 12:13 dice: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un solo Cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”
Estos versículos revelan que estamos unidos como un solo Cuerpo y coordinamos como un Cuerpo por causa de Cristo y del Espíritu. Si Cristo y el Espíritu fueran quitados de nosotros, no podríamos ser uno, y la coordinación sería imposible. La coordinación en la iglesia requiere que todos neguemos el yo y vivamos en el Señor. Sin las alas de águila estamos separados, pero con ellas somos coordinados.
Andar según el Espíritu
El segundo aspecto de la condición práctica de la coordinación es andar según el Espíritu (Ez 1:20). Los seres vivientes siguen al Espíritu. Dondequiera que el Espíritu va, los seres vivientes también van. Esto indica que, si nosotros como seres vivientes en Cristo deseamos ser coordinados, debemos andar por el Espíritu (Gá 5:16, 25).
No debemos seguirnos a nosotros mismos. Si nos negamos a nosotros mismos y andamos según el espíritu (Ro 8:4), tendremos una coordinación genuina. Sin embargo, si andamos de manera arbitraria conforme a la voluntad del yo y vivimos en la carne, no podremos coordinar juntos.
Moverse Rectamente y Acoger a los Otros
Otro aspecto de la condición práctica de la coordinación es moverse rectamente y acoger a los otros. Cuando los seres vivientes se mueven, van hacia adelante; no dan vueltas. Si un ser viviente asume la iniciativa de moverse hacia el este, los otros también se mueven en esa dirección. Esto indica que todos funcionan adecuadamente en coordinación.
En la vida de la iglesia hoy, cada miembro tiene su propia función (1 Co 12:14-30) y se mueve en una dirección hacia adelante para cumplir su función, sin volverse para hacer otra cosa. Mientras uno de los cuatro seres vivientes avanza en una dirección particular, los otros lo acogen moviéndose en la misma dirección, caminando hacia atrás o hacia los lados, a la derecha o a la izquierda.
Solo uno puede avanzar a la vez. Sin embargo, al moverse con él, los otros no se vuelven; más bien, caminan hacia atrás o hacia los lados. Independientemente de la dirección en que se mueven los seres vivientes, si uno se mueve hacia adelante, los otros se mueven hacia atrás o hacia los lados. Así, los que se mueven hacia atrás y hacia los lados acogen al que avanza.
Así debe ser la situación en la vida de la iglesia hoy. Muchas veces necesitamos movernos hacia atrás o hacia los lados para acoger al que está avanzando. En las reuniones o en el servicio práctico, cuando alguien está ejerciendo su función, moviéndose hacia adelante, necesitamos acogerlo moviéndonos hacia atrás o hacia los lados. Esto es coordinación.
Sin embargo, si todos siguen su propio camino y no acogen a los otros, no podremos ser una entidad corporativa ni coordinar juntos. El mover de los seres vivientes no es individual; es corporativo. Los seres vivientes se mueven mediante coordinar juntos. Si queremos participar en tal coordinación, necesitamos negarnos a nosotros mismos, experimentar la gracia de Dios y seguir al Espíritu de manera corporativa.
Creo que en la Biblia el cuadro más claro de la coordinación se encuentra en el capítulo uno de Ezequiel. Una característica central de la visión de los cuatro seres vivientes es su coordinación. Aquí no vemos el mover de un ser viviente individual, sino el mover corporativo de cuatro seres vivientes. Esto retrata el mover no de creyentes individualmente, sino de la iglesia de manera corporativa.
Nosotros, los vivientes que estamos en la gracia y el poder de Dios, llegamos a ser una entidad. Todos tienen su ministerio y ejercen su función adecuada. Esto significa que cada uno sigue adelante en su propia dirección, sin dar vueltas.
Aunque las direcciones puedan ser diferentes, el mover es el mismo. Cuando uno va hacia el norte, todos los demás lo siguen moviéndose en esa dirección. Si uno se mueve hacia el sur, todos los demás se mueven con él hacia el sur. Siempre que alguien se está moviendo hacia adelante, todos los demás lo acogen moviéndose hacia atrás o hacia los lados. Si estudiamos el cuadro claro de la coordinación de los seres vivientes en Ezequiel 1, entenderemos qué es la coordinación.
EL RESULTADO DE LA COORDINACIÓN
Finalmente, necesitamos ver los varios aspectos del resultado de la coordinación.
La Expresión Corporativa de Cristo
Primeramente, la coordinación resulta en la expresión corporativa de Cristo.
Llegar a Ser Ardientes y Llenos de Luz
En segundo lugar, la coordinación resulta en que los que coordinan juntos lleguen a ser brasas y llenos de luz. Al estar ardiendo y brillando, pueden iluminar a otros.
El Mover de la Gran Rueda
Otro resultado de la coordinación es el mover de Dios, representado por la gran rueda (vv. 16-19). Cuando los seres vivientes se coordinan, aparece la gran rueda. Esto indica que el mover de Dios sigue la coordinación de los cuatro seres vivientes. Si no hay coordinación, no puede haber el mover de la gran rueda.
La Administración de Dios
La coordinación de los cuatro seres vivientes también resulta en la administración de Dios. El trono de la administración divina descansa sobre la coordinación de los seres vivientes. Sin esta coordinación, Dios no tendría medios para gobernar ni para expresar Su autoridad y gloria.
El Cumplimiento de la Voluntad de Dios
Otro resultado de la coordinación es el cumplimiento de la voluntad de Dios y de Su plan. Debido a la coordinación de los cuatro seres vivientes, hay una manera para que la voluntad de Dios y Su plan sean cumplidos.
Necesitamos quedar impresionados con la importancia crucial de la coordinación. Antes de poder ser coordinados juntos, necesitamos experimentar el viento, la nube, el fuego y el electro y, por medio de ello, llegar a ser los seres vivientes. Luego necesitamos tener la imagen de hombre y los rostros de hombre, de león, de becerro y de águila. Además, debemos tener las alas de águila, las manos de hombre y las pezuñas de becerro.
Si tenemos todas estas cosas, entonces seremos capaces de coordinarnos juntos. Esta coordinación tendrá como resultado la expresión corporativa de Cristo, el llegar a ser ardientes, brillantes y llenos de luz, el mover de Dios, la administración de Dios y el cumplimiento del plan eterno de Dios.
Necesitamos ver que la coordinación es la clave para entender la visión de Ezequiel 1. Por un lado, muchas cosas son para la coordinación; por otro, muchas cosas se basan en la coordinación. La coordinación es la clave.
Que todos podamos ver esto y que el Señor nos lleve a todos a la coordinación con muchos otros seres vivientes por causa de la expresión corporativa de Cristo, el mover de Dios y la administración de Dios.
🌿Disfrute más:
Himno: H301 - “Su Humanidad”
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