ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL
Mensaje 17
LA RESTAURACIÓN EXTERIOR E INTERIOR POR LA VIDA
SEMANA 8 - MARTES
Lectura bíblica: Ez 36:27, 29, 34-38
Leer y orar: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.” (Ro 8:16)
Poner Su Espíritu en el Espíritu de Ellos
Ezequiel 36:27 dice: “Pondré dentro de vosotros Mi Espíritu”¹. Aquí vemos que el Señor dijo que no solamente nos daría un corazón nuevo y un espíritu nuevo, sino que pondría Su Espíritu en nosotros, poniendo Su Espíritu en nuestro espíritu. No debemos descuidar nuestro espíritu, porque nuestro espíritu es el vaso que contiene al Espíritu divino.
Cuando los creyentes oyen la palabra espíritu, generalmente piensan en el Espíritu Santo. Rara vez consideran que tienen un espíritu humano. Sí, necesitamos el Espíritu Santo, pero tenemos que darnos cuenta de que el Espíritu Santo está en nuestro espíritu humano regenerado.
“El Espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu” (Ro 8:16). Alabado sea el Señor, pues tenemos un corazón nuevo y un espíritu nuevo y tenemos el Espíritu Santo en nuestro espíritu fortaleciéndonos todo el tiempo.
Esto nos permite guardar los mandamientos de Dios. Los mandamientos de Dios están de acuerdo con Su naturaleza, y nosotros tenemos la naturaleza de Dios dentro de nosotros, pues tenemos Su Espíritu dentro de nosotros.
Ahora hay algo dentro de nosotros que corresponde a la ley de Dios. El Espíritu de Dios dentro de nosotros contiene la naturaleza de Dios y la naturaleza de Dios corresponde a la ley de Dios. Porque tenemos la naturaleza de Dios dentro de nosotros, es fácil para nosotros guardar Su ley.
Anteriormente, nos era difícil amar a las personas, pero ahora es fácil amarlas y difícil odiarlas, porque tenemos una nueva naturaleza, la naturaleza de Dios, dentro de nosotros.
LA TIERRA SE VUELVE COMO EL JARDÍN DEL EDÉN
En 36:34-36, el Señor prometió que los lugares desolados y los ermos se volverían como el jardín del Edén. Allí, la plantación memorable (34:29), Cristo como el árbol de la vida, sería su rico suministro.
Las iglesias locales necesitan alcanzar esta condición elevada para que sean como el jardín del Edén. Aún hoy, muchas veces, en las reuniones de la iglesia, tenemos la sensación de que estamos en el jardín del Edén.
MULTIPLICA A LOS HOMBRES COMO UN REBAÑO
Ezequiel 36:37-38 dice: “Así dice el Señor Dios: Aún en esto permitiré que sea yo solicitado por la casa de Israel: que le multiplique yo los hombres como un rebaño. Como un rebaño de santos, el rebaño de Jerusalén en sus fiestas solemnes, así las ciudades desiertas se llenarán de rebaños de hombres; y sabrán que yo soy el Señor.”
Aquí el Señor prometió que traería a las personas como rebaños. Aunque Él prometió hacer esto, todavía es necesario consultarle. Esto significa que necesitamos orar por la multiplicación, diciendo: “Oh Señor, reúne personas. Tú nos prometiste esto.”
En el pasado, siempre que orábamos por un aumento en número, el Señor respondía. Siento que necesitamos orar más. El Señor prometió, sin embargo Él necesita nuestra petición. Él prometió que aumentaría nuestro número de hombres como rebaños, pero necesitamos orar por esto y pedirle que lo haga.
Espero que los santos en todas las iglesias locales rueguen de manera definida y específica por el aumento en números. Jamás debemos contentarnos con nuestro número actual. En cambio, todos debemos aspirar a ser multiplicados en un corto período de tiempo. Por eso, necesitamos orar: “Señor, arrebaña personas.”
En 1963, en Los Ángeles, teníamos solamente de veinte a treinta personas, pero después de que oramos por seis meses, el número fue grandemente multiplicado. En el Elden Hall, también oramos para que el Señor arrebañara personas.
Oramos: “Señor, tráenos rebaños de hombres”, y el Señor oyó esa oración. Siento que hoy necesitamos orar aún más, apoyándonos en Ezequiel 36:37-38 y reclamándolo, con respecto al aumento del número de personas.
No debemos decir que los números no significan nada y que no nos importan los números. No debemos consolarnos con cualquier fracaso en cuestión de aumento. Ciertamente necesitamos el aumento en números.
Necesitamos orar por el aumento, reclamando la promesa del Señor en Ezequiel 36. Cuando alguien oye esto, puede decir que no se preocupa por la cantidad, sino por la calidad. Sin embargo, la calidad viene de la cantidad. Por lo tanto, necesitamos orar para que el Señor nos dé el aumento y que Él traiga rebaños de hombres.
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¹ Este texto deja claro que no solo nosotros en el NT tenemos un espíritu humano capaz de recibir a Dios, sino que también el pueblo de Dios del AT lo tenía. No es correcto decir que el Espíritu de Dios solo estaba “sobre” los hijos de Dios en el AT y que solo hoy, en el NT, habita dentro de los creyentes.
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