viernes, 10 de abril de 2026

Estudio-vida de Ezequiel, semana 12, lunes, mensaje 24

ESTUDIO-VIDA DE EZEQUIEL

Mensaje 24
EL REGRESO DE LA GLORIA DE DIOS A LA CASA

SEMANA 12 - LUNES
Lectura bíblica: Nm 2:3; Ez 43:3; Zac 1:8; Hch 2:2

Leer y orar: “Y he aquí que, desde el camino del oriente, venía la gloria del Dios de Israel; su voz era como el ruido de muchas aguas, y la tierra resplandeció a causa de su gloria.” (Ez 43:2)


LA GLORIA REGRESANDO DEL ORIENTE

El versículo 2a dice: “Y he aquí que, desde el camino del oriente, venía la gloria del Dios de Israel.” La gloria regresó del oriente, es decir, de la dirección del nacimiento del sol. La dirección del nacimiento del sol tipifica la gloria (Nm 2:3). El Señor volvió de la gloria. Él partió del oriente y volvió al occidente.

Ezequiel 43:2 también dice: “Su voz era como el ruido de muchas aguas.” El Señor volvió no solo de la gloria, sino también con un gran ruido, pues Su voz era como el ruido de muchas aguas.

Esto indica que siempre que la gloria del Señor vuelve a la iglesia, habrá un gran ruido. Cuando la gloria del Señor se aleja, debemos quedarnos en silencio. El silencio indica que la gloria se ha ido, pero el ruido es una señal de que la gloria ha regresado.

En Hechos 2, en el día de Pentecostés, ese día no fue tranquilo. “De repente vino del cielo un ruido, como de un viento impetuoso y violento, y llenó toda la casa donde estaban sentados” (v. 2). Siempre que la iglesia es reavivada, habrá un fuerte ruido y un gran estruendo.

De acuerdo con Ezequiel 43:2: “Y la tierra resplandeció a causa de su gloria.” La tierra estaba bajo la luz, el resplandor de la gloria del Señor. No había tinieblas. En el día de Pentecostés, la ciudad de Jerusalén estaba bajo el resplandor de tal luz.

Siempre que la iglesia tiene un reavivamiento, la gloria de Dios es expresada, la voz de Dios es oída y la gloria de Dios resplandece. Sin embargo, sin la manifestación de Dios y la voz de Dios, hay tinieblas.


SU ASPECTO ERA EL MISMO

Ezequiel 43:3 dice que el aspecto del Señor era el mismo cuando Él regresó como cuando vino con el profeta para destruir la ciudad.

Esta palabra de consuelo revela cuán misericordioso es el Señor. Aun cuando Ezequiel estaba en cautiverio, la visión del Señor estaba allí. La visión del Señor vino no solo a la tierra santa, sino también al lugar del cautiverio.

En Zacarías 1:8, el Señor estaba montado en un caballo rojo entre los mirtos en un valle. En aquel tiempo, el pueblo del Señor estaba en un lugar bajo, en el valle, pero el Señor estaba andando entre ellos para sacarlos. Esto indica que Él estaba con ellos en el cautiverio. El Señor todavía estaba con Su pueblo, pero no de una manera normal.


LA PUERTA DEL ORIENTE ESTÁ
ABIERTA PARA LA GLORIA DEL SEÑOR

Ezequiel 43:4 dice: “La gloria del Señor entró en el templo por la puerta que mira hacia el oriente.” El Señor regresó por la puerta oriental. El templo tiene tres puertas: una hacia el oriente, una hacia el sur y una hacia el norte.

Las puertas del sur y del norte son para la comodidad de las personas, pero la puerta hacia el oriente no es solo para la comodidad de las personas, sino también para la gloria del Señor.

En la vida de la iglesia necesitamos varias puertas, pero la más importante es la puerta oriental — la puerta que está abierta para la gloria del Señor. Esto significa que, en la vida de la iglesia, necesitamos una puerta abierta para la gloria del Señor.

Debemos no solo cuidar la comodidad; debemos cuidar especialmente la gloria del Señor. En la vida de la iglesia, la primera consideración que debemos tener es la gloria del Señor. Las decisiones en la vida de la iglesia deben tomarse principalmente de acuerdo con la gloria del Señor.

Aun en la toma de decisiones acerca del día y la hora de las reuniones, debemos preocuparnos por la gloria del Señor, y no simplemente por la comodidad de las personas. La iglesia debe estar abierta a la gloria del Señor, para que Su gloria pueda entrar.


EL FUERTE DESEO
DEL SEÑOR POR SU CASA

La gloria del Señor entró en el templo, y “he aquí que la gloria del Señor llenaba el templo” (v. 5). Finalmente, la casa y el templo interior fueron llenos con la gloria del Señor.

Aquí vemos que el Señor regresó a la tierra. Por haber perdido Su base en la tierra, Él volvió a los cielos. La posición del Señor en la tierra es la edificación de Su casa. Para que el Señor vuelva a la tierra, Él necesita una iglesia edificada como Su base sobre la tierra.

El Señor no va simplemente a volver a la tierra; el Señor volverá a la iglesia. En el tiempo en que Ezequiel vio la gloria del Señor, también vio a un hombre de pie junto a él. Vio tanto la gloria del Señor como al Señor como un hombre.

El hombre que estaba con él dijo: “Hijo de hombre, este es el lugar de Mi trono, y el lugar de las plantas de Mis pies, donde habitaré en medio de los hijos de Israel para siempre” (v. 7a).

Las palabras “este es el lugar de Mi trono” prueban que el hombre que estaba junto a Ezequiel era el propio Señor. De acuerdo con la construcción gramatical, “el lugar de Mi trono, y el lugar de las plantas de Mis pies, donde habitaré,” no parece ser una buena composición.

Puede ser que, porque Su deseo y gozo estaban con Su casa, el Señor descuidó la cuestión de la gramática. Él estaba totalmente ocupado con Su casa.

El Señor estaba tan feliz con Su casa que aparentemente no se preocupó por la gramática. Después de Su regreso al templo, el Señor estaba muy feliz. La casa había sido restaurada, y una vez más Él tenía un lugar para las plantas de Sus pies. Por eso, Él dijo: “Hijo de hombre, este es el lugar de Mi trono, y el lugar de las plantas de Mis pies.”

Aquí vemos el deseo del Señor por Su casa, por la iglesia. El Señor se ocupa de la restauración de la vida de la iglesia. Él ha deseado y esperado volver a la iglesia. Por eso tenemos tanto gozo en las reuniones.

Estamos gozosos y felices porque el Señor dentro de nosotros está gozoso y feliz. Él está feliz porque en la iglesia Él tiene un lugar, un lugar para Su trono, un lugar para las plantas de Sus pies. Durante siglos, el Señor no tuvo en la tierra un lugar para las plantas de Sus pies.

¡Cuán feliz está Él de que, habiendo estado lejos de la tierra por tanto tiempo, ahora tenga las iglesias locales como el lugar de Su trono y el lugar de las plantas de Sus pies! Es maravilloso que el Señor, el Dios Todopoderoso, haya pronunciado la palabra registrada en el versículo 7: “El lugar de Mi trono, y el lugar de las plantas de Mis pies.”

Si yo fuera Ezequiel, podría haber preguntado: “Ya que Tú eres el Dios todopoderoso, ¿por qué te preocupas por un lugar tan pequeño? ¿Por qué ese lugar te hace tan feliz?” Si Ezequiel hubiera hecho esta pregunta, el Señor podría haber respondido: “Yo amo este lugar especial en la tierra, porque es el lugar de Mi trono y el lugar de las plantas de Mis pies.”

El lugar de las plantas de los pies del Señor es el lugar de Su trono. El trono es el gobierno, la administración y el reino de Dios; es el lugar desde el cual Él puede gobernar. Las plantas de los pies del Señor son para Su mover en la tierra.

Aparte del templo como el lugar de Su trono y el lugar de las plantas de Sus pies, el Señor no tiene base para Su administración y Su mover en la tierra. A menos que la iglesia sea edificada, el Señor no tiene legitimidad para ejercer Su gobierno y moverse en la tierra. Además, la iglesia es el lugar donde el Señor puede habitar para Su descanso y satisfacción.


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