ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL
Leer y orar: “Dime, oh amado de mi alma: ¿dónde apacientas tu rebaño, dónde lo haces reposar al mediodía, para que no ande yo vagando junto al rebaño de tus compañeros?” (Ct 1:7)
Alimenta Su Rebaño Junto a los Ríos
Además, el versículo 13 dice que el Señor alimentaría a Su rebaño junto a los ríos. Podemos testificar que en las iglesias locales tenemos la sensación de que el Señor Jesús nos está alimentando día tras día junto a los ríos de agua viva.
Mientras estábamos en las denominaciones, teníamos la sensación de sequedad y aridez, pero una vez que fuimos a las reuniones de las iglesias locales, comenzamos a tener la sensación de que habíamos sido llevados de vuelta al río y que, por ese río, estábamos siendo alimentados por el Señor Jesús.
Algo estaba fluyendo allí como un río, y nosotros estábamos junto al río disfrutando las riquezas de Cristo. Esto no es algo del hombre; es algo de nuestro Pastor, quien nos está alimentando junto a los ríos. En las reuniones de las iglesias locales tenemos el río, el fluir y el regar.
Las Lleva de Vuelta a Pastos Buenos y Abundantes
El versículo 14 continúa diciendo: “Las apacentaré en buenos pastos, y en los altos montes de Israel estará su pastizal; allí se recostarán en buen pastizal y tendrán buenos pastos en los montes de Israel.” Aquí vemos que el Señor llevaría a Su pueblo de vuelta no solamente junto a los ríos, sino también a pastos buenos y abundantes.
Considerando que los ríos tipifican al Espíritu que da vida, los pastos tipifican a Cristo. Junto a los ríos tenemos al Cristo rico como nuestro pasto. Los ríos son para que bebamos, y los pastos son para que comamos.
En las reuniones de las iglesias locales tenemos la sensación de que estamos junto a los ríos y en el pasto, que estamos bebiendo y comiendo. ¡Alabado sea el Señor que estamos bajo el cuidado de nuestro Pastor, bebiendo junto a los ríos y alimentándonos en el pasto!
Si los visitantes vienen a su iglesia local y no tienen la sensación de que están bajo el regar de un río que fluye y la alimentación de un buen pasto, abundante y verde, esto indica que la vida de la iglesia está equivocada. Si la vida de la iglesia está correcta, entonces, cuando otros vengan a las reuniones, percibirán que están junto a un río que fluye y en un buen pasto.
Las Lleva a Reposar
En el versículo 15, el Señor, el Pastor, dice: “Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las haré reposar.” Reposar significa no trabajar, luchar ni esforzarse. En la Biblia, reposar es descansar. En Cantar de los Cantares 1:7, la buscadora preguntó al Señor dónde Él apacentaba a Sus ovejas, dónde hacía reposar a Su rebaño al mediodía.
Siempre que el Señor nos alimenta, nos apacienta y nos da algo para beber, Él también nos hace reposar. En las reuniones de la iglesia, muchas veces tenemos la sensación de que estamos reposando para descansar. Exteriormente estamos sentados, pero interiormente estamos reposados para descansar.
Venda a la Oveja Que Fue Quebrada
Ezequiel 34:16a continúa: “A la perdida buscaré, a la descarriada haré volver, a la quebrada vendaré y a la enferma fortaleceré.” Aquí, fortalecer significa sanar. Como el Pastor, el Señor vendará a la que fue quebrada y sanará a la que estaba enferma. ¡Cuánto necesitamos la sanidad y el vendaje del Señor!
Frecuentemente en las reuniones de la iglesia tenemos la sensación de que estamos bajo el tierno vendaje del Señor y que las heridas y los lugares quebrados están siendo vendados por Él. En otros momentos, podemos sentir que estamos experimentando Su fortalecimiento, Su sanidad. ¡Alabado sea el Señor que, mientras estamos comiendo, bebiendo y reposando, estamos bajo Su vendaje, fortalecimiento y sanidad!
Juzga Entre Carneros y Machos Cabríos
El versículo 17 dice: “En cuanto a vosotras, ovejas mías, así dice el Señor Dios: He aquí, yo juzgaré entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos.” Los versículos 18 al 21 continúan la palabra del Señor acerca de Su juicio, y luego el versículo 22 concluye: “Yo salvaré a mis ovejas, para que ya no sean presa, y juzgaré entre oveja y oveja”.
Esto indica que, cuando hemos experimentado la restauración del Señor por la vida —es decir, cuando hemos sido traídos de vuelta a los montes, a los ríos y a los pastos y experimentamos el descanso y la sanidad— puede haber juicios justos entre nosotros.
Cuando estábamos caídos o desviados, discutíamos con otros y los culpábamos por nuestra situación. Pero, después de haber sido reavivados, restaurados por la vida, comenzamos a percibir que nosotros mismos estábamos equivocados. Solo entonces se harán juicios justos entre nosotros.
En realidad, solo el Señor que nos apacienta, nos suple y nos sana puede hacer tales juicios. Solo después de que Él nos da el suministro de vida, venda nuestras heridas y nos sana, todas las cosas injustas entre nosotros serán quitadas.
Sin embargo, si nos falta el suministro, el vendaje y la sanidad del Señor, condenaremos a otros, culparemos a otros y nos quejaremos de otros. Si nos condenamos y culpamos unos a otros, no podemos estar en armonía unos con otros.
Pero, a medida que el Señor nos restaura por la vida, tenemos un reavivamiento genuino, tenemos el disfrute de Cristo, que nos lleva a estar satisfechos, descansados y tranquilos, y experimentamos el vendaje y la sanidad del Señor.
Aquel que nos alimenta y nos suple nos lleva a tener un sentimiento preciso acerca de nuestras relaciones con los hermanos y hermanas. Cuando tenemos tal sentimiento, nos juzgamos a nosotros mismos, y, como resultado, tenemos una unidad genuina con los santos como un rebaño.
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